El padre de Sara Carbonero reaparece en el funeral de la madre de la periodista una década después de ser condenado por estafa

Entre los asistentes se han encontrado diversos rostros conocidos, que han querido acompañar a la familia en el adiós. Han acudido el actual pareja de la periodista, José Luis Cabrera, así como su expareja, el exfutbolista Iker Casillas

Sara Carbonero, en una imagen compartida por ella misma en redes
14 de abril de 2026 a las 11:37h

Este martes por la tarde se ha celebrado en la localidad toledana de Corral de Almaguer el funeral de Goyi Arévalo, madre de la periodista Sara Carbonero, fallecida este fin de semana tras una larga enfermedad. La ceremonia ha reunido a numerosos familiares y allegados que han acudido al municipio para despedir a la fallecida y trasladar su pésame a sus hijas, Sara e Irene Carbonero, en un ambiente de recogimiento.

Entre los asistentes se han encontrado diversos rostros conocidos, que han querido acompañar a la familia en el adiós. Han acudido el actual pareja de la periodista, José Luis Cabrera, así como su expareja, el exfutbolista Iker Casillas. También han estado presentes amigas cercanas como Raquel Perera e Isabel Jiménez, además de compañeros de profesión como el periodista Matías Prats Júnior, entre otros allegados del entorno de la familia.

En un segundo plano, ha pasado más desapercibida la presencia de Carlos Javier Carbonero, padre de Sara e Irene, cuya asistencia en el municipio ha sido apuntada por el periodista Nacho Gay en el programa Y ahora Sonsoles. Según esa información, el ex corredor de seguros habría estado en la localidad durante estos días, sin que se haya confirmado públicamente si llegó a reencontrarse con su familia en el contexto del funeral.

El polémico pasado

La figura de Carlos Javier Carbonero quedó marcada en 2014, cuando fue condenado por un delito de estafa relacionado con la venta de un supuesto producto financiero inexistente durante su etapa profesional en Axa Winterthur. La operación, denominada Acumulator 3, afectó a varios vecinos de Corral de Almaguer y supuso una cantidad cercana a los 945.000 euros, según se conoció en su momento, con víctimas entre las que se encontraba el entonces novio de su hija Irene.

Tras aquel proceso, la aseguradora asumió la responsabilidad civil subsidiaria y se alcanzó un acuerdo que evitó el ingreso en prisión del condenado. En ese periodo, el propio Carlos Javier Carbonero reconoció problemas de ludopatía y aseguró haber gastado el dinero sustraído en el juego, iniciando posteriormente tratamiento. A raíz de estos hechos, la familia se vio profundamente afectada: Goyi Arévalo se separó en ese mismo año y se trasladó a vivir a un adosado en las afueras del municipio, adquirido por su hija Sara, donde más tarde retomó su actividad laboral en una residencia de mayores de la localidad.

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