Modernizados II: el 'jeringuillazo' contraataca

El Gobierno cumplirá con su promesa de vacunar al 70% antes de que acabe el verano, pero se eclipsa con 'memes' malos de "perro xanxe" y fotos de alpargatas

Una vacunación en Jerez.
Una vacunación en Jerez. MANU GARCÍA

A estas alturas ya, alguna que otra vez he visto que más columnistas sacan segundas y hasta terceras partes de sus artículos. Siempre ha sido algo que he querido hacer, y qué mejor ocasión para ello que la experiencia de la segunda dosis de la vacuna. Sé que para hoy podría haber escrito sobre cosas más candentes como Afganistán o el precio de la luz. Sin embargo, al respecto siento que me falta información y no quiero caer en el cuñadismo a pesar del riesgo de que me quede un artículo soso. Bastante acertado me ha parecido el meme de “Ya me cansé de ser analista olímpico. Ahora soy experto en Afganistán.” Pero bueno, volvamos al tema que nos toca.

Se nota que con el tiempo corregimos y perfeccionamos todo proceso. La curva de aprendizaje que se llama. Esta vez prácticamente no tuve que hacer cola. Fue gracioso porque quien ponía los pinchazos en la línea 1 era una conocida con la que estuve saliendo un par de meses allá por los años de la polca. Como no había mucha gente pudimos permitirnos charlar un poco y ponernos al día. Me contó que toda su promoción ha encontrado trabajo, por lo que al final sentencié: “tenía que haberme metido yo también a Enfermería.”

Fui a la sala de espera para cumplir con los 15 minutos reglamentarios de observación. En el tiempo de hacerme la foto post-pinchazo para hacer la broma al respecto de la heroína y más chutes no, llegó otro viejo amigo del instituto. Por ser alérgico le obligaron a quedarse 30 minutos y con la charlita agradable yo también me quedé. Nos reímos de que entró otro viejo conocido más y según vio el ambiente dijo que pasaba del tema y se fue a su casa sin haber esperado siquiera un minuto. Ya al final llegó otro amigo que no sé para qué pide cita en la UCA si vive en San Joaquín. El puntazo fue que lo primero de lo que hablamos fue de la chavala de antes poniendo vacunas, a lo cual también sentenció: “Tenía que haberme metido a Enfermería”.

A partir de aquí ya solo quedaba esperar los efectos secundarios, que suelen tardar. A mi me empezaron a dar durante la cena de aquella noche, alrededor de 12 horas después de la vacuna. Dolor muscular y algo de destemplanza que mantuve hasta el almuerzo del día siguiente. También algo de sudor frio por la noche, entonces fue cuando empecé a acordarme de la bromita de la heroína, pero ahora para mal. No salí especialmente escaldado en comparación con otra gente. A mi hermano al día siguiente le dio 38,5 de fiebre. Luego tenemos a los cabrones suertudos y graciosos como Luis, que tienen la constitución de un buey y solo les dio un poco de dolor en el brazo. Aunque lo mismo solo quería autoconvencerse, porque no se le ocurrió nada mejor que comprar entradas para un concierto para el día siguiente y luego encadenarlo con una escapada a Asturias. Entre loco y kamikaze.

A partir de aquí quedan los memes sobre la comparación de efectos secundarios entre la primera y la segunda dosis, el reproche a los vacunados con Pfizer porque nos han adelantado por una semana… memes por todas partes. Al final el Gobierno cumplirá con su promesa de vacunar al 70% con pauta completa antes de que acabe el verano, pero poco se habla de ello y se eclipsa con más memes malos, estilo “perro xanxe” y con fotos de alpargatas. Ver para creer. Si al final no nos hacen falta memes. Nuestra sociedad y en especial la oposición política son memes en sí mismos.

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