La nueva edición de MasterChef, en su temporada número 14, dejó una de sus escenas más tensas durante la prueba de exteriores, cuando dos concursantes se vieron obligadas a abandonar temporalmente las cocinas tras sufrir dolores de espalda, mareos y vómitos. El incidente se produjo en el marco de una nueva dinámica diseñada para poner a prueba la resistencia de los participantes, en un formato que continúa introduciendo cambios para renovar su propuesta.
En una edición donde también destaca la incorporación de Delicious Martha como nueva jueza, en sustitución de Samantha Vallejo-Nágera, el último programa estuvo marcado por la denominada "ruleta infernal", un desafío en el que los concursantes debían enfrentarse al consumo de nachos acompañados de distintas salsas, cada vez más picantes, hasta alcanzar la llamada salsa del infierno. El objetivo era obtener ventajas para sus respectivos equipos, poniendo a prueba la tolerancia al picante en un duelo directo entre participantes.
Tras superar la prueba Inma y Carlota, el turno recayó en Gema y Camilla, quienes se implicaron al máximo en el reto. Ambas consumieron varios nachos con salsas de alta intensidad, lo que derivó en un progresivo deterioro físico que acabó obligándolas a abandonar momentáneamente la competición debido a las náuseas y el malestar general.
Durante el desarrollo del episodio, Gema expresó su estado con claridad al señalar: "Estoy muy jodida del estómago, tengo que vomitar", lo que motivó su salida del set en dos ocasiones acompañada por miembros del equipo del programa. Por su parte, Camilla describió los efectos del picante al afirmar: "Cuando te comes el picante, al principio no lo notas, pero a los pocos segundos te empieza a salir fuego por la boca", antes de advertir: "Un momento, me estoy mareando".
Una prueba que no se repitió tras el incidente
La situación alcanzó tal nivel de exigencia que incluso después del reto, Camilla reconoció que "ha sido muy duro, quema como la muerte", aunque logró reincorporarse a su equipo tras recuperarse. El caso de Gema fue más severo, ya que tuvo que abandonar su puesto de manera reiterada debido a su malestar, insistiendo en que "estoy muy jodida del estómago, tengo que vomitar".
Tras lo ocurrido, la dirección de MasterChef optó por no repetir este tipo de dinámica con el resto de concursantes, evidenciando el impacto que tuvo la prueba en la salud de las participantes. El episodio ha llevado la polémica a las redes sociales, que cuestionan los límites de este tipo de retos en formatos televisivos donde la exigencia física y emocional forma parte del espectáculo.
