Aunque Sevilla y Málaga concentran la atención mediática durante la Semana Santa, existe otra Andalucía donde la devoción se vive con igual intensidad pero con un carácter más íntimo y auténtico. National Geographic ha seleccionado diez localidades que destacan por mantener tradiciones centenarias y ofrecer una experiencia cultural y espiritual completa. La propuesta, conocida como Caminos de Pasión, fue concebida inicialmente para recorrerse en coche por carreteras secundarias, aunque hoy se puede explorar también a pie, en bicicleta o a caballo a través del GR 341. La publicación asegura que este itinerario permite disfrutar de "paisajes idílicos, monumentos sorprendentes y una gastronomía que prácticamente articula el viaje".
El recorrido comienza en Alcalá la Real, ciudad fortificada que conserva la imponente fortaleza de la Mota. Situada a más de mil metros de altitud, entre Jaén, Córdoba y Granada, la localidad combina patrimonio musulmán con una Semana Santa singular. Sus pasos mímicos, a medio camino entre autos sacramentales y dramatizaciones bíblicas, permiten a los vecinos participar activamente en las representaciones, creando una experiencia itinerante única. National Geographic destaca que aquí "el pueblo acompaña e interpreta la devoción con una teatralidad única".
En Priego de Córdoba, la ruta se adentra en la Subbética y muestra la riqueza de su barroco y sus fuentes monumentales, como la de la Salud y la del Rey. Esta localidad presume de su escuela de escultores y tallistas, cuyas obras engalanan los pasos de Semana Santa, celebrada con un marcado carácter penitencial más que como desfile festivo. La publicación señala que "Priego de Córdoba es la cuna del barroco andaluz y una joya artística en cada rincón".
Baena ofrece otra cara de la tradición, vinculando la Semana Santa con su historia olivarera. Ubicada en las Sierras Subbéticas, esta localidad conserva la antigua Vía del Aceite, con estaciones convertidas en museos o albergues. La celebración local destaca por los tambores artesanales y las peculiares turbas de judíos coliblancos y colinegros, elementos que confieren singularidad a su devoción. National Geographic subraya que "el sonido de los tambores marca un carácter único dentro de la Semana Santa andaluza".
En Cabra, convergen varias rutas culturales, entre ellas la Vía Verde del Aceite y el Camino de Santiago Mozárabe. Su Museo de la Pasión, ubicado en un instituto de educación secundaria, ofrece una perspectiva histórica de la primera Semana Santa, apoyándose en estudios científicos y referencias a la Sábana Santa de Turín. La localidad combina patrimonio, tradición y cultura viva en un espacio donde "la Semana Santa se celebra casi todo el año", según la publicación.
Las perlas del interior
El itinerario sigue hacia Lucena, la antigua Elih Osana, conocida como "la perla de Sefarad" durante la dominación musulmana. Destacan su necrópolis judía, el palacio de los Condes de Santa Ana y el castillo que albergó a Boabdil. La capilla del Sagrario en San Mateo refleja la devoción de la ciudad por el arte sacro y su implicación en la Semana Santa, con un patrimonio que evidencia siglos de historia y cultura religiosa. National Geographic describe Lucena como "un universo de filigranas donde la devoción y el arte se funden".
Más al sur, Puente Genil combina tradición y modernidad. Su Semana Santa, llamada Mananta, integra cofradías y "corporaciones bíblicas" que procesionan escenas desde cuarteles locales. La localidad conserva también la antigua fábrica de harinas y electricidad "La Alianza", que pronto se reconvertirá en museo y centro turístico. Su emplazamiento sobre el río Genil simboliza la unión de comunidades y tradiciones en un territorio de fuerte identidad cultural. La publicación afirma que aquí "la Semana Santa adquiere un carácter singular dentro de la ruta de Caminos de Pasión".
La ruta culmina en Utrera, cercana a Sevilla, famosa por el osado toque de campanas declarado Patrimonio de la Humanidad. Con trece cofradías activas, la ciudad celebra la Semana Santa con tallas de renombre, como la de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Marcos Cabrera, y mantiene viva su escuela de saetas. Entre monumentos, gastronomía y devoción, Utrera resume la esencia de los Caminos de Pasión: una Andalucía menos conocida, pero igualmente intensa y auténtica, donde "el fervor religioso se experimenta de forma íntima y memorable", según National Geographic.




