Dos tuits de Unidas Podemos.
Dos tuits de Unidas Podemos.

El realismo mágico es una corriente artística del siglo XX donde representaban lo irreal como cotidiano y normal. Así, desde García Márquez o Isabel Allende hasta Murakami tenemos cientos de relatos ficticios que encajan en nuestros esquemas del día a día. Algo parecido se ha propuesto hacer Unidas Podemos con su programa político. En su caso, el relato prima sobre los hechos y las victorias se suceden cuando se proclaman. No importa que luego los bolsillos de la gente corriente sigan igual de vacíos: ellos ya han decretado el fin de la historia (en su versión del siglo XXI).

Hoy el realismo mágico no tiene la firma de un gran literato latinoamericano sino del mismísimo portavoz de Unidas Podemos Pablo Echenique. El ex-secretario de organización nos invita a celebrar con ellos nada menos que... ¡el fin de la austeridad! ¡el colapso del neoliberalismo! ¡la vuelta a la socialdemocracia! No lo digo yo, lo ha dicho él en rueda de prensa tras anunciar el aumento del techo de gasto. Debe ignorar que la deuda pública supera con creces al PIB español. Y que el PSOE, representando como siempre a las élites económicas, va a volver a la senda del déficit el año que viene, como ha anunciado la cuenta oficial de la Moncloa. Pero, ¿qué más da cuando uno puede anunciar el fin del capitalismo por Twitter?

Debe haber olvidado también que iban a subir los impuestos a las rentas altas hasta que Más País lo llevó al Congreso para que luego ellos mismos votaran en contra. Uno de muchos anuncios hechos jirones en la práctica. Así, anunciaron a bombo y platillo el fin de la pobreza cuando aprobaron el Ingreso Mínimo Vital. No importa que apenas un 1% de la gente lo haya cobrado meses después. Ellos decretaron el fin de la pobreza (como si tal cosa verdaderamente pudiera acabarse porque lo publique el BOE) y si la renta mínima no llega a los hogares deben ser "cosa menor" que habría dicho Mariano Rajoy en una situación similar. Anunciaron también que el despido estaría prohibido a raíz del coronavirus. Sí, prohibido. Esto implicaría que cualquier empresa que despidiera desde entonces se encontraría con un despido "nulo", pero no es lo que sucede. En la práctica, y como reconoció la ministra Yolanda Díaz, el despido pasaba a ser "improcedente". ¿Esto qué significa? Pues no es más que encarecer el despido levemente, pero siendo aún absolutamente viable y rentable para las grandes empresas de este país. Pero tampoco importa, lo que cuenta es el relato, esa ficción construida en base a tuits y declaraciones con muchos golpes en el pecho.

Decretaron el fin de la pobreza y la prohibición de los despidos como quién trata de no mojarse cuando llueve sin tan siquiera abrir un paraguas. Como también anunciaron el fin de la reforma laboral (estamos esperando), el fin de la Ley Mordaza (también estamos esperando) o el fin del trabajo esclavo en los invernaderos de Huelva y Almería (en este caso esperan las personas migrantes que lo sufren en sus carnes).

¿Quién se hace fuerte cuando un gobierno juega a vivir en "Cien años de soledad" e ignora por completo la aplicación real de sus medidas? Este es un caldo de cultivo perfecto para la extrema derecha. Tradicionalmente estos grupos fascistas crecen en barrios populares, bebiendo del desencanto de la gente corriente y articulando sus demandas en base al odio, al racismo y la desconfianza general. Un clima perfecto el que establece ahora el gobierno de Pedro Sánchez con un socio que es un aliado estupendo para maquillar su neoliberalismo. El PSOE, pata fundamental del régimen en España, no tiene ya ni que esconder sus políticas de siempre bajo la bandera roja: lo hacen sus socios de viaje que se esfuerzan en esconder las contradicciones de un gobierno como éste y lanzan continuas proclamas vacías del pan y la sal tan necesarias en la mesa de los trabajadores y trabajadoras de este país.

¿Y qué ocurre con los malvados disidentes? Si usted es de izquierdas y trata de denunciar las incoherencias y malas praxis de este tedioso gobierno del teatro se habrá encontrado ya con fervientes defensas de sus admiradores más acríticos y un sinfín de cargos públicos y liberados que ven peligrar sus condiciones materiales. Pero no se preocupe, si algo han sabido hacer bien las izquierdas alternativas en España y Europa es renacer y seguir batallando. No se acaba el mundo por buscar alternativas a este Unidas Podemos asfixiado por su propia lógica autodestructiva. En nuestros barrios y centros sociales está la luz. Siguen, aunque mermados, los colectivos sociales que se preocupan de sostener la vida allá donde sus manos militantes son capaces de llegar. Y siguen también alternativas políticas de masas preparadas para construir, pensar y elaborar fuera de los márgenes del social-liberalismo del PSOE suscrito a pies puntillas por Unidas Podemos y sus tropas tanto moradas como del PCE.

No se angustien. En la organización de la gente en torno a proyectos políticos está la clave. La juventud debe volver a poner las universidades al servicio de la lucha política, como siempre ha sido cuando hay que apretar los dientes. Cierto es que el #covid lo dificulta todo pero no podemos bajar los brazos ni dejar que la calle se llene solo de Cayetanos luchando por su libertad individual y su derecho a golpear bolas de golf en Marbella. La mirada crítica a las fuerzas de gobierno que se dicen de izquierdas es imprescindibles para empujarlas al lado bueno de las cosas. Tejer por debajo alternativas sociales y políticas es vital para que tras esto no nos quedemos en paños menores sin ningún anclaje desde el que pelear. No nos engañemos, vienen tiempos difíciles y ni la pobreza se acaba con un decreto ni este gobierno va a garantizar servicios públicos a nadie. De nuestra astucia vendrán buenos resultados. De nuestra organización, una propuesta para convencer a nuestra gente. De nuestra lucha, una salida de clase a la crisis. Adelante.

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Comentarios (1)

Alvaeno Hace 11 meses
La verdad, me importa un carajo la encíclica, el Papa, y el resto de concomitantes..., realmente lo que me preocupa es la desprotección de millones de seres humanos, y lo que más me preocupa: la normalización y vanalización de la pobreza de los que dicen que van a erradicarla. O los que en twitter dicen esas barbaridades como ha dicho Echenique. Tiene toda la razón en su artículo, "el realismo mágico de UP" es increíble.
Mariano Hace 11 meses
El artículo es un poco precipitado.y carece siquiera de crítica más allá de la hecha al psoe.venderse bien es una cuestión de llegar a todos. Es decir proponer y hacer cosas si no se comunica buen. es para nada.syeke ocurrir en las políticas publicas que una vez hecha la evaluación no llegan al personal. Propone el articulista que el ingresos mínimo vital es una quimera. Eso es relativo.he visto que se han corregido sus exigencias y ampliado su margen de maniobra. Así toca a más gen
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