La revolución de lo pequeño

Cuando este sábado he visto el acto 'Otras políticas', que han protagonizado Yolanda Díaz, Mónica García, Ada Colau, Mónica Oltra y Fátima Hamed, me ha venido de repente el libro de Schumacher a la mente y al corazón

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

De izquierda a derecha, Ada Colau, Mónica García, Mónica Oltra, Yolanda Díaz y Fátima Hamed.
De izquierda a derecha, Ada Colau, Mónica García, Mónica Oltra, Yolanda Díaz y Fátima Hamed.

En 1973, el economista alemán Ernst Friedric Schumacher publicó una serie de ensayos que más tarde vieron la luz en un libro que llevaba por título ‘Lo pequeño es hermoso: economía como si la gente importara’. Los artículos, más que sesudos ensayos, en realidad estaban pensados como panfletos agitadores frente a un mundo que vivía la crisis del petróleo y que comenzaba a hablar del fin de los combustibles fósiles, de los límites del crecimiento, de la salud del planeta y del colapso de los regímenes comunistas que no habían conseguido incluir las libertades individuales, el pluralismo y la democracia dentro de su esquema emancipatorio.

El libro, publicado en España por la editorial Akal, es considerado una obra protoecologista y se adelantó a la revolución verde que estamos obligados a transitar y que, sí o sí, tendrá que situar la vida en el centro frente a la magnanimidad de quienes pensaban y piensan que se pueden afrontar los retos de la humanidad sin colocar la felicidad de las personas en el centro.

Tuve la suerte de leer este libro hará como unos seis o siete años y siempre pensé que el modelo de sociedad que urge construir está resumido en las casi 400 páginas de esta hermosa obra. Shumacher no vio cumplido su sueño de que el PIB  dejara de ser considerado como el valor de medida de la salud económica de un país y éste pasara a ser la felicidad de sus ciudadanos, cuantificado en el acceso a los recursos necesarios para la vida, en el respeto al medioambiente y en la solidaridad entre las personas.

Cuando este sábado he visto el acto ‘Otras políticas’, que han protagonizado Yolanda Díaz, Mónica García, Ada Colau, Mónica Oltra y Fátima Hamed, me ha venido de repente el libro de Shumacher a la mente y al corazón. Lo que ellas han hablado no es más que el ideal que este economista alemán escribiera antes de que los partidos verdes llegaran a los parlamentos en Europa y de que el planeta lanzara mensajes de agotamiento.

Cinco mujeres conversando sobre la necesidad de construir una red de cuidados para las personas dependientes, de fortalecer la escuela pública porque es el mejor ascensor social que existe para sacar de la pobreza a los sectores más humildes, un feminismo que -más que repartir la tarta al 50%- aspire a cocinar una tarta con ingredientes diferentes, respeto a la diversidad de credos, de género, de origen o de orientación sexual y una economía que tenga en el centro a las personas y que no sea una tabla de Excel donde los números pierden su conexión con la vida de los seres humanos a los que contabiliza.

La revolución que han inaugurado este sábado estas cinco mujeres es la revolución de lo pequeño, la revolución de que tu médico de familia te atienda mañana y con la calma necesaria; la revolución de que un emprendedor tenga garantizado que el Estado será su colchón si su idea fracasa; la revolución de que no haya nadie sin nada en la cuarta economía de la Eurozona o la revolución de poder vivir dignamente de tu trabajo en un país donde el 50% de los asalariados tienen carencias materiales.

La revolución de lo pequeño frente a la revolución del odio de quienes pretenden que la transición ecológica sea una guerra sin cuartel, entre los que tienen poco contra los que no tienen nada, en una búsqueda desesperada por los recursos limitados en un capitalismo que no tiene posibilidad de seguir creciendo infinitamente y que ha encontrado en la extrema derecha a su aliado para tiranizar a las clases medias y populares, mientras que los de arriba continúan con el pillaje de los últimos recursos que existen a la par que el capitalismo financiero agoniza.

Schumacher fue un adelantado a su tiempo y por esa razón fue tachado de loco, de contrario a la modernidad y de ir contra el progreso. Ahora los locos, los desubicados y los reaccionarios son precisamente quienes se oponen a la revolución de lo pequeño que Ada Colau, Yolanda Díaz, Mónica García, Fátima Hamad y Mónica Oltra han inaugurado en Valencia. “No estamos todas las que somos, pero sí somos todas las que estamos”, ha afirmado Oltra a comienzo del acto. Faltan más hombres y mujeres para construir esta revolución de lo pequeño, pero las ideas están. El único crecimiento ilimitado disponible es la capacidad de ilusionar.



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