Un obispo pide el perdón para "políticos corruptos" y para quienes trafican con seres humanos

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Durante el Sermón de 'Las Siete Palabras' en Valladolid, el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge, recuerda que Jesús vino al mundo "para perdonar a todos sin excepción".

El obispo de Santander, el palentino Manuel Sánchez Monge, ha recordado este pasado Viernes Santo, durante el Sermón de 'Las Siete Palabras' en Valladolid, que Jesús vino al mundo "para perdonar a todos sin excepción" y ha pedido el perdón para los "políticos corruptos" así como para los que trafican con seres humanos, que "no saben lo que hacen". Así lo ha aseverado el orador ante una plaza Mayor de la capital vallisoletana abarrotada, en la primera palabra: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". En este momento, el prelado ha asegurado que Jesús es capaz de perdonar a los hombres y mujeres de hoy que no saben lo que hacen.

Según Sánchez Monge, no saben lo que hacen los que trafican "con seres humanos, incluso con niños a los que arrojan en miserables pateras al mar" ni saben lo que hacen "esos políticos corruptos que anteponen su codicia a la búsqueda del bien del común" ni quienes explotan la tierra como si fuera de su propiedad, ni esos jóvenes "desesperanzados" que se refugian en el alcohol o las drogas "porque han pedido la brújula de su existencia".

Además, ha advertido de que hoy en día el "hombre orgulloso de occidente ya no cree en nada y piensa que puede prescindir de todas las religiones" y ha advertido de que esto conlleva un peligro ya que quien niega a Dios "acaba negando al hombre y pisoteando sus derechos". Este año, las siete últimas palabras que Jesús pronunció en la Cruz no han estado representadas por los siete pasos, pues, por indicaciones del Museo de Escultura y ante la amenaza de lluvia, el acto ha estado presidido únicamente por el Cristo de las mercedes junto a los dos ladrones.

El paso ha hecho su entrada en la plaza Mayor precedido por las autoridades, entre las que se encontraban la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, la vallisoletana Isabel García Tejerina; el alcalde de Valladolid, Óscar Puente; el presidente de la Diputación provincial, Jesús Julio Carnero; la concejal de Cultura y Turismo, Ana Redondo; el portavoz del grupo municipal 'popular', Antonio Martínez Bermejo.

Asimismo, han asistido ocho embajadores y tres cónsules invitados por el Ayuntamiento. En concreto, los máximos representantes en España de Kenia, (Bramwel Kisuya), Croacia, (Svjetan Berkovic) Hungría, (Eniko Gyori), Tailandia, (Rattikul Chansuriya), Chipre, (Koula Sophianou), Eslovenia, (Renata Cvelbar Bek), Bélgica, (Marc Andries M. Calcoen), Finladia (Tiina Jortikka-Laitinen), y los cónsules Generales de El Salvador (Laura Marlene Morán Contreras), Filipinas (Emmanuel R. Fernández) y Venezuela (Mauricio Rodríguez).

Una vez concluida la lectura del pregón, ha llegado el turno del sermón del obispo de Santander, quien, al llegar a la quinta palabra, ha recordado que Jesús "tiene sed de agua", agua que pidió en dos ocasiones a lo largo de su vida. La primera de ellas cuando caminaba por la región de Samaria y se encontró con una samaritana a la que rogó que le diera de beber, y la segunda vez ya al final de su vida, en la cruz, cuando pidió agua a un soldado romano.

"Qué casualidad", ha asegurado Sánchez Monge, ya que pidió agua a una samaritana y a un soldado romano, "ambos extranjeros e impuros, es decir, odiados por el pueblo judío y considerados malditos de Dios" aunque el obispo de Santander considera que la sed que padeció Jesús "fue la sed de la verdad y la justicia, de la libertad y la dignidad, del amor y de la vida. Jesús tiene sed de justicia para todas las víctimas inocentes".

"Jesús no promete un paraíso virtual"

En la segunda palabra, el orador ha recordado que Jesús "no promete un paraíso virtual, promete el paraíso a quien pasa por la cruz y asume con fe y humildad la fragilidad de la vida y la propia existencia" mientras que en la tercera palabra, 'Mujer ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu madre', Sánchez Monge ha aseverado que en el colmo del sufrimiento "Jesús encuentra la mirada de su madre" porque María no huye con los demás y no tiene miedo.

"En María contemplamos el dolor de las madres que lloran a su hijo humillado, herido, desaparecido o asesinado" ha manifestado el obispo santanderino, mientras que en la cuarta palabra, 'Dios mío Dios mío, por qué me has abandonado', Jesús experimenta el abandono de su pueblo y el abandono de sus discípulos, pero a la vez Jesús "experimenta el silencio del Padre" y con su lamento expresa "la fidelidad a un Dios que ama silencioso en el sufrimiento"

Pero Jesús también ha cumplido su misión "a la perfección" como expresa la sexta palabra 'Todo está cumplido', y para el obispo de Santander para ser discípulo de Cristo hay que estar dispuesto "a entregar la vida, a ser cuerpo entregado y sangre derramada para servir con humildad a los otros", como hizo Jesús en la cruz o en la última cena, cuando lavó los pies a todos y cada uno de sus discípulos, algo que estaba reservado a los esclavos.

En su última palabra, 'Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu', el orador entiende que Jesús que encomienda a su padre, cuyas manos "le sostienen segura y cuidadosamente. Son como las manos de una madre" porque Cristo "permanece fiel a Dios hasta el final" a lo que Sánchez Monge añade que "es el misterio prolongado en tantos mártires de Cristo presentes en todos los momentos de la historia".

"Mártires que se debaten entre la seducción y la persecución de este mundo", ha aseverado el obispo de Santander, quien ha explicado que primero el mundo seduce con halagos y alabanzas "para ganar" a los hombres y usarlos a su antojo y según el propio interés. "Pero si te opones y contradices lo más mínimo sus planteamientos, pasas inmediatamente a ser perseguido. Es decir ha comenzado tu pasión personal", ha destacado.

En este momento, el prelado ha recordado a quienes por su fe están siendo perseguidos como son los cristianos coptos de Egipto "masacrados durante su celebración de la Navidad" o a quienes son torturados en las cárceles chinas. La muerte y resurrección de Cristo "es el misterio que celebra cada año el cristiano" porque de la muerte ha resurgido la vida, ha afirmado Sánchez Monge, quien ha precisado que todos los días se viven "muerte y resurrección" aunque la última palabra "no la tiene el mal, el pecado o la muerte" sino "el bien y la vida" porque la última palabra es la de Dios: "Verdaderamente este era el hijo de Dios", como dijo el centurión que escucho las siete palabras de Jesús en la cruz.

Por ello, el obispo de Palencia ha concluido su pregón manifestando su deseo de que todos vuelvan a casa "con una fe más viva, más comprometida" y dispuestos a anunciar "con entusiasmo" el perdón y el amor del crucificado, que ha resucitado.

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