Un punto de vacunación en una imagen reciente.
Un punto de vacunación en una imagen reciente. MANU GARCÍA

España tiene un sistema sanitario del nivel de Alemania, en muchos indicadores mejor, y una situación social (paro, desigualad, pobreza, precariedad laboral) del nivel de Portugal o Grecia (en alguno indicadores peor). Esta es la paradoja española: muy buena sanidad pública y muy mala economía privada. De lo primero, la sanidad, es responsable el Estado, por acción, y la sociedad, por participación. De lo segundo, la economía, es responsable el Estado, por omisión, y la sociedad civil, empresas, por corrupción.

En tiempos de pandemia esta paradoja tenia que explotar en datos contradictorios: el país con mayor porcentaje de vacunados, mayor esperanza de vida y más trasplantados, tiene el mayor exceso de mortalidad de la UE en la quinta ola.

De los éxitos es responsable del sistema público de salud: La tasa de vacunación y la tasa de trasplantados. España lidera entre los países de la  UE el porcentaje de vacunados y también la tasa de trasplantes a nivel mundial (114,7).

Como es bien conocido y documentado la desigualdad y precariedad social son un potente factor patogénico. Podemos decir que aquello que el sistema de salud cura, la desigualdad y la pobreza lo enferma y mata. Gracias al sistema de salud tenemos una de las esperanzas de vida más grandes del mundo, que en una situación de pandemia se vuelve un factor de riesgo de mortalidad. Por igual, y debido a los éxito del sistema de salud, tenemos una de las mayores poblaciones de inmunodeprimidos, por los trasplantes, algo que en esta quinta ola se ha podido ver como la población más vulnerable. Aquello que en condiciones “normales” nos favorece en condiciones pandémicas, a corto plazo,  nos perjudica (esperanza de vida, trasplantado).

Nuestro gran éxito sanitario nos es estrictamente de eficacia hospitalaria, que también, pues tenemos unos magníficos datos en la tasa de muertes clínicamente evitables, sino de salud comunitaria: la red policéntrica y difusa de hospitales y centros de salud, junto con el peso y la calidad de la enfermería son factores muy importantes en estrategias de salud coordinadas y complejas, que requieren de una fuerte complicidad entre ciudadanía y servicios sanitarios, como las que demanda el trasplante o la vacunación. Estos factores, y el impacto del calor, explican la paradoja sanitaria española, y muchas otras cosa de la situación social y política española.

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