James Van Der Beek fue uno de los rostros más populares de finales de los 90 y principios de los 2000 gracias a Dawson's Creek —Dawson Crece, en España—. Protagonista de alfombras rojas y portadas de revistas —una llegó a llamarlo la “nueva superestrella”—, su vida dio un giro décadas después cuando la enfermedad lo obligó a pedir ayuda económica.
El actor, casado y con seis hijos, falleció el pasado 11 de febrero a los 48 años tras ser diagnosticado tres años antes con cáncer colorrectal. El coste de los tratamientos agotó sus finanzas hasta el punto de que su esposa solicitó donaciones públicas para no perder la vivienda familiar. La campaña ha recaudado 2,3 millones de dólares.
Antes de su muerte, el intérprete explicó que había cobrado “casi nada” por la serie que lo lanzó a la fama y que su contrato no incluía regalías por reposiciones. “No había regalías”, dijo en 2012. “Tenía 20 años. Era un mal contrato. No me di cuenta de casi nada de eso”. En contraste, actores de otras ficciones de la época como Friends llegan a percibir alrededor de 20 millones de dólares anuales por esos pagos.
El problema del seguro médico en Hollywood
Tras su diagnóstico, Van Der Beek continuó trabajando e incluso participó en episodios de la serie Overcompensating en 2025, aunque no está claro si alcanzó los requisitos para acceder al seguro médico del sindicato SAG-AFTRA. Para ello, los actores deben trabajar 108 días al año o ganar al menos 28.090 dólares en producciones sindicalizadas.
No fue el único caso. La actriz Shannen Doherty, estrella de Beverly Hills 90210, también denunció no tener seguro cuando le diagnosticaron cáncer de mama antes de su muerte en 2024.
El propio Van Der Beek llegó a subastar objetos de su carrera —como vestuario de la serie o recuerdos de Varsity Blues— para afrontar gastos. “He estado guardando estos tesoros durante años… y está claro que ha llegado el momento”, explicó.
Actores como Benjamin Byron Davis señalan que el auge del streaming ha reducido las regalías, afectando tanto a ingresos como al acceso al seguro médico. “El flujo de ingresos del que dependían los actores ha desaparecido”, afirmó, recordando incluso haber perdido su cobertura durante las huelgas sindicales de 2023.
Un debate nacional sobre la sanidad
La muerte del intérprete ha reavivado la discusión sobre el coste sanitario en EEUU. El país prevé gastar 5,9 billones de dólares en atención médica en 2026, mientras unos 100 millones de personas tienen dificultades para pagar deudas médicas.
La página de donaciones publicada el mismo día de su fallecimiento advertía de la “significativa presión financiera” sufrida por la familia. “Tras esta pérdida, Kimberly y sus hijos se enfrentan a un futuro incierto”, señalaba el texto, explicando que intentan mantener la casa y la educación de los menores.
Incluso con seguro, el tratamiento oncológico puede ser prohibitivo: la quimioterapia cuesta entre 1.000 y 12.000 dólares mensuales. La organización Undue Medical Debt recuerda que los pacientes afrontan deducibles elevados y gastos de bolsillo: “La gente simplemente no puede costear tratamientos vitales sin endeudarse”.
