manada.jpeg
manada.jpeg

Nunca un nombre estuvo tan acertado para un grupo de (presuntos) delincuentes y cómplices. Y es que con el mayor respeto que me ofrece el reino animal, y manteniendo distancia entre ellos y esta manada de seres indeseables, insensibles, de la peor calaña que podamos encontrar. En estos días esperamos una sentencia, una sentencia que no devolverá lo que le robaron a una chica, una sentencia que pido sea ejemplar, que pido que nos proteja a todas de estos seres que sólo pueden producirme asco. Y pido que sea una sentencia ejemplar, en un país donde la Justicia no lo es cuando debe serlo, y con unas leyes que en estos casos para mi son demasiado flojas.

Que exista este tipo de indeseables provoca miedo, y lo que más miedo me da es que puedan seguir haciendo sus vidas impunemente después de lo que han hecho. No señores —bueno por decir algo—, ustedes no tienen derecho a vivir en las mismas condiciones que yo, ni los que estáis sentados en el banquillo ni vuestros cómplices, sí los cómplices, aquellos que reían las gracias en un grupo de WhatsApp. Aquellos que han reído, que han dado medallas a aquellos que presuntamente ha cometido un delito, pero no solo un delito, aquellos que le han robado parte de su vida al menos a dos mujeres y vete tú a saber si alguna más. Aquellos a los que les ha parecido algo muy normal hablar de intimidación con una pistola y del uso de la burundanga.

Y es que sobretodo este tema me da mucho asco, asco de una sociedad, de una Justicia que pone en duda a una víctima, que la juzga por unos mensajes en redes sociales, una víctima que ha sido seguida por un detective privado, porque claro si le han jodido la vida debería demostrarlo en su día a día, debería estar encerrada en una habitación, porque el miedo que le habéis provocado no debe dejarla ni respirar, ni tener ganas de volver a reír, tan solo debe tener ganas de llorar, de quitarse la vida, una vida que (presuntamente) le robasteis en un portal. Querer vivir, reír y dejar de llorar para ella debería estar penado.

Y así nos lo habéis querido mostrar, poniendo en duda una vida que robasteis, poniendo en duda que algo o nada hubiera pasado. Porque sois “buenos hijos”, buenos hijos de p… Y es por ello que pido una sentencia ejemplar, ojalá nuestras leyes nos permitieran quitarles la vida que llevan ahora, que vivieran entre cuatro paredes de por vida, que fuera una sentencia igual de dura que los recuerdos y pesadillas que las víctimas tendrán de por vida. Que su vida y sus risas cambiaran para siempre, que no existan estos monstruos en nuestras calles, que jamás pudieran volver a ellas. Pero no será así. Tenemos una Justicia que en mi opinión es blandita, que permite y cree en la reinserción de aquellos que han cometido un delito incluso como éste. Y es que yo creo en la reinserción pero también creo que ha delitos, esos que atentan contra la vida de los demás, esos que roban vidas, esos que hacen que todo cambie en la vida de alguien. Esos delitos no deberían tener reinserción en la vida.

Y mientras un juzgado tiene esta misión, la calle habla. Todas somos una manada, porque todas tenemos el derecho a vivir sin miedo, a no salir de nuestras casas con las llaves entrelazadas entre los dedos, tenemos derecho a que aún paseando por calles oscuras y solas no tengamos que aligerar el paso, no tengamos que coger algo entre las manos “por si acaso”, tenemos derecho a vivir libres y sin miedo, y con estos monstruos lejos de nuestras calles, lejos de nuestras vidas y cumpliendo sentencias que no les permitan que volvamos a tener miedo nunca más. Tenemos derecho a VIVIR a llevar una vida normal, una vida que ojalá ellos no puedan volver a vivir nunca.

Archivado en:

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído