¿Por qué no es posible que nuestro Ayuntamiento respete y dignifique la Educación Permanente de la misma manera que el resto de los ayuntamientos de la Bahía y de la provincia hacen con los suyos? ¿Qué le pasa a esta corporación?
El Centro de Educación Permanente “La Arboleda Perdida” se creó —entonces con el nombre de Centro Público Municipal de Educación de Adultos de El Puerto de Santa María— en el curso 83-84. Un convenio entre la Consejería de Educación y el Ayuntamiento local garantizaba su funcionamiento. En ese convenio la Consejería aportaba una subvención para pagar al personal y dirigía la formación y supervisión educativa, y el ayuntamiento se encargaba de aportar los locales y correr con los gastos originados por la limpieza, luz, electricidad, porterías etc.
Este convenio, con modificaciones relativas al personal y a las enseñanzas impartidas, se fue renovando entre ambas administraciones hasta el año 2007. Durante ese periodo el centro tuvo varias ubicaciones centrales y numerosos locales en los barrios y compartió las aulas de algunos centros públicos. Estuvo en la Casa de la Cultura, en la calle Gatona, volvió a la Casa de la Cultura y en la primera década del siglo se ubicó por fin el edificio que hoy ocupa junto al CEIP José Luis Poullet.
En el año 2007, o cercanías, siendo concejala de Educación doña Hortensia Aguilar y siendo jefe del Servicio de Educación, don Juan Prieto, la Concejalía local denunció el convenio por obsoleto dejándolo sin validez. Desde entonces vienen produciéndose dificultades de diferente envergadura para cubrir las necesidades de limpieza, portería y mantenimiento del centro. La aplicación estricta del Plan de Recortes de Gastos por la crisis posterior agravó esta situación.
Desde los distintos equipos directivos del Centro que se han sucedido en estos años, hemos insistido infructuosamente en la necesidad de que ambas administraciones se sienten a hablar de los términos de un nuevo convenio
Desde el Ceper La Arboleda Perdida atiende cada año a una cifra cercana al millar de personas. Fueron miles las mujeres que aprendieron a leer y a escribir en nuestras aulas en la década de los ochenta y los noventa. Han sido miles también los títulos de graduado escolar o de graduado en Secundaria que han obtenido en nuestras aulas las personas que no pudieron obtenerlos en la escolarización obligatoria. Fueron centenares la personas que aprobaron el Permiso de Conducir preparándolo en nuestras clases. Desde este Centro se prepara con gran nivel de éxito el acceso a la Universidad para mayores de 25 y 45 años. Con nosotras y nosotros accedieron y acceden a la Informática o al aprendizaje de colectivos numerosos de personas adultas. Los y las portuenses aprenden a amar y cuidar la riqueza de la cultura local a través de nuestros Planes de Patrimonio y centenares de personas venidas de otros países se acercan al conocimiento de nuestro idioma, nuestras instituciones y nuestras costumbres.
Pero… ¿en qué condiciones se imparten hoy, en 2026, estos planes y enseñanzas?
El edificio central tiene dos plantas y desde el principio la planta superior, donde están la mayoría de los espacios educativos, no es accesible para personas con problemas de movilidad. El ascensor que se nos ha prometido en tantas ocasiones sigue siendo una quimera en un centro dónde cada vez más usuarias y usuarios lo necesitan. El servicio de limpieza sigue en el aire cada vez que se negocia un pliego de condiciones con la empresa adjudicataria. Desde hace años, no hay servicio de portería por las tardes obligando al profesorado a interrumpir sus clases para permitir el acceso. Y la situación más vergonzante, las lluvias inutilizan con frecuencia las aulas provocando humedades, goteras, mohos, corte de suministro eléctrico y una situación de abandono que en absoluto merece la voluntad de la comunidad educativa de nuestro Centro.
Nos hemos movilizado en muchas ocasiones y las promesas han sido muchas pero los incumplimientos han sido siempre más. Tiene que acabarse esta desidia. Ocupar, sin aviso ni negociación, los espacios de otras modalidades de la educación pública, como el Conservatorio, es buscar el enfrentamiento entre colectivos en precario. Ha habido mucho tiempo para subsanar deficiencias y si no se ha hecho, hay que buscar las responsabilidades políticas. Ahora habrá que velar para que se cumplan las nuevas promesas.
Hay que dotar con urgencia a la Educación Permanente en nuestra ciudad de un convenio entre la concejalía de Educación y la Consejería correspondiente que reglamente de manera definitiva la cobertura total de la limpieza, la portería y el mantenimiento del centro; hay que sanear y remozar todo el edificio y construir el ascensor prometido.
En definitiva, hay que devolver al Ceper La Arboleda Perdida la dignidad que, por su historia de más de cuarenta años, su función, su presente y su futuro merece. Nuestra comunidad educativa y la ciudadanía de El Puerto no permitirán menos.


