Proyectos frustrados de Castillo Lastrucci en Jerez: el misterio que nunca procesionó y el Señor para 'El Chicle' que acabó en Sevilla

Dos ambiciosos proyectos del imaginero sevillano para la ciudad —uno para la Hermandad de la Candelaria y otro para una cofradía que nunca llegó a fundarse en la parroquia de San Rafael— quedaron finalmente en el camino

El misterio de la hermandad de la Candelaria, saliendo de Santa Ana un pasado Lunes Santo.
El misterio de la hermandad de la Candelaria, saliendo de Santa Ana un pasado Lunes Santo. JUAN CARLOS TORO
08 de marzo de 2026 a las 10:39h

La historia de la Semana Santa está llena de proyectos que nunca llegaron a materializarse. Bocetos, contratos firmados o imágenes concebidas para un lugar que finalmente encontraron destino en otro. Jerez también guarda algunos de esos capítulos que pudieron cambiar la fisonomía de sus cofradías. Entre ellos destacan dos misterios proyectados por uno de los grandes nombres de la imaginería del siglo XX: Antonio Castillo Lastrucci.

El imaginero sevillano fue uno de los grandes revolucionarios de la escultura procesional contemporánea, especialmente por su manera de concebir los pasos de misterio como auténticas escenas teatrales, llenas de movimiento, expresividad y narrativa.

Su huella es especialmente visible en Sevilla, donde dejó algunos de los conjuntos más reconocibles de la Semana Santa hispalense, como los de las hermandades de San Benito, Los Panaderos, La Bofetá, las Tres Caídas de Triana o La Macarena.

En Jerez, su legado también está presente. Además del paso de misterio de la hermandad de la Cena, cuatro imágenes titulares salidas de sus gubias procesionan cada año en Semana Santa: la Santa Mujer Verónica, de la Hermandad de la Candelaria; María Santísima de la Encarnación, de la Hermandad del Santo Crucifijo; y en la Hermandad de la Buena Muerte, el Crucificado del mismo nombre junto a María Santísima del Dulce Nombre.

Sin embargo, la relación entre Castillo Lastrucci y la ciudad pudo ser aún más intensa. Un proyecto completo de misterio y una imagen de Jesús Cautivo llegaron a plantearse para Jerez, pero el primero no llegó a culminarse y el segundo acabó muy lejos de donde se había proyectado establecerse inicialmente.

El misterio que soñó la Candelaria durante décadas

La primera de estas historias está vinculada a la Hermandad de la Candelaria. Hasta 2006 sus hermanos no vieron cumplido su sueño de completar su paso de misterio con las imágenes secundarias del Cirinero, un soldado romano y dos mujeres, obras del imaginero Juan Carlos García. Sin embargo, este proyecto de misterio que acompaña al Señor de las Misericordias y a la Santa Mujer Verónica se planteó décadas atrás y fue concebido originalmente por Castillo Lastrucci.

 

Aquel planteamiento, con variaciones al que actualmente procesiona, incluía el Cirineo ayudando a portar la cruz, un soldado romano y un esclavo etíope –muy característico en la obra de Castillo– tirando de una soga para arrastrar a Jesús. Así lo refleja un boceto del imaginero sevillano que se conserva en la propia hermandad de La Plata.

boceto Castillo Lastrucci Candelaria Jerez
Boceto de Castillo Lastrucci para el misterio de la Candelaria, de Jerez.

De hecho, en 1957 se llegó a firmar el contrato con Castillo Lastrucci para la realización de la imagen del Cirineo al mismo tiempo que se encargaba la hechura de la Verónica. Sin embargo, el Cirineo nunca llegó a realizarse, ni tampoco el resto de las imágenes secundarias previstas.

La relación entre el imaginero y la Candelaria tuvo su origen en diferentes vínculos personales. De un lado, Castillo conocía a Manuel Guerra Jiménez, persona ligada a la Hermandad de la Esperanza de Triana —para la que trabajó el escultor— y que a su vez era suegro de Félix García de Villegas, hermano de la corporación jerezana que, a la sazón, encargó al imaginero la realización del primitivo Señor de las Misericordias.

Aquella talla, obra también de Lastrucci, tuvo un final desgraciado. La imagen tuvo que ser destruida años después al verse afectada por un grave ataque de xilófagos y sustituida por la actual de Pinto Berraquero.

El Señor que iba a procesionar en Jerez… y terminó en Sevilla

El Chicle presume hoy día de contar en su parroquia de San Rafael con la preciosa talla del Señor de la Salud, que procesiona los Martes Santos, pero esta barriada de la zona Sur jerezana pudo haber contado ya desde los años 60 con una cofradía.

Y es en este punto cuando hablamos del segundo de los proyectos frustrados de Castillo Lastrucci para Jerez, ligado a una hermandad que nunca llegó a ver la luz en la mencionada parroquia de San Rafael.

A primeros de los años 60, el por aquel entonces párroco del templo, Manuel Abad Fajardo, tuvo la intención de impulsar la creación de una nueva cofradía en la feligresía. Para ello contactó con el joven cofrade jerezano Fernando Cano-Romero, hermano fundador de las jerezanas hermandades del Cristo del Amor y de la Coronación de Espinas, pero residente en Sevilla.

Cautivo Bellavista taller
La imagen que Castillo tallara para Jerez, en su taller.

Cano-Romero, además, pertenecía a varias corporaciones sevillanas y propuso que la futura hermandad representara el pasaje del Soberano Poder ante Caifás, que en aquella época no estaba representada en la Semana Santa de Jerez.

Con esa idea, se puso en contacto con Antonio Castillo Lastrucci para que realizara la imagen del Señor, inspirada en el antiguo titular que el propio imaginero había tallado para la Hermandad de San Gonzalo de Sevilla —posteriormente sustituido por la obra de Luis Ortega Bru—.

El proyecto avanza hasta el punto de firmarse el contrato para la hechura de la imagen, cuyo coste lo abona el propio Cano-Romero. Sin embargo, la iniciativa encuentra un obstáculo en la autoridad eclesiástica que resulta determinante.

Así, el entonces obispo auxiliar de Jerez, José María Cirarda, responde negativamente a la petición del párroco de San Rafael para erigir la nueva cofradía. En su respuesta argumenta que la feligresía se encontraba muy dispersa y presentaba “condiciones especiales”, además de considerar excesivo el número de hermandades existentes ya en la ciudad.

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El Señor de Salud y Remedios, de la hermandad sevillana de Bellavista, un pasado Viernes de Dolores.

Con la negativa episcopal, la hermandad nunca llega a fundarse. La imagen de Cristo, ya tallada, queda entonces en manos de Fernando Cano-Romero, que la conserva durante años cuidadosamente guardada.

No sería hasta principios de la década de 1970 cuando aquella talla encuentra finalmente destino. Miembros de una incipiente hermandad que se gesta en la parroquia del Dulce Nombre, en la barriada sevillana de Bellavista, contactan con Cano-Romero para incorporarla a su proyecto. Como curiosidad, la imagen sigue perteneciendo al cofrade jerezano, que la tiene cedida a la corporación sevillana.

Hoy, aquella talla, con la advocación de la Salud y Remedios y que en origen iba a procesionar por las calles de Jerez lo hace cada Viernes de Dolores en Bellavista, convertido en uno de los referentes devocionales de este barrio sevillano.

Sobre el autor

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Jorge Miró

Periodista

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