La Epifanía del Señor conmemora la manifestación de Jesucristo a todos los pueblos, representados en la adoración de los Magos de Oriente. Frente a la solemnidad y proyección universal de esta jornada, la figura de la Sagrada Familia de Nazaret aparece como un contrapunto discreto pero esencial: el ámbito humano y familiar donde ese misterio de salvación comenzó a tomar forma concreta.
Mientras la liturgia pone el acento en la revelación pública de Cristo como luz de las naciones, la Sagrada Familia recuerda que dicha manifestación tuvo su origen en la vida cotidiana de un hogar sencillo, marcado por la obediencia, el cuidado mutuo y la confianza en Dios. Desde esta perspectiva, la Epifanía no se comprende solo como un acontecimiento externo y solemne, sino como la prolongación de una historia de fe vivida primero en el silencio de la familia de Nazaret.
La tradición cristiana recuerda de manera especial en esta solemnidad a San Melchor, San Gaspar y San Baltasar, conocidos como los Reyes Magos de Oriente. Más allá de los elementos simbólicos que rodean sus figuras, los Magos representan a la humanidad en búsqueda, a los pueblos no judíos que reconocen en el Niño de Belén al Salvador del mundo.
Según la tradición, guiados por una estrella, emprendieron un largo viaje movidos por el deseo de encontrar la verdad. Su gesto de adoración y la ofrenda de oro, incienso y mirra expresan el reconocimiento de Jesús como rey, Dios y hombre destinado al sufrimiento. En el relato evangélico, los Magos no solo contemplan al Niño, sino que lo encuentran junto a María, subrayando una vez más el papel central de la familia en el misterio de la Encarnación.
Otros santos y beatos recordados este 6 de enero
- San Andrés Corsini, pastor reformador y hombre de profunda vida espiritual.
- Santa Rafaela María Porras, dedicada a la educación y a la adoración eucarística.
- Beata María Teresa Ledóchowska, comprometida con la causa misionera y la defensa de la dignidad humana.


