El chirigotero chiclanero José Antonio Molina ha protagonizado el último programa de Toñi Moreno al participar en un acto de defensa hacia un joven con parálisis cerebral durante una situación de discriminación recreada en un bar. Molina, que este año en el COAC participa con la chirigota Los que la tienen de mármol, no dudó en intervenir al percatarse de la conducta inapropiada.
La escena se llevó a cabo en el marco del programa de Canal Sur Gente Maravillosa, donde los profesionales recrearon un episodio de discriminación con Luis, un joven con parálisis cerebral, y su hermana Marta. Ambos son conocidos en redes sociales por visibilizar la discapacidad y educar sobre la parálisis cerebral, denunciando la discriminación que, según aseguran, han vivido en numerosas ocasiones.
Según relató el programa, la situación simulada consistió en que Luis y su familia almorzaban en un bar cuando un niño llamado Marcos se acercó a su mesa, preguntando por la condición de Luis. Su padre, interpretado por un actor, le indicó que no se acercara y que Luis “no es una persona normal”, utilizando términos discriminatorios. La escena buscaba reflejar el tipo de actitudes que aún persisten hacia personas con discapacidad.
Lo ocurrido
Durante el episodio, otros clientes intervinieron con el objetivo de educar al niño, explicándole que la discapacidad de Luis se debe a problemas ocurridos durante el nacimiento. En ese momento, apareció José Antonio Molina, quien también tiene discapacidad física, al no contar con su brazo izquierdo. Molina se dirigió al padre del niño para reprender su actitud: “No le digas que no se acerque, porque no es un monstruo, eh. Ten cuidado con lo que hablas que no es una manera de hablar. ¿Yo no soy normal tampoco?”
Molina se acercó entonces a la mesa de Luis y su familia para disculparse por lo ocurrido y expresar su apoyo. La familia agradeció su intervención, y el chirigotero los abrazó y besó a Luis, demostrando su empatía y compromiso en la defensa de las personas con discapacidad. Su actuación generó un momento de reconocimiento y sensibilidad frente a la discriminación.
Al final, los trabajadores del programa explicaron a José Antonio Molina que todo se trataba de una recreación para visibilizar la discriminación que todavía enfrentan muchas personas con discapacidad. A pesar de conocer que se trataba de una ficción, Molina percibió la situación como real y actuó con determinación, subrayando la importancia de la empatía y el respeto hacia todos.
