Dolly Martínez, una de las protagonistas del programa Mi vida con 300 kilos, emitido en DKISS, ha fallecido a los 30 años, según ha comunicado su familia. Su historia se hizo conocida cuando participó en el formato a los 25 años, momento en el que alcanzaba los 369 kilos y presentaba un estado de salud delicado, con necesidad de oxígeno asistido y diversas patologías asociadas a la obesidad.
La noticia de su fallecimiento ha sido trasladada a través de un mensaje familiar que destaca su carácter y su impacto en quienes la rodeaban. En el comunicado, su hermana ha señalado que "con profunda tristeza les comunico el fallecimiento de mi querida hermana, Dolly. Dolly tenía una personalidad radiante; iluminaba cualquier lugar con su risa, su bondad y su amor. Tenía la habilidad de hacer que todos se sintieran especiales, y su calidez permanecerá con nosotros para siempre. Aunque nuestros corazones están destrozados, me consuela saber que ahora está reunida con nuestro padre en el cielo. Solo puedo imaginar la alegría de ese reencuentro. Descansa en paz, Dolly. Siempre te amaremos, siempre te extrañaremos y jamás te olvidaremos".
"Con 15 o 16 años pesaba unos 135 kilos"
Durante su participación en el programa, Dolly Martínez explicó los factores que marcaron su relación con la comida y su progresivo aumento de peso. Según relató junto a su hermana, el origen de esta situación se encontraba en la violencia escolar sufrida durante la adolescencia, lo que derivó en un comportamiento alimentario compulsivo. En sus propias palabras, "con 15 o 16 años pesaba unos 135 kilos. Empecé a comer comida basura, comía cualquier cosa".
Su testimonio reflejaba una relación compleja entre salud mental y alimentación, en la que la comida se convertía en un refugio frente al dolor emocional. La propia Dolly describió el papel que desempeñaba la alimentación en su vida cotidiana, afirmando que "lo único que tiene la fuerza para distraerme de los pensamientos oscuros es la comida. La comida me hace desaparecer el dolor, es mi razón para existir".
El relato de su experiencia también evidenciaba el impacto de la depresión en su día a día. Según explicó, "me muero de comer el primer bocado de lo que sea, eso me hace olvidar lo triste que es mi vida. La comida ha causado todo lo que odio en mi vida, pero es lo único que he tenido para sentirme mejor".
Más allá de su paso por televisión, su entorno ha querido destacar su personalidad y su forma de relacionarse con los demás. En otro mensaje difundido por su hermana, se subraya que "tenía una personalidad radiante, era capaz de iluminar cualquier estancia con su risa, su amabilidad y su espíritu cariñoso. Tenía una forma especial de hacer que todos se sintieran especiales, y su calidez permanecerá con nosotros para siempre".
