Dos personas pasean con mascarilla durante la pandemia. FOTO: JOSÉ LUIS TIRADO (www.joseluistirado.es)
Dos personas pasean con mascarilla durante la pandemia. FOTO: JOSÉ LUIS TIRADO (www.joseluistirado.es)

“Science is not about making single points predictions but understanding properties (which can sometimes be tested by single points)”. N.N. Taler.

Como dice Taler, lo relevante en ciencia es comprender las propiedades de las tendencias, no los puntos focales aislados. A las epidemias le ocurre lo que a otros muchos fenómenos que pueden parecer caóticos, y de hecho lo son, en su evolución inmediata, precisa y local, pero siguen a largo y medio plazo una serie de propiedades perfectamente comprensibles y predecibles. Por tanto lo importe no es jugar a adivino pronosticando cómo será la evolución inmediata de la epidemia de Covid-19 aquí y ahora, sino entender algunas propiedades de las tendencia epidémicas de los coronavirus y aplicarlas a escenarios condicionados.

Como se sabe, las series epidémicas infecciosas respiratorias siguen un patrón determinado:

Son series con colas muy gruesas. Esto significa que pueden conducir a corto plazo a una disparidad de resultados enorme. La pandemia puede, a partir de levísimas modificaciones de las condiciones iniciales, desembocar en un periodo inmediato en una segunda oleada atroz o en su desaparición, como el SARS-Cov-1, sin por ello romper los límites del intervalo de confianza previsto. Esto implica que si una predicción establece a la vez que vendrá de forma inminente un segunda oleada peor que la primera o que el virus se desvanecerá este verano ambas serían predicciones coherentes. Es el momento fenomenológicamente caótico de la epidemia.

La epidemias tienen forma de campana de Gauss (picos) y evolución fractal (Irregularidad en las progresiones).

A medio y largo plazo, el virus tiende a la atenuación por selección natural.

Hay medios y condiciones que favorecen u obstaculizan la replicación del virus (temperatura, humedad, interacciones entre los huéspedes, vectores de transmisión, etc).

Como se ve en la misma comprensión de estas propiedades, la predicción es imposible o inútil para dirigir los cursos de la acción colectiva. Por ello lo más racional es una aplicación prudente del principio de prudencia a base de combinar las propiedades de la serie epidemia con una construcción de escenarios (pre y post) condicionados en un tipo de inferencia a caballo entre la intuición y la lógica abductiva. Esto lo haremos mediante una analogía entre dos escenarios. Uno empírico (A) y otro contrafactual (B).

Escenario A (pre Covid) de enero a la primera quincena de marzo del 2020.

Escenario B (desescalada post Covid) de junio del 2020 a junio del 2021.

Primero. Si compáranos las condiciones epidemiológicas (conocimiento experto y popular, distanciamiento social, profilaxis con EPP, uso de las mascarillas, higiene individual desinfección de espacios públicos, etc.), son las condiciones epidemiológica del escenario B; observamos que el escenario A propicia una mucho más rápida y extensa expansión del virus incluso en el caso de que se relajaran excesivamente las medidas de contención, cosa nada deseable. Si a esto añadimos que en el escenario B hay al menos un 5,3% de la población con un cierto tipo de inmunidad frente a 0 en el escenario A.

Segundo. En el escenario A hay muchos más individuos vulnerables susceptible de enfermar gravemente o fallecer que en el escenario B. Por dos motivos, parte de la población más vulnerables, desgraciadamente, ya se ha ido; y los espacios de más riesgo, los geriátricos, están mucho más controlados en el escenario B que en el A.

Tercero. El sistema de alerta epidemiológica está mucho más y mejor entrenado en el escenario B que en el A. En el escenario B habrá muchas más pruebas diagnosticas que en el A y más fiables. Las técnicas de rastreo digital estarán más perfeccionadas y serán mas eficaces en el escenario B.

Cuarto. El sistema sanitario está en mejores condiciones para tratar el seguimiento, tratamiento e ingresos en el escenario B que en el A. Hay más capacidad, organización, experiencia, conocimiento y entrenamiento en escenario B que en el A.

Quinto. La potencia farmacología en el escenario B es mayor que en el A. No ha habido ningún caso en la historia de la medicina que en tan poco tiempo hayamos sabido tanto de un enfermedad de la que no sabíamos ni que existía hace cinco meses.

¿Qué pasará en el inmediato futuro en Europa hasta junio del 2021? Con todas las reserva ya advertidas hay va la predicción a partir de la comparación de escenarios y las propiedades de las series epidémicas.

Durante el verano el virus no desparecerá pero se reducirá la transmisión, los ingresos hospitalarios y las muertes hasta niveles similares o inferiores a la actualidad. Habrá rebrotes puntuales y controlados con pocos casos de transmisión comunitaria

Habrá una segunda oleada en otoño posiblemente solapándose con las oleadas de gripe estacional, pero en esta segunda oleada habrá menos contagios menos ingresos hospitalarios y muchos menos fallecidos. La mortalidad no se será superior al intervalo de confianza de la serie histórica de la Red MoMo.

El sistema sanitario sufrirá un alto estrés pero no habrá riesgo de colapso y la tasa de profesionales sanitarios contagiados disminuirá significativamente.

Será necesario mantener y reforzar medidas de contención social pero nuestro modelo de gestión de la pandemia irá girando del modelo chino, que es el que hemos aplicado ante el escenario A) al coreano o el sueco.

Para el verano del 2021 la combinación de vacunas, tratamiento farmacológicos más eficaces, el efecto rebaño el avance del modelo sueco/coreano de gestión habrá normalizado la presencia de la Covid-19 hasta convertirla progresivamente en un virus estacional recurrente.

Esta predicción puede verse alterada a partir de dos factores. Uno caótico, las mutaciones tempranas del virus que pueden convertir la segunda oleada en un catástrofe mucho mayor que la primera. O por el contrario la atenuación temprana del virus que aceleraría la normalización como virus estacional de la Covid-19. La segunda posibilidad, la atenuación, es más probable que la primera tal como deducimos de las propiedades generales de las epidemias. Y el otro factor que puede modificar drásticamente este pronóstico no es nada azaroso. Depende de la acción colectiva (el mantenimiento de las conductas profilaxis y de contención social) y el notable reforzamiento de las políticas públicas de salud. Sin acción colectiva y sin políticas publicas el escenario A puede volver empeorado este otoño o antes. Sea cual sea el escenario resultante solo la ciencia, nunca es ciencia del accidente como decía Aristóteles, la acción colectiva y las buenas políticas públicas pueden tener la respuesta aproximada a la pregunta.

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