El Rinconcillo, el bar sevillano más antiguo… de España

El Rinconcillo es un emblema en Sevilla por sus 350 años de historia, sus célebres espinacas con garbanzos, su artesonado y vigas decimonónicas y su azulejo de “Jerez solera 1670 chato 40 céntimos”

El Rinconcillo, el bar sevillano más antiguo… de España. En la imagen, Carlos de Rueda, uno de los propietarios del negocio familiar.
El Rinconcillo, el bar sevillano más antiguo… de España. En la imagen, Carlos de Rueda, uno de los propietarios del negocio familiar. MANU GARCÍA

Carlos de Rueda es el jefe, junto a su hermano Javier de Rueda, de El Rinconcillo, un negocio que lleva regentado por la misma familia desde hace 200 años. Este mítico local de la calle Gerona, junto a la plaza de los Terceros, es el bar más antiguo no solo de Sevilla y de Andalucía, también de España. Famoso por sus chacinas, espinacas con garbanzos y pavías de bacalao, es también un lugar de tertulia entre amigos y un punto de peregrinación para los visitantes. 

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El Rinconcillo, taberna emblemática de Sevilla.   MANU GARCÍA
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El Rinconcillo, entre Gerona, los Terceros y Santa Catalina.   MANU GARCÍA

La taberna abrió sus puertas en 1670, justo en el mismo emplazamiento donde se encuentra hoy en día. Una familia estuvo a cargo del negocio 150 años, hasta que la familia de Rueda adquirió la propiedad del bar, y de eso hace 200 ya. En 2020 El Rinconcillo cumplió 350 años, una celebración que quedó empañada por la pandemia pero que sigue presente a través de varios carteles que recuerdan la efeméride.

Carlos asume orgulloso este honor: “Mi familia lleva 200 años aquí”, aunque explica que también han pasado por una serie de reformas: “El lugar ha tenido muchas transformaciones para adaptarse a los tiempos. La parte antigua es esa que ves (señalando a la parte derecha del bar, donde se encuentra el salón y el famoso azulejo de ‘Jerez solera 1670 chato 40 céntimos’), mientras que la parte nueva es donde se encuentra la barra”. 

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Azulejo 'Jerez Solera'.   MANU GARCÍA

Aún así, esta parte es nada más y nada menos que del siglo XIX, siendo por aquella época una tienda de ultramarinos anexa a la taberna que más tarde se unió al resto del bar. La parte más antigua, el actual salón, tuvo una importante reforma a principios del siglo XX, en el año 23, pensando en la Exposición Iberoamericana, que en un principio se iba a celebrar años antes del 29. 

"Es una taberna emblemática, la esencia se conserva"

Pero, ¿qué supone El Rinconcillo para una ciudad como Sevilla? “Es una taberna emblemática, que dure tantísimo tiempo es una cosa totalmente inusual. Ha ido transformándose pero la esencia se conserva. Es algo más que un simple bar, es un emblema de Sevilla. Antes había cosas similares pero se han ido perdiendo, cosas centenarias apenas quedan. Pasar de generación en generación es complicado”, cuenta Carlos. La intención es que siga manteniendo este carácter y que dure mucho más, “aunque para que dure debe ser rentable y con gente que quiera trabajar”.

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La famosa tapa de espinacas con garbanzos.   MANU GARCÍA
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Los jamones ibéricos en El Rinconcillo.   MANU GARCÍA

El Rinconcillo, según relata su propietario, “ha vivido todas las vicisitudes que ha tenido la ciudad, ha sufrido con la ciudad”. Las diferentes crisis, el cambio de modelo de ciudad, la pandemia… todo ha afectado a un negocio que sigue viviendo de las visitas de los sevillanos, aunque como lugar imprescindible que es, también es punto obligado para los turistas: “Hay clientes nacionales y extranjeros que cuando regresan a Sevilla vuelven a El Rinconcillo, porque Sevilla es una ciudad donde la gente quiere volver”. 

"Sevilla es una ciudad donde la gente quiere volver"

Carlos, desde la barra de su negocio, ha vivido no solo los cambios de la ciudad “antes los negocios duraban 50 años”, sino los cambios de las generaciones de parroquianos afines a El Rinconcillo: “Tras tantos años trabajando conoces a mucha gente y es satisfactorio, pero también ves a muchos clientes que se quedan en el camino”, relata.

“La manera de vivir ha cambiado mucho, la gente se ha ido del centro de la ciudad”, explica Carlos con cierta resignación. “Sevilla ha tenido una gran transformación y ha perdido parte de su identidad y muchos de sus comercios tradicionales, y esto también marca una ciudad, no solo los monumentos”. 

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Vista del artesonado y la viguería.   MANU GARCÍA
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El Rinconcillo, un miércoles de febrero.   MANU GARCÍA

Los mejores recuerdos de Carlos son los que guarda de sus clientes, los ya abuelos que venían con sus hijos y luego con sus nietos, “gente que se ha casado y ha venido aquí a hacerse las fotos”. Y es que, los clientes no solo acuden a El Rinconcillo a comer, es también un lugar de charlas y tertulias, una referente para muchos sevillanos. 

A Carlos le gustaría que El Rinconcillo fuera recordado “por ser un sitio agradable que mucha gente de Sevilla guarde en su memoria y conserve en su mapa”. 

Sobre el autor:

V. Reyes

Periodista.

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