No era tal pantera.
No era tal pantera.

No sé si hay o no hay una pantera negra suelta por los montes de Granada, hecho muy poco probable, pero el asunto tiene toda la pinta de ser un bulo más que corre como la pólvora. Esta “pantera negra” ha provocado ya, según los medios, que un pueblo entero se confine. Pero también esta pantera es la metáfora de la interacción entre medios de comunicación, redes y rumores, que amenaza hoy con dominar la construcción social de la realidad. Baste que un medio publique cualquier barbaridad para que haya decenas de personas que la hayan visto. No, no se trata fundamentalmente de mentirosos, sino de gentes que creen que realmente han visto una pantera en Granada.

La lógica del rumor no es la lógica de la mentira sino de algo mucho más preocupante; el vacío de la verdad. El mentiroso es quien mejor conoce la verdad por eso puede burlarla, la víctima del rumor no. Por eso el rumor no es una forma de engaño sino una forma de dominación, pues somete al que cae en sus redes a la peor de las cegueras: la negación de la realidad. La lógica del rumor es inversamente proporcional a la lógica de la evidencia, por eso provoca que veamos lo que no hay y no veamos lo que hay. La alucinación es peor que la ceguera por que te hace ignora los limites. Los mismo que ven panteras negras por Granada, o delfines por el Manzanares, da igual, no ven los enfermos y muertos por un virus al que niegan su existencia precisamente por que dicen que no lo ven.  

Los que ven a la pantera negra de Granada son los que ven a millones de okupas asolando España, pero no ven los miles de desahucios y de viviendas cerradas en manos de los bancos. Son los que ven el último auto de lujo que se ha comprado Iglesias pero no ven los 46 vehículos de alta gama de la Casa Real. Siguen viendo asesinatos de ETA pero niegan que haya violencia de género. No ven el cambio climático pero ven los terribles efectos del 5G. Son sensibles a los supuestos efectos adversos de las vacunas pero no a las devastadoras consecuencias de no tener vacunas. La lógica del rumor te exime de evitar las contradicciones, se puede denunciar al mismo tiempo al gobierno por genocida y negar  que la pandemia existe. 

La fuerza de la lógica del rumor es enorme y arrasadora porque es extremamente económica y consoladora. No es de extrañar que en aquellos momentos, como el actual, donde la información y la complejidad es mayor, el rumor encuentre un territorio fértil para su expansión. La persona que entra en el rumor halla recompensa emocional instantánea y alivio psíquico inmediato. Ya no necesita ni pensar, ni comprender, ni siquiera comprobar, solo replicar la cadena de mensajes. Lo trágico de esta lógica es que usa el mismo dispositivo natural del conocimiento humano, la imitación. Lo que ocurre es que la mimesis está pervertida porque está aislada de la cadena cognitiva que implica también revisión y formulación de hipótesis adaptativas al medio. La replicación no es el eterno retorno de lo mismo. Curiosamente  el rumor va modificándose con cada replicación pero siempre siguiendo una lógica tendencial original.

El  origen del rumor no tiene porque ser intencionado, es una patología de nuestro complejo sistema de comunicaron social. Recuerdan aquel rumor de la niña de Ricky Martin y aquel otro de la lluvia de aerolitos, no tenían ninguna causa intencional, eran un consecuencia indeseable de la comunicación de masas, pero no en todo los casos es así. Las elites dirigentes conocen bien la fuerza de este dispositivo, lo han usado siempre, pero ahora, a través de los medios y las redes, la lógica del rumor está colonizando la vida social y política, a esa pantera negra sí que hay que tenerle miedo.

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