4 poblados fantasma en Cádiz: aldeas abandonadas, psicofonías y hornos de pan

La provincia gaditana presenta enclaves totalmente deshabitados repletos de historias que reflejan la vida en otros tiempos y están arropados por el misterio

Horno de piedra en Los Boquetillos de Tarifa, una de las aldeas abandonadas en Cádiz.   JOSÉ MANUEL PIZARRO
Horno de piedra en Los Boquetillos de Tarifa, una de las aldeas abandonadas en Cádiz. JOSÉ MANUEL PIZARRO

La despoblación rural es una realidad en Andalucía. En su geografía se registran más de 150 pueblos fantasma, abandonados a su suerte, sin la presencia humana más allá que la de los curiosos que merodean entre sus ruinas. Granada en la provincia con más villas deshabitadas, sin embargo, otras como Cádiz también albergan lugares inhabitados que alguna vez fueron testigo de la cotidianidad. 

No son tan espectácules como el conocido pueblo turco de los castillos Disney, Mudurni, —que se quedó a la mitad tras la bancarrota de la constructora debido a la crisis de 2018—, pero guardan su encanto. Caserones, tumbas, hornos de pan, pozos y ruinas componen el mapa de los núcleos fantasma de Cádiz. 

Según el Nomenclátor de 2007 del Instituto Nacional de Estadística (INE), Andalucía contaba con 80 pueblos abandonados: Cádiz (2), Sevilla (6), Huelva (8), Córdoba (11), Almería (25) y Jaén (28). Pero a ellos hay que sumar las pequeñas aldeas, poblados o barriadas que se extienden por el territorio. Un número inexacto que deja estampas de lo más curiosas. 

La Dehesilla de Algar

Está considerado como uno de los distritos rurales de Jerez. Este lugar, dedicado a la ganadería en otros tiempos, no tiene vecinos. Conserva restos de casas y cuadras de ganaderos, además de almacenes vacíos. Actualmente es de propiedad privada, pero se ha convertido en un punto de encuentro para los aficionados al misterio ya que se dice que se pueden escuchar psicofonías. 

El poblado de Las Algámitas

Situado en el término municipal de Medina Sidonia, fue fundado por la tribu íbera de los Turdulos, asentada en la provincia. Con el paso del tiempo, se convirtió en una venta de paso para los viajantes de la época romana y, en el periodo musulán, se transformó en una aldea llamada Algameca. Posteriormente, el rey Enrique IV otorgó las tierras a Don Rodrigo de Rivera que la vendió Don Pedro de Rivera. Tras pasar por varias manos, la reina Isabel II le concedió al terreno el título de Villa en 1852. En la actualidad, las cinco fincas que se localizan en la zona están abandonadas. 

La Punta del Alamillo

Esta aldela ubicada a escasos 4 kilómetros de Facinas, y a 6 de Bolonia recibe el nombre de los dos cortijos que se encuentran a su alrededor, el Puntal y el Alamillo. En la zona, según los senderistas que la han visitado, solo quedan tres hornos de piedra donde las familias hacían el pan, dos pozos de agua y antiguas chozas, alrededor de una quincena, que en otro tiempo sirvieron de cobijo. 

Los Boquetillos de Tarifa

En las laderas de la Sierra de la Plata, cercana al yacimiento arqueológico de la Silla del Papa —en el pico más alto de la sierra— se localizan los vestigios de una aldea. Entre sus ruinas se divisan restos de chozas, molinos y hornos de piedra. En pleno parque natural del Estrecho vivieron familias que se dedicaban al campo y nunca disfrutaron de los servicios municipales. Ni electricidad, ni escuela ni iglesia. Tan solo la sombra de algún alcornoque y las conversaciones entre vecinos. 

Sobre el autor:

Patricia Merello Guzmán

P. Merello

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