"El terror se alimenta del aislamiento y la desintegración del mundo común"
Hannah Arendt
La cliodinómica de Peter Turchin es una disciplina de la historiografía que se basa en un enfoque metodológico de análisis de las dinámicas históricas que explican cómo nacen, se desarrollan y se destruyen unidades políticas como los Estados o los imperios a lo largo del tiempo, con datos y registros cuantitativos y cualitativos. Turchin identifica tres invariantes en las crisis y caída fatales de los Estados o imperios: (a) la superproducción de élites que rivalizan y compiten entre sí hasta poner en cuestión las reglas del juego, (b) la desconexión entre los intereses de las élites y los de la población, y (c) el desajuste entre crecimiento demográfico y los recursos materiales disponibles. La relación entre estos tres factores no es ni lineal ni acumulativa, sino sistémica y simbiótica.¿Puede el modelo de la cliodinómica explicar el fenómeno de Trump y su presidencia?Trump puede estar demente o tener una personalidad psiquiátricamente patológica, pero la ascensión de las élites que han posibilitado su presidencia no puede ser explicada por ninguna psicopatología individual. Trump es un hijo del caos: esa es su verdadera industria, no la construcción sino el desorden.
Miremos el estado del imperio estadounidense desde hace tiempo al menos: hay una guerra civil entre élites que se ve representada en el partido demócrata y el republicano, este último superado y sustituido por MAGA en la actualidad, y antes por el Tea Party. La hegemonía absoluta de la dolarización de las materias primas y la energía es el recurso artificial con el cual las élites norteamericanas han podido tapar y ocultar el enorme déficit comercial y de recursos que su imperio acumula. Esta guerra civil entre élites no se circunscribe a EEUU, sino que se mapea al sistema mundial y amenaza y es un factor del declive del imperio norteamericano. La diferencia entre el Trump del 2025 y el anterior no es psiquiátrica ni neurológica, sino estratégica: entre esas élites se han unido las empresas de biotecnología y tecnología, que antes estaban en el bando demócrata. Ya tenemos el factor A para entender a Trump: eso explica el irracionalismo aparente, el corporativismo y el anticiencia galopante de MAGA.
El segundo factor ,la desconexión entre élites y población, se puede comprobar cómo Trump ha vuelto usando esa misma grieta entre Biden y los votantes. Y a su vez Trump está cayendo por las escandalosas contradicciones entre el programa de recuperación de la marca propia y la realidad de la inflación y las guerras que ha montado. Trump es un engendro de esta brecha entre los intereses de las élites y los votantes, pero acabará siendo víctima él mismo de esa misma grieta. Por la grieta donde se cuela Trump es por el agujero por donde va a caer. Para tapar ese agujero necesita crear caos y confusión por medio del espectáculo: juega con las bolsas y con el ejército, con la vida de millones de inocentes víctimas y, aunque en menor medida, con la vida de sus propios soldados. Y de camino su entorno oligárquico hace caja haciendo alardede un egoísmo de clases este si patológico.
Y atendamos al tercer factor que cita Turchin para explicar la caída de los imperios. El desajuste evolutivo entre demografía y recursos del American way life . La misma conducta agresiva y caótica que manifiesta va a reforzar finalmente ese desajuste evolutivo que ya estaba oculto por la dolarización de la deuda y de los recursos. La inflación va a golpear de manera inmisericorde a su propia población, como ya lleva años golpeando: la precariedad, la falta de vivienda, una sanidad horrible y unos gastos militares insostenibles. A esto se añade la concatenación de guerras y escaramuzas entre las élites, producto de que la superpoblación de las mismas hace que no haya recursos para todos ,aquí viene al caso aquel lema del 15M: "no hay pan para tanto chorizo". Donde menos se respetan las leyes de la guerra es precisamente en las guerras civiles internas, y más aún cuando entre las élites cada una reivindica la figura del soberano que, según Schmitt, es quien decide el estado de excepción, es decir, aquel estado en el que no hay más ley que la voluntad del soberano. Entre la inteligencia gris, esa ilustración oscura que nada tras Trump, Schmitt es un faro ideológico. Peter Thiel en The Straussian Moment se refiere al iusfilósofo alemán con veneración.
Mi pronóstico, más desiderátum que predicción, es que Trump caerá como ha caído Orbán ,aunque esperamos que no dure tanto, y que finalmente vencerá, en esta guerra civil de las élites, la fracción que mejor se adapte a la derrota. Pero esa fracción victoriosa tendrá que asumir que la historia, diga lo que diga Fukuyama, sigue viva y ya no nos permite vivir en un mundo bipolar como en la Guerra Fría, ni mucho menos unipolar como su delirio de grandeza especulan de los ultra ricos de las élites, sino en un escenario multipolar. Es decir, ganarán aquellos que mejor se adapten a la derrota del imperio norteamericano, pero con dos condiciones que los demócratas del mundo tienen que defender con uñas y dientes: la persistencia del sufragio universal y la continuidad del Estado de derecho, aunque sea en su versión mínima de división de poderes. El mayor peligro ahora es que la escalada caótica que producen las élites acorraladas por el ocaso del orden global imperial es la escalada bélica pero aun es la escalada del caos.
El modelo de la cliodinómica nos enseña que cuando el orden ,entendido como configuraciones comprensibles y predecibles de representación de la realidad ; se muestra como entorno y el sistema es estructuralmente caótico, una contradicción en términos, el entorno acaba venciendo. Preveo un futuro socialista democracia para Estados Unidos: quién lo hubiera dicho hace apenas una generación. El socialismo democrático y liberal será el rescate del capitalismo más monetarista. Mandami, aunque no lo puede ser por la obligación constitucional de haber nacido en EE. UU., o alguien del perfil de Ocasio-Cortez, es el sustituto natural de Trump.
Resumiendo desde la cliodinámica de Peter Turchin, la gestión caótica de Trump puede leerse como la confluencia entre la bomba de la riqueza: la concentración extrema de riqueza que históricamente ha precedido el derrumbe de imperios, que Trump agrava con sus políticas fiscales. Segundo, la sobreproducción de élites: Trump emerge como contraélite que capitaliza la frustración de aspirantes excluidos del poder, movilizando al pueblo empobrecido contra el orden establecido. Tercero, el debilitamiento institucional: el desmantelamiento de agencias federales y la erosión del servicio civil atacan directamente la capacidad estatal, variable clave en el modelo de Turchin. Cuarto, la ruptura del consenso entre élites: al tratar rivales como enemigos y las instituciones como obstáculos, Trump destruye la cooperación que sostiene cualquier Estado. Quinto, la entrada en situación revolucionaria: una fase donde los amortiguadores institucionales ya no pueden absorber las tensiones acumuladas. Sexto, el colapso de la asabiyya ,solidaridad colectiva, cuya degradación es históricamente el preludio del derrumbe imperial. Trump comenzó siendo síntoma de la crisis; se ha convertido en su principal acelerador. Ha tenido que ser un papa matemático y agustino, león XIV, el que venga a pararle los pies y poner orden, que frene la ingente fábrica de desorden que hoy generan las élites en su guerra civil interna
