'El 44' ya no es sólo churros: cuatro generaciones de tradición que sobreviven en el centro de La Isla

Las obras de la Plaza del Rey y la inflación no han impedido que esta cafetería típica se haya convertido en los últimos meses en uno de los referentes gastronómicos de la ciudad

Manuel Expósito es la cuarta generación de su familia que saca adelante 'El 44'.
Manuel Expósito es la cuarta generación de su familia que saca adelante 'El 44'. MANU GARCÍA

Si uno pasea asiduamente por San Fernando tiene clara una cosa: los churros son sinónimo de 'El 44' y 'El 44' es sinónimo de los churros. En el mismo sitio y a la misma hora se suelen ver las siempre las mismas caras. Esta cafetería, bar o churrería es un lugar de encuentro para cañaíllas de todas las edades. Y para los turistas que busquen algo de tradición entre tanta vanguardia gastronómica, "yo soy tradicional, tengo mis guisos y la cocinera es una señora mayor que hace guisos de toda la vida", explica Manuel Expósito, su actual responsable.

Que a lo largo de los años los churros de 'El 44' hayan sido los que se han llevado la fama no significa que sea el único producto que merezca la pena. Cada vez son más los que se acercan a algo más que un desayuno con su cafelito. Esta histórica esquina de la Plaza del Rey ya va por la cuarta generación de hosteleros. En los últimos años está intentando hacerse un hueco entre la oferta gastronómica de La Isla. Y a pesar de los diferentes impedimentos, lo está consiguiendo. Los churros son responsabilidad de su hermano, pero eso ya tiene muchos reportajes a sus espaldas. "Yo soy más de la cafetería y de estar con la clientela", afirma.

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La clientela fija es una de las señas de identidad.   MANU GARCÍA
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Actualmente hay más de 20 elaboraciones.   MANU GARCÍA

La alegría no falta y se ve en la relación de los trabajadores con los clientes. Raro es aquel que no mantiene una conversación afable con la encargada. Ella desvela que a Manuel le costó dar el paso de sustituir a su padre tras muchos años, no estaba convencido, pero al final lo dio y ha logrado revolucionar el negocio. Tanto él como los camareros se llegan a definir como una familia.

Aunque la época es para echar más tiempo fuera que dentro, la decoración del local no tiene desperdicio. En los azulejos que cubren la pared se ven las salinas de San Fernando. Allí no se ponen de acuerdo en el tiempo que llevan, algunos dicen 15 años, otros 25. Lo importante es que se pintaron a mano y otorgan al lugar una idiosincrasia única y reconocible. Las mesas en el interior son de mármol y guardan anécdotas, muchas relacionadas con personas que intentan juntarlas y no pueden por el peso. Mejor dejarlas como están.

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La decoración está formada por salinas dibujadas a mano en los azulejos.   MANU GARCÍA
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La comida tradicional está presente en la carta.   MANU GARCÍA

La terraza actualmente está desplazada. Tradicionalmente ha ocupado una de las esquinas de la Plaza del Rey, pero ahora tiene que irse hasta la explanada del ayuntamiento. Manuel reconoce que estos meses con las obras han sido "malos". Sin embargo, aguanta con una clientela más o menos fijas que van cada día "como el que se pone Sálvame por las tardes". A pesar de todo, cree que tanto la remodelación del centro de San Fernando como la apertura de otros bares y restaurantes es positiva para todos, "cada uno tiene que potenciar lo suyo y que diferenciarse de los demás".

Los orígenes se remontan a su bisabuela. De ahí a su abuelo, de su abuelo a su padre y de su padre a él y su hermano. Las tres primeras generaciones fueron exclusivamente dedicadas a los churros. Hasta que a su madre le dio por hacer un cuenco de ensaladilla que regalaba con la bebida. Después llegó la carne al toro. Ahora hay más de 20 elaboraciones que van desde la propia ensaladilla o las clásicas croquetas, a las autóctonas tortillitas de camarones. Los chocos y las puntillitas no faltan, que para algo estamos donde estamos. Él mismo considera que la cocina de 'El 44' está en auge. Dentro, los trabajadores se muestran satisfechos y proclaman con alegría que poco a poco se ha ido corriendo la voz, "ya tenemos bastantes reservas". Por lo que cuentan, sigue habiendo personas que llegan y se sorprenden cuando descubren la variedad de cocina que hay en un lugar que creció entre el ruido de los cafés matinales y vespertinos acompañando a los cartuchos de churros.

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Las patatas ali oli con langostinos de 'El 44'.   MANU GARCÍA
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Manuel sucedió hace unos años a su padre.   MANU GARCÍA

Para sobrevivir tantos años no hay ningún secreto concreto, pero Manuel intenta explicarlo, "esto es una cosa que se ha mamado desde pequeño. Es la constancia en el día a día, ser buena persona y buen compañero". Además, deja claro que para acabar con la "mala fama" que "estamos teniendo los hosteleros" hay que "ser cercano porque vives más con el trabajador que con tu familia".

El nombre del establecimiento es anterior a su familia. Cuando llegó su bisabuela ya estaba allí. Aunque el origen tiene varias versiones. Una de ellas es la existencia de un bar que llevaban dos hermanos y se llamaba 'El 22'. Una disputa entre ambos pudo haber propiciado el nacimiento de 'El 44'. La otra versión es que el nombre del anterior gerente contenía 44 letras.

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Las pavías de merluza.   MANU GARCÍA
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Los trabajadores se consideran una familia.   MANU GARCÍA

No se puede obviar que la situación actual es complicada. La inflación es imposible de esquivar, "el aceite nos trae frito, las garrafas de 25 euros las estamos pagando a 80€. Mi producto lo estoy elaborando al 70% de calidad porque uso un alto oleico de aceite que se me va de precio". La otra solución sería aumentar los precios, pero sería aún más dañino, “tendría que subir los precios un porcentaje tan alto que me quedaría sin clientes”.

Los churros, un clásico

Aunque hoy no sean los protagonistas, no se puede venir a 'El 44' y no hablar de sus famosos churros. Cuenta Manuel que aquí elaboran la masa propia y mantienen la misma receta que hacía su abuelo. "Ha cambiado el trigo, el aceite y la materia prima. Nos hemos tenido que ir adaptando. Vamos a las harineras a hacer pruebas con los químicos para sacar lo que más nos gusta".

Sobre el autor:

Emilio Cabrera.

Emilio Cabrera

Periodista.

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