Pedro Sánchez en una imagen de archivo.
Pedro Sánchez en una imagen de archivo.

Como acostumbran a hacer desde la presidencia de Zapatero, la derecha apocalíptica y tremendista, se moviliza cual reloj suizo con un único objetivo, deplorable y rastrero a partes iguales: el de provocar odio hacia el que es, les guste más o menos, su presidente. Y son los “patriotas”, me pinchas y no sangro.

Esta demonización del presidente del Gobierno, llega a tales extremos que incluso podemos ver como militantes o votantes socialistas tienden a agachar la cabeza cuando se les pregunta por Pedro Sánchez. ¿Por qué? ¿No será en consecuencia de los actos del presidente?. Dos preguntas de fácil respuesta.

La fábrica de bulos, más conocido como Partido Popular, ha conseguido a través de sus fieles redes clientelares, reporteros, periodistas y demás, sembrar el odio indiscriminado de buena parte de la sociedad hacia el gobierno. No vamos a entrar en los efectos sociológicos, éticos o morales de esta acción, que bien los aleja del patriotismo, pero los acerca a la Moncloa. Con la caverna mediática trabajando al servicio y al dictar de la fábrica, observamos con asombro como las 24 h que tiene el día y los 7 días que posee una semana, la televisión dedica titulares, rótulos, tertulias (parciales y partidistas, claro está) y demás en favor de, aunque suene duro de oír, inyectar odio contra el gobierno, por no más motivo que el ideológico. Mentiras, como que el comité de expertos no existía, que el presidente iba a romper su acuerdo con Unidas podemos, que la retirada de listas de Toni Cantó era ilegal, que Salvador Illa se había vacunado durante la campaña electoral de las elecciones catalanas del 14-F…y podríamos pasarnos horas y horas, pero creo que ya a todos se nos han venido varios ejemplos más a la cabeza. Sin embargo, en tiempos de viernes negros (Presidencia de Rajoy) se daban escaparates en formas de plató de tv a Eduardo Inda para que alabase día sí y día también las decisiones del ejecutivo, que gozaba además del amparo de otras personalidades televisivas como Francisco Maruhenda, Alfonso Rojo, Ana Rosa Quintana…todo un ejército mediático. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, pero aunque pueda parecer lo contrario, todo cala. Poco a poco, bulo a bulo, acusación indebida tras acusación indebida; la derecha crea un clima de malestar, desconfianza y crispación que solo sirven para poner en tela de juicio la estabilidad política del país. Estabilidad que todo el que se atreva a llamarse patriota tiene el deber moral de salvaguardar por encima de sus intereses electorales. Aunque ya sabemos que por encima de sus intereses electorales el PP no sitúa nada más, ¿A que sí, Aznar?.

Negar que el presidente Sánchez haya cometido errores no sería lógico, pero nunca se responsabilizó, e incluso criminalizó tanto a un presidente del Gobierno como en el caso de Pedro Sánchez. Da la sensación, de que la oposición de este país culparía a Sánchez si de la noche a la mañana la máquina de cafés del Congreso de los Diputados se averiase, o situaciones similares. Por supuesto que ha habido ocasiones donde Sánchez ha errado, es humano, al igual que los restantes seis presidentes del Gobierno de nuestra historia democrática. Pero esta Sánchezfobia es un puro invento mediático que por desgracia está calando en buena parte de la izquierda o centro-izquierda española. Ejemplo de Sánchezfobia: Rajoy es agredido en campaña (por un familiar suyo, por cierto), todas las televisiones volcadas con él, todo son mensajes de apoyo y unidad contra los extremistas, mensajes de rechazo a la violencia aquí y allá. Que no digo que no fuesen más que acertados, todo lo contrario. Se difunde un vídeo de un policía disparando contra el rostro de miembros del gobierno, entre ellos el del presidente Sánchez; la televisión a duras penas comentó el suceso, y no entremos en las reacciones, que siendo generosos, tacharemos de “tímido rechazo colectivo”. ¿Veis las diferencias? Pues así todo.

Adaptando una cita de Malcom X: “Los medios de comunicación son la entidad más poderosa del mundo. Tienen el poder de hacer culpable al inocente (caso Sánchez) e inocente al culpable (caso Rajoy), eso es poder.”

En resumen, desde que Pedro Sánchez saliese investido por el congreso de los diputados como presidente del gobierno, la derecha en general ha funcionado como una máquina bien engrasada dispuesta a difamar, calumniar, exagerar hasta la saciedad y un largo etcétera contando con la necesaria colaboración de la mayoría de los medios de comunicación.

Es por eso por lo que yo apoyaré siempre a nuestro presidente, porque nadie ha tenido que soportar tantas alianzas napoleónicas contra su persona. Desde que llegó a la secretaria general del PSOE, ha tenido en contra al poder territorial, económico, mediático y como no, político. Pero se mantuvo firme. Cuando todos se hubiesen doblegado, el que hoy tratáis de demonio se mantuvo firme. Rechazó, representando a tantos y tantos, la traición a los valores socialistas, puestos en duda con la abstención a Rajoy. Por ello fue dimitido (no dimitió, le dimitieron) de su electo cargo, se recorrió España en un coche para ilusionar a cada militante y consiguió ganarle las primarias al aparato federal del partido, llegando a presidente tras una moción de censura solo 1 año y 2 meses más tarde. Es un hombre que lo ha tenido a todo y a todos en contra, y ahí está, levantando España a pesar de todo. Por eso Sánchez siempre tendrá mi apoyo, por ser un diputado raso elevado democráticamente a presidente. Por no sucumbir a las presiones, por no dejar huérfana la voz de tantos. En definitiva, por plantar cara. Por estos y más motivos, yo con Pedro Sánchez.

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