Memento mori

Se sabe que es en la adversidad cuando discernimos el verdadero carácter de una persona

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, junto al consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, conversa con personal desplegado en Córdoba por el temporal.
20 de febrero de 2026 a las 11:54h

La Antigua Roma, además de un número infinito de vocablos que derivan etimológicamente del latín, nos ha dejado como legado lingüístico los llamados latinismos: expresiones literales de esta lengua a las que hoy seguimos acudiendo para describir más fielmente una idea o concepto.

Memento mori es un ejemplo de este acervo cultural. Una locución latina que nos recuerda que somos seres terrenales, que todos moriremos y que, dada esa irremediable fragilidad, deberíamos ser más humildes y mantener siempre los pies en la tierra. Un hecho que en el plano político cobra más sentido cuando matizamos que esta expresión se dirigía por esclavos, como un susurro, a las personalidades públicas que, a tenor de sus engrandecidas conductas, lejos de asimilarlo, parecían vivir en una levitación constante.

Y es aquí, una vez superado lo más duro de la ardua batalla que Tempestas y su ejército de borrascas nos tenían reservada a los andaluces (con el imponderable sacrificio de una legión de servidores públicos y voluntarios a los que tanto tenemos que agradecer), donde les traigo al caso al presidente de la Junta de Andalucía.

Se sabe que es en la adversidad cuando discernimos el verdadero carácter de una persona. Tras haberse recorrido día y noche una tierra empapada, pasarse horas consolando a la gente en un albergue, almorzar con un pueblo entero realojado en un pabellón deportivo o poner en marcha, ipso facto, el Plan Actúa, diría que para conocer el carácter de Juanma Moreno tenemos pruebas más que suficientes. Un hombre que, a tenor de las vicisitudes pasadas, hace tiempo comprendió el consejo que siglos atrás daban aquellos pobres hombres a los dueños de su destino.

Y es que, además de dirigir, un alto mando puede actuar en la contienda de dos formas: una es bajándose del caballo, sacudiéndose los galones y pisando, in situ, el campo de batalla; la otra, observarla desde de las alturas para que el maquillaje que camufla la debilidad no se vea comprometido por el barro. El presidente andaluz optó por la primera.

No lo pensó dos veces. Ya fuera en Jerez o Huétor Tajar, fue el rara avis político que el resto de los mortales necesitan ver luchando a su lado.

Nadie en la Historia habrá entendido mejor el significado de memento mori que quienes empuñaban un gladio para morir. Hoy podría haberlo comparado con Marco Ulpio Trajano (similitudes para ello hay entre estos carismáticos gobernantes unidos a Andalucía), pero Juanma nos ha enseñado que, en la lid, su alma se asemeja más a la de aquellos seres terrenales que, además del saludo protocolario, luchaban en la arena con honor y el aplauso del pueblo.

Recuerden, mantengan los pies en la tierra; y cuando se trate de lo que aman, métanlos de lleno en el barro. Fortis fortuna adiuvat.