Tras los excesos navideños y el inevitable ajuste de rutinas que llega con enero, Andalucía ofrece un antídoto natural para recuperar el equilibrio: el senderismo. La comunidad reúne algunos de los paisajes más diversos del sur de Europa y propone rutas capaces de combinar ejercicio moderado, desconexión mental y contacto directo con la naturaleza. Estas diez rutas de senderismo por Andalucía se presentan como una invitación a hacer más llevadera la cuesta de enero y a retomar poco a poco la normalidad sin renunciar al disfrute.
Cascadas y senderos fluviales para volver a caminar
En el corazón de la Sierra Norte de Sevilla, el Salto del Lobo sorprende por su fuerza y belleza. Esta cascada, situada en el término municipal de El Castillo de las Guardas, se alimenta de las aguas del río Guadiamar y se desploma desde unos 40 metros de altura en una sucesión de rápidos que desembocan en una profunda poza encajada entre muros de piedra. El camino hasta la cascada comienza en El Alisar, a pocos kilómetros de El Garrobo, y no alcanza los diez kilómetros, con un desnivel mínimo. Esa combinación lo convierte en una ruta muy frecuentada por familias. A lo largo del recorrido, el senderista puede cruzarse con zorros, jabalíes o ginetas, mientras fresnos, sauces y álamos acompañan el curso del río.
Más al este, en el centro de la provincia de Málaga, El Torcal de Antequera ofrece una experiencia completamente distinta. Elevado sobre la vega antequerana, este paraje natural es uno de los mayores exponentes del relieve kárstico de Europa. Sus formaciones calizas, modeladas durante millones de años por el agua y el viento, crean un paisaje casi irreal de torcas, pasillos y simas. Declarado Sitio de Interés Nacional en 1929, el Torcal ha servido de escenario para numerosas producciones cinematográficas. Espacios como el Tornillo de El Torcal resumen la singularidad de un enclave donde perderse forma parte de la experiencia, siempre con respeto por un entorno especialmente sensible a la erosión.
También en tierras malagueñas, en plena Serranía de Ronda, las Pasarelas del río Genal conectan naturaleza, patrimonio y paisaje agrícola. Este recorrido lineal de 3,8 kilómetros discurre entre Algatocín y Jubrique, siguiendo el curso del Genal desde el histórico puente de San Juan. La ruta atraviesa antiguos molinos, vegas cultivadas y tramos elevados sobre el río, pasando por enclaves como el molino del Álamo o la vega de los Tiritones, dominada por olivos y granados. Es un sendero de dificultad media, ideal para quienes buscan un paseo variado sin grandes exigencias físicas.
Gargantas, alta montaña y paisajes que dejan huella
En la Sierra de Grazalema, ya en la provincia de Cádiz, la Garganta Verde se presenta como uno de los recorridos más sobrecogedores del sur peninsular. El sendero se adentra en un profundo cañón excavado por el arroyo Bocaleones, donde la vegetación mediterránea contrasta con los cortados verticales. Este enclave alberga una de las colonias de buitres leonados más importantes de Europa. Durante el descenso hasta el lecho del arroyo, el caminante avanza bajo el vuelo de estas aves, que aprovechan las corrientes térmicas para planear sobre el desfiladero. El acceso está regulado mediante autorización administrativa para proteger el espacio.
El cambio de escenario es radical al poner rumbo a Sierra Nevada, en la provincia de Granada, donde los Lavaderos de la Reina muestran su máximo esplendor durante el deshielo. A más de 2.000 metros de altitud, las cuevas de nieve, cascadas y vistas de alta montaña convierten este recorrido en uno de los más impresionantes de la cordillera. La ruta, de dificultad media y una duración de entre cuatro y cinco horas, se inicia habitualmente desde Güéjar Sierra. Es un itinerario exigente que requiere preparación y prudencia, especialmente por la presencia de nieve y cambios bruscos de tiempo.
En el noreste andaluz, la provincia de Jaén alberga uno de los senderos más emblemáticos del parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas: el Río Borosa. Este itinerario forma parte de las conocidas "Rutas del Agua" y acompaña al caminante junto a uno de los principales afluentes del Guadalquivir. El paso por la Cerrada de Elías, un estrecho desfiladero de apenas dos metros, es uno de los momentos más memorables del recorrido. Pasarelas suspendidas sobre el agua, pinares y formaciones geológicas convierten esta ruta en una de las más completas del parque.
De nuevo en Granada, el sendero de Los Cahorros de Monachil ofrecen una experiencia perfecta para quienes buscan una ruta corta pero intensa. Situado a pocos kilómetros de la capital, este sendero combina puentes colgantes, cuevas y pozas en un espectacular desfiladero calizo. El recorrido parte del núcleo urbano de Monachil y avanza junto al río hasta alcanzar un puente colgante de 63 metros, antes de regresar por un sendero elevado que ofrece las mejores panorámicas del cañón.
En el Campo de Gibraltar, dentro de la provincia de Cádiz, la Garganta del Capitán discurre por el Parque Natural de Los Alcornocales, un enclave dominado por bosques de laurisilva y alcornocales. El sendero permite disfrutar de vistas a la Bahía de Algeciras y descubrir restos arqueológicos y antiguos molinos harineros. El itinerario está concebido para la observación del paisaje y no permite el baño ni la acampada, preservando así un entorno de gran valor ecológico.
La provincia de Huelva aporta a esta selección la Cascada de los Molinos, en el término municipal de Corteconcepción, dentro del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Tres rutas diferentes conducen hasta este salto de agua, siguiendo antiguos caminos que servían a molinos hidráulicos, hoy en desuso. El recorrido ofrece opciones para todos los niveles, desde paseos cortos hasta rutas más exigentes que ascienden hacia miradores naturales antes de regresar al arroyo.
Cierra esta propuesta el Salto del Cabrero, uno de los enclaves más espectaculares de la Sierra de Grazalema, también en Cádiz. El sendero, que parte de Benaocaz, atraviesa un impresionante desfiladero de paredes verticales que superan los 80 metros de altura, hogar de numerosas aves rapaces y escenario de leyendas populares. Actualmente, por causas ajenas al parque natural, ya no se puede acceder desde el puerto del Boyar y el sendero discurre, tras la modificación del trazado original, desde Benaocaz hasta el Salto del Cabrero.
