Pedimos al gobierno que investigue si las municiones, bombas, misiles, aviones y vehículos blindados españoles exportados a Arabia Saudí, se han utilizado para matar civiles inocentes en Yemen.
Para nosotros, socios y activistas de Amnistía Internacional, los derechos humanos son una preocupación real y, por eso, nos los tomamos muy en serio. Las violaciones de derechos humanos nos preocupan en cualquier país del planeta, ya sea el nuestro, y siempre estaremos dispuestos a denunciarlas. Por eso, cuando se habla de un país, nuestro pensamiento se dirige rápidamente a las denuncias de violaciones de derechos humanos que se hacen sobre él.
Y estos días, se está hablando mucho de Arabia Saudí. Tanto, que no podemos quedarnos en silencio. No podemos olvidar que Arabia saudí, uno de los países con mayor número de ejecuciones, ejecutó, hace poco más de un año, el 2 de enero de 2016, a 47 personas, entre las que estaba el clérigo chií Sheikh Nimr Baqir al Nimr, abiertamente crítico con el gobierno, y otros tres activistas musulmanes chiíes. Y no podemos olvidar tampoco, cómo no, que en este momento hay tres jóvenes: Ali Mohammed Baqir al-Nimr, Abdullah Hasan al-Zaher y Dawood Hussein al-Marhoon, que esperan ser ejecutados en cualquier momento solo por ser chiíes y haber participado en concentraciones antigubernamentales cuando aún eran menores de edad. Los jóvenes han denunciado siempre haber sido torturados y que se les negó el acceso de un abogado durante los interrogatorios. Todo ello, la condena a pena de muerte, especialmente por supuestos delitos cometidos siendo menores de edad, la tipificación como delito de la simple protesta, la condena a causa de confesiones conseguidas bajo tortura, la tortura misma y la no asistencia de abogado, son violaciones de los derechos más básicos y no superan los más conservadores estándares en materia de violación de derechos humanos.
En Arabia Saudí, también, el joven Raif Badawi, galardonado con el Premio Sajarov del Parlamento Europeo, espera desde hace ya dos años los 950 latigazos que le quedan del castigo a 1000 latigazos simplemente por ejercer su libertad de expresión creando una web de debate social y político. Nuestros compañeros del grupo local de Córdoba lo saben muy bien porque llevan ya años ocupándose de su caso, para que no se olvide que, a pesar de las presiones, el 9 de enero de 2015, en público, frente a la mezquita al-Jafali en la ciudad de Yidda, recibió sus 50 primeros latigazos. Fueron los primeros de una serie de 50 latigazos semanales, hasta llegar a 1000, que la presión social de quienes nos apoyan con su firma, a nosotros y a otras organizaciones de derecho humanos, ha conseguido frenar hasta ahora. Nosotros sabemos que para evitar que el castigo llegue a su fin, no podemos bajar la guardia. Queremos, además, recordar hoy a Raif Badawi, porque este 13 de enero cumple 33 años.
Nosotros tenemos que denunciarlo siempre, incluso cuando sabemos que, desgraciada y dolorosamente, no nos va a resultar fácil defender nuestra posición porque parece ir contra intereses muy directos. A nosotros, en Amnistía Internacional Andalucía, nos cuesta mucho defender aquí, en esta provincia de Cádiz, la petición de la prohibición de la venta de cinco corbetas de Navantia a Arabia saudí. Nos cuesta, no porque no creamos en ella, sino porque sabemos que esas corbetas suponen trabajo en una provincia especialmente castigada por el desempleo. Pero no podemos aceptar trabajo a cualquier precio. Al menos no a cambio de violaciones de derechos humanos. Esta operación de ventas es ilegal y así tenemos que denunciarlo. Es ilegal porque contraviene el derecho español e internacional, es ilegal porque según el artículo 8.1. de la Ley española sobre comercio de armas, las autorizaciones de exportación de armas serán denegadas “cuando existan indicios racionales de que puedan ser empleados en acciones que perturben la paz (…) exacerbar tensiones o conflictos (…) ser utilizados con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos, tengan como destino países con evidencia de desvíos de materiales transferidos”. Es ilegal porque el artículo 6 del Tratado sobre el Comercio de Armas –ratificado por España en 2013- prohíbe la venta de armas si, en el momento de autorizar la operación, como es este caso, el Estado tiene conocimiento de que las armas “podrían utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, infracciones graves de los Convenios de Ginebra u otros crímenes de guerra”.
Arabia Saudí es parte implicada y especialmente responsable de las atrocidades que estamos viviendo en el conflicto del Yemen, un conflicto que ha provocado la muerte a más de 7.000 personas, la mitad de ellas civiles, y heridas a más de 38.000; un conflicto que ha provocado una catástrofe humanitaria que ha provocado que 21.000.000 de personas necesiten ayuda humanitaria.
Nosotros no queremos que España, que en la última década ha vendido armas a Arabia Saudí por valor de casi 1.400 millones de euros, negocie entre Navantia y este país. Por eso pedimos al gobierno que investigue si las municiones, granadas de mortero, bombas, torpedos, cohetes, misiles, aviones y vehículos blindados españoles exportados a Arabia Saudí se han utilizado para matar civiles inocentes en Yemen.
Queremos que esta preocupación real nuestra por los derechos humanos, se convierta en una preocupación Real. Porque el próximo sábado, nuestro Rey, Felipe VI, viaja a Arabia Saudí; y esa visita puede suponer la firma definitiva del contrato entre Navantia y Arabia saudí para la construcción de 5 corbetas. Esas 5 corbetas que nos tememos que serán utilizadas para violar aún más derechos humanos en Yemen.
Y por eso, pedimos a Felipe VI que entre las prioridades reales esté la defensa de los derechos humanos allí donde vaya, que este viaje no suponga la vergüenza de convertir a nuestro país en cómplice de las atrocidades perpetradas por Arabia Saudí. Y para ello, pedimos a todos que entren en estos enlaces, se informen, y firmen nuestras acciones, para seguir impidiendo que sean ejecutados Ali Mohammed Baqir al-Nimr, Abdullah Hasan al-Zaher y Dawood Hussein al-Marhoon, que Raif Badawi reciba 950 latigazos y que España sea cómplice, por la venta de 5 corbetas a Arabia Saudí, de las atrocidades del conflicto del Yemen.
Juan Francisco Villar Caño.
Coordinador de MMCC de Amnistía Internacional en Andalucía.


