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Entristece ver cómo una ciudad como Cádiz, que no necesita nada para ser más bonita de lo que es, pierde con la Navidad.

Navidad. Regresar a casa. Volver a tu ciudad y respirar el ambiente navideño que la invade. Un momento… Esto último en Cádiz resulta un poco complicado. Conforme entras en la ciudad empiezas a mirar a todas partes para ver si encuentras algo que indique que estamos en esta época. Y si lo encuentras, lo primero que piensas es que precisamente bonito no es. Que sí, que hay más iluminación que el año pasado, pero eso tampoco era difícil de superar. Ni por las calles principales hay un alumbrado que resalte, que haga que vayas paseando y sonrías por lo bonita que es la decoración de la ciudad. Pocos motivos navideños de los que decoran las calles se salvan. La mayoría son de un gusto dudoso.

Si has vivido más años la Navidad de Cádiz ya sabes lo que te espera y no queda otra que conformarse. Pero cuando por primera vez acude alguien de fuera a visitar la ciudad, la decepción es tremenda. Las comparaciones son odiosas pero es inevitable hacerlas. Y ya no con otras ciudades, incluso los pueblos gaditanos están por encima de la capital en este aspecto. Eso sí, en Carnaval se echa el resto. Es indudable que en la fiesta gaditana por excelencia las ganancias económicas para la ciudad son mayores y por lo tanto hay que darlo todo para atraer a los de aquí y a los de fuera. Pero eso no quiere decir que haya que descuidar casi hasta el límite otras fechas señaladas. Y más cuando la mejora puede ir más allá de lo económico. 

Antes de que comenzasen las fiestas el Ayuntamiento anunció que había preparado más de un centenar de actividades navideñas, sobre todo para los más pequeños de la casa. De momento he visto poco, pero solo con ver los puestos de la Feria de Artesanía, el tobogán y la pista de hielo de la plaza de San Antonio tengo suficiente. El espíritu más que navideño es, una vez más, conformista. Es previsible que el día de la cabalgata la decepción volverá a ser la de los últimos años. Que regrese a la avenida principal no es sinónimo de mejora. Por la zona de esta vía en la que se encuentran más comercios no habrá ni rastro de las carrozas. Al menos anteriormente, cuando salía de Ingeniero de la Cierva, ocupaba un tramo más que a los comerciantes les venía de perlas. Pero de nuevo son los grandes olvidados. Y quizá afirmar esto sea anticiparse, pero todo hace pensar que las carrozas volverán a ser poco espectaculares y el desfile dejará con ganas de más a los asistentes en el día más esperado del año para los más pequeños.  

Todo esto no es ni mucho menos lo más importante de estas fiestas. Pero entristece ver cómo una ciudad como Cádiz, que no necesita nada para ser más bonita de lo que es, pierde con la Navidad. Menos mal que la forma de ser de los gaditanos encandila en cualquier época del año y hace que lo demás pase a un segundo plano.

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