El fútbol asturiano se ha visto sacudido este domingo por un grave incidente ocurrido durante un partido de la tercera división regional entre el Llanera B y el San Luis. El encuentro, disputado en el estadio Pepe Quimaranch, en Llanera, terminó marcado por la agresión de un jugador al árbitro en los minutos finales del duelo y por la posterior reacción del club visitante, que lejos de condenar el ataque defendió públicamente al futbolista en un comunicado difundido horas después.
Los hechos tuvieron lugar en la mañana del 8 de marzo, cuando el árbitro del encuentro, un colegiado ovetense de 32 años, señaló un penalti contra el San Luis. Según recogió el diario La Nueva España, la decisión arbitral provocó la reacción del jugador que había cometido la infracción. En ese momento el marcador reflejaba un empate a dos y el partido había alcanzado el minuto 77.
Tremendo lo ocurrido en la 3ª Asturiana.
— ⚽GOL SIN VAR ❌🖥️ (@GolSinVAR) March 8, 2026
El árbitro pita un penalti a favor del Llanera B y el jugador que comete el penalti se va a por el árbitro, dándole un bofetón, agarrándole de la cabeza y tirándole al suelo
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Tras la señalización de la pena máxima por una entrada en el área del conjunto de Langreo, el futbolista se dirigió corriendo hacia el árbitro y le propinó una fuerte bofetada. A continuación, le empujó e intentó golpearle con una patada. Varios compañeros intervinieron rápidamente para sujetarlo y evitar que la agresión continuara, mientras jugadores del equipo rival se acercaban al colegiado para interesarse por su estado. El árbitro acabó mostrando tarjeta roja directa al agresor, que abandonó el terreno de juego.
Horas después, y tras la difusión del incidente en redes sociales, el Club Deportivo San Luis publicó un extenso comunicado en el que denunció diversos episodios ocurridos durante la jornada. El club aseguró que su expedición tuvo que esperar “20 minutos en la puerta principal del campo” antes de acceder a las instalaciones y denunció que no se les proporcionaron botellas de agua. Además, afirmó que uno de sus jugadores recibió insultos racistas por parte de jugadores y espectadores y que miembros de su directiva fueron objeto de “amenazas” y “comentarios misóginos”.
El comunicado
En ese mismo comunicado, la entidad también expresó su desacuerdo con la actuación arbitral durante el encuentro y criticó la expulsión de su entrenador. El club sostuvo que el técnico “en ningún momento dijo nada ni al árbitro ni a su asistente” y defendió que el equipo arbitral realizó, a su juicio, una actuación “torticera y descaradamente favorable hacia el conjunto local”. El San Luis fue más allá al afirmar: “Desde el Club Deportivo San Luis no condenamos la agresión al árbitro por parte de nuestro jugador Nº4, dado que creemos que las decisiones arbitrales que hemos sufrido durante el encuentro de hoy propician este tipo de comportamientos”. Asimismo, el club expresó su respaldo al futbolista, al que definió como “pieza fundamental del club” y aseguró que “no será apartado del mismo”.
Las reacciones institucionales no tardaron en llegar. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) condenó la agresión y expresó “su absoluta repulsa contra la agresión sufrida”, al tiempo que criticó la respuesta del club. “El hecho en sí es inadmisible, como también lo es la posterior reacción del club del agresor en el que no condena la acción de su futbolista y justifica su violencia”, señaló el organismo, que se puso a disposición del árbitro. En la misma línea, la Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias calificó de “alarmante” y fruto de una “enorme irresponsabilidad” que el club haya justificado el acto violento y anunció que emprenderá “aquellas medidas legales que consideren oportunas”, además de trasladar el comunicado a la Comisión Antiviolencia para que adopte las medidas pertinentes.


