Acabamos esta edición de La Motorada en El Puerto después de una semana insufrible para la inmensa mayoría de las personas que vivimos aquí. Porque la motorada en nuestra ciudad ya no dura un fin de semana, sino más de siete días de alteración de la convivencia y el orden público. Se trata de un evento que se está configurando cada vez más como epicentro de un gobierno municipal que vende la ciudad a un turismo de borrachera que viene a arrasar la ciudad y a usarla sin ningún tipo de respeto, ni al territorio ni a sus habitantes.
Y precisamente de esto vengo a hablar en primera persona, ya que sufrí una agresión el sábado mientras andaba tranquilamente por las calles de mi ciudad. Soy una mujer con discapacidad visual que sólo conserva el 5% de visión y por lo cual utilizo bastón guía como apoyo. El sábado sobre las 23.00h iba andando por el final de la calle San Bartolomé cuando, de repente, una ambulancia apareció por la carretera y paró en la puerta de una casa con la sirena puesta. En ese momento, empezaron a acumularse unas 10 motos aproximadamente detrás de la ambulancia y yo iba andando por la acera.
Fue entonces cuando las motos empezaron a rugir y a pitar porque querían subir a la acera por donde yo iba circulando con el bastón guía. Me planté en la acera, precisamente en una señalización podotáctil (esas especies de “botones” sobresalientes y rojizos que podemos ver como marcas en ciertas partes de la acera para personas con discapacidad visual), y les dije que no me iba a quitar y que no podían circular por la acera.
En este momento, viví una situación sumamente violenta y desagradable ya que uno de los hombres que llevaba la primera moto en la cola empezó a retarme con la moto, a hacer ese ruido ensordecedor que hacen con las ruedas y levantándose el casco me gritaba que me quitara, que iba a pasar. No sé cómo aguanté el tipo, pero no me quité y seguí plantándome con el bastón guía en la acera mientras pitaban y gritaban. Pero en ese momento, uno de los motoristas aceleró y me puso la rueda tocando la pierna gritándome de nuevo.
Sinceramente, pensé que me iba a atropellar. Entonces me volví y seguí andando por la acera a mi ritmo con el bastón guía y todos empezaron a subirse a la acera detrás de mi haciendo presión para que me echara a un lado. Acabé la calle aguantando la tensión, y ellos acabaron adelantándome circulando por la acera. Pero ¡¿cómo se puede permitir semejante vandalismo!? Esta experiencia la cuento porque no es un hecho aislado. En estos días he hablado con multitud de personas de mi ciudad, de diferentes edades y zonas de El Puerto y todas ellas se han visto afectadas, de una manera u otra, por el semejante despropósito que ha supuesto la motorada un año más, con más virulencia.
Desde el domingo pasado se llevan sucediendo carreras ilegales de motos en carreteras centrales de la ciudad. Ha supuesto 7 días de alteración de la convivencia y el orden público. Y esto es así porque se vulneran las normas de tráfico, la ordenación del espacio público, el derecho al descanso… Nos hemos encontrado multitud de altercados, ocupación de carreteras por las que no se ha podido circular taponando el paso por conexiones centrales para personas que iban a trabajar, a cuidar, a ocuparse de sus quehaceres cotidianos, etc. Nos hemos encontrado con motos circulando por las aceras, por zonas peatonales, con motos aparcadas en espacios reservados para personas con discapacidad. Nos hemos encontrado con una basura ingente por las calles. Este fin de semana el estruendo, el humo y el olor a goma quemada se extendía a muchas zonas de los alrededores del centro, siendo asqueroso poder respirar y conciliar el sueño. Se ha provocado un incendio con una bengala, accidentes, inseguridad ciudadana… este año hasta una persona ha muerto. ¡Esto es un absoluto despropósito! ¡No podemos más!
Lo peor de todo es que es un absoluto despropósito permitido y promocionado por el gobierno municipal con Germán Beardo a la cabeza. Un equipo de gobierno que ha estado absolutamente ausente de la gestión durante toda esta semana y que son directamente responsables de haber vendido nuestra ciudad como destino de “ciudad sin ley” donde vivir “la fiesta” y la noche sin importar los derechos de los portuenses. ESTO ES IMPRESENTABLE y no podemos seguir permitiendo que cada evento festivo se convierta en esto. Esto no tiene nada que ver con la afición a las motos o al circuito de carreras. Esto es el diseño de un modelo de ciudad orientado a acoger un modelo de “fiesta” basado en el vandalismo y el incivismo. Señor alcalde, ¿en esta ocasión no se ha puesto usted su chaleco amarillo impostado?
La motorada en nuestra ciudad está siendo un evento más del turismo de borrachera que se está promocionando desde los responsables políticos del PP.
Muchas vecinas y vecinos huyen o se enclaustran en sus casas a esperar que pasen estos días. Esta es la venta de nuestra ciudad que está haciendo el equipo de gobierno de Germán Beardo. Un modelo ciudad de usar y tirar, de consumo para un tipo de turista que ni aporta riqueza, ni valor, ni promociona empleo. Todos estos días nos ha costado una ingente cantidad de dinero público, pero ¿quiénes son los que más se benefician de este despropósito? ¿Quiénes son los que acaparan las ganancias empresariales?
