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Como si la educación no tuviera bastante con los recortes. Más trabas. Padres ultrainformados al instante de cualquier situación del colegio de sus hijos.

La información y la comunicación es positiva, pero ¿siempre? Vivimos en los tiempos de la información total e inmediata. Ya se acabó aquello del Beatus Ilie. Todos nos hemos convertido en expertos en cualquier tema. Con un solo vistazo al móvil, somos médicos, abogados, críticos de cine e incluso químicos avanzados. No hay nada más peligroso que el saber en manos de aquellos que no saben utilizarlo. Hay una obligación a saberlo todo porque todo está en la red. Y hay una obligación a comunicarlo todo, porque si todo está en la red, nosotros también.

Las redes sociales nos han convertido en animales del conocimiento ajeno. Sentimos una necesidad sobrenatural de conocer la vida de los demás, antes nos bastaba con saber cómo les iba, ahora necesitamos saber dónde estuvieron la semana pasada. Igualmente, necesitamos comunicar nuestras actividades y paradero en todo momento. Quizás creemos que es por causar envidia, pero no, es más fuerte que eso. Se trata de conectar, de formar parte de la vida de los demás, de que tus actos estén presentes en los del vecino y de que, por un motivo o por otro, formemos un gran ser. Somos las neuronas del universo. Vale, igual me he flipado un poco. Pero ha quedado bien.

El colmo de la información es que se mueva tan rápida, que se olvide porque viene información nueva justo detrás. Lo de hace diez minutos ya es antiguo. Por eso hay que estar constantemente actualizado y actualizándose. Que no es lo mismo. Es como estar jodido o jodiendo, no es lo mismo. Las redes sociales nos permiten conectar con desconocidos, hacer llegar nuestros sentimientos a personas que quizás no conozcas nunca. Es una conciencia global que mejora a las personas. Pero ¿qué pasa cuando se interconectan sentimientos muy específicos en un ámbito muy pequeño e instantáneamente? Que se deforma la realidad en un decir 'Jesús'. Es la mente colmena.

Os hablo de los grupos de Whatsapp de padres del colegio. Vaya rollo os he soltado para llegar a esto. Pero ¡eh! Llamadlos como queráis: 'Papis y mamis de 2º B'; 'Clase de la seño Ricarda'; Como queráis. Lo siguiente leedlo en voz muy alta y muy cabreados: ¡Es lo peor que le ha pasado a la educación en siglos! ¡Lo peor!

Lo primero es el aura de falsa corrección política que les rodea... bueno, lo peor son las faltas de ortografía, pero vamos a obviarlo. Todo ello aliñado con un cocktail de bulos de secuestros a niños. Tiene un poder muy nocivo. Si alguien pregunta por no se qué historia nueva para prevenir el Dengue, todos correrán a buscar el milagro anti Dengue. ¡El Dengue! Que a lo mejor exagero, pero no veas las que se lían cada vez que hay una vacuna nueva que están poniendo en Francia o en Portugal para el meningococos X. 'A mí me las consigue mi primo que viaja mucho'. Pero, señora, vamos a ver, ¿eso lo ha hablado usted con un médico? Si lo han dicho en el grupo y Pili, la mamá de Juan Gómez -Es que los niños se llaman entre ellos por nombre y apellidos, un puntazo- le ha puesto la vacuna, pues yo también. Luego le preguntas al médico y te dice que esa enfermedad, la que sea, está erradicada y que se dan 20 casos al año en toda Europa.

Perjudica a los profesores. Porque se toman decisiones en paralelo sobre el funcionamiento de la clase. Se compra material que alguien ha decidido que es el adecuado y luego a la profesora no le hace ni puñetera gracia. Pero es que los papás de Julián Benítez ya lo han comprado y se las han arreglado para que todos compren el mismo. Gracias al grupo, claro. Fomenta la inquina hacia algunos docentes, porque a Pepito le tiene manía, y otra comenta que es verdad, que a su hija, una vez le habló regular. Se suman siete u ocho y ya tenemos a los tontos de turno, que van con antorchas a dirección, a pedir la cabeza de la señorita Ricarda.

Como si la educación no tuviera bastante con los recortes. Más trabas. Padres ultrainformados al instante de cualquier situación del colegio de sus hijos. Es como una película mala de Ciencia Ficción de los 60. Las vainas del espacio invaden los cerebros de los humanos y se comunican entre ellos por radiofrecuencia. Una película de terror, qué digo.

También están los pesados del grupo que quieren organizar y unir. Crear una especie de comunidad de vecinos de las antiguas. Todos amiguitos. Que lo normal es que los padres se relacionen, tomen un café, etc. pero no lo fuerces, va a salir mal. Llegan a un nivel de psicopatía increíble. Os cuento un caso real: en el grupo de la clase de uno de mis hijos, hay alguien, llamémosla SEÑORA PSICÓPATA, que quiere que los niños lleven lo mismo de desayuno al recreo, según el día. Y te casca una imagen de un planning que ha hecho ella. No algo orientativo, no. 'Este es el planning'. A lo mejor no suena tan mal, pero es un poco espeluznante. Y a algunos les parece genial. Pero bueno, ¿eso para qué sirve? El colegio ya tiene instaurado el día de la fruta y el día de desayuno libre, ¿qué más quieres? ¿Por qué quieres que todos coman lo mismo? ¿Quién te envía?

Es espeluznante porque quieren formar esa mente colmena de la que os hablaba. Un atraso. Un no dejar nada a la imaginación, es lo más parecido que he visto al pensamiento único de Corea del Norte. Un constante flujo de información de lo que pasa y deja de pasar en la clase de tu hijo. Una sociedad alienada por el exceso de información. Es la hostia.

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