Las torrijas congeladas de Mercadona han vuelto a los lineales con la proximidad de la Semana Santa, uno de los momentos del año en el que este dulce tradicional se convierte en protagonista en muchos hogares. Su regreso, como ocurre cada temporada, ha provocado un aluvión de comentarios en redes sociales, con opiniones muy divididas entre quienes las celebran y quienes cuestionan su precio.

El producto, que ya fue uno de los más comentados en campañas anteriores, vuelve en un pack de cuatro unidades con un peso total de 480 gramos y un precio de 6,20 euros. Este año el envase incluye más cantidad que el anterior, cuando pesaba 450 gramos, aunque el precio se mantiene.

Se trata de un producto pensado para quienes quieren disfrutar del dulce típico de estas fechas sin tener que prepararlo en casa, ya que llega frito y congelado, listo para consumir tras descongelarlo o calentarlo ligeramente.

Un dulce viral que divide a los consumidores

El regreso de estas torrijas no ha pasado desapercibido en internet. Como suele ocurrir con algunos productos de temporada de Mercadona, las redes sociales se han llenado de opiniones sobre su sabor, su practicidad y, sobre todo, su precio.

Algunos usuarios destacan su comodidad y aseguran que son “perfectas” para quienes no tienen tiempo de cocinar o quieren una solución rápida para el postre de Semana Santa.

Otros, en cambio, critican el coste del producto para tratarse de un dulce que tradicionalmente se elabora con ingredientes sencillos como pan, leche y huevo. En redes, algunos consumidores han señalado que con ese precio prefieren preparar las torrijas en casa.

Este debate no es nuevo. En años anteriores, cada lanzamiento de este producto ha generado discusiones similares entre quienes valoran la comodidad de comprarlo ya preparado y quienes consideran que las torrijas caseras siguen siendo insustituibles.

Un clásico de temporada en los supermercados

Más allá de la polémica, el producto se ha convertido en uno de los clásicos de temporada de la cadena valenciana, que lo lanza cada año cuando se acerca la Semana Santa.

Este tipo de dulces estacionales suele tener una presencia limitada en los supermercados, lo que aumenta el interés de los consumidores que esperan su regreso cada año.

El atractivo de estas torrijas no solo está en la receta, sino en la facilidad de consumo, ya que solo necesitan descongelarse unas horas antes de servirlas para poder disfrutarlas.

En términos nutricionales, cada 100 gramos del producto aportan alrededor de 310 kilocalorías, además de grasas y azúcares, por lo que los expertos recomiendan consumirlas de forma ocasional dentro de una dieta equilibrada.

Mientras tanto, el debate sigue vivo en redes sociales, donde cada temporada se repite la misma pregunta: ¿merecen la pena las torrijas congeladas o nada supera a la receta casera?

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F. Jiménez

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