El periodista Antonio Pampliega durante una entrevista concedida a lavozdelsur.es. FOTO: MAKY GASSIN.
El periodista Antonio Pampliega durante una entrevista concedida a lavozdelsur.es. FOTO: MAKY GASSIN.

Me quedé impresionada. No me atreví a intercambiar unas palabras con él. Resultaba emocionante verle, mirarle a los ojos, ver su sonrisa y pensar en lo que le había tocado vivir por ser periodista. Durante su firma de libros en Sevilla hace unos días y su posterior mesa redonda demostró, una vez más, una actitud admirable. Si me preguntan por mis referentes en el mundo del periodismo siempre incluyo a Iñaki Gabilondo, Mercedes Milá o Ramón Lobo entre otros. Y ahora, sin duda, también está Antonio Pampliega, todo un descubrimiento en el que deberían fijarse los jóvenes que quieren dedicarse a esto y los que ya estamos inmersos en la profesión.

Estuvo casi 300 días secuestrado en Siria. Lo relata en el libro En la oscuridad. Merece la pena leerlo. Es imposible no emocionarse conforme avanzan las páginas. Primero por su sufrimiento. Pero también por saber que lo que le sucedió fue por poner la profesión por delante de su vida. Para él valía más un reportaje que su seguridad. Y eso es amor al periodismo, esa forma de vida de locos que no todo el mundo entiende. Y más cuando te especializas en zonas de conflicto. Seguridad por cierto que no tuvo por las condiciones precarias en las que trabajaba. Ser freelance y cobrar una miseria por sus reportajes no le permitía contar con las medidas necesarias que tienen otros medios internacionales cuando van a cubrir este tipo de conflictos.

En los últimos meses ha concedido entrevistas en programas de televisión y en periódicos. También ha logrado que un medio como Cuatro cuente con él para un programa de reportajes y poco a poco le llegan trabajos más que merecidos. Que su reconocimiento haya llegado en parte por su secuestro es injusto. Pero egoístamente diré que menos mal. Porque es necesario que la voz de alguien como él se escuche más alto. Ver sus reportajes, leer sus trabajos, enriquecerse con las respuestas que da en las entrevistas y seguirle en redes sociales resulta maravilloso. Expresa con contundencia lo que piensa, siempre desde la humildad y naturalidad que le caracteriza. Esa que transmite a través de su mirada. Esa con la que atendió el otro día a los lectores. Mirando a los ojos, sin perder la sonrisa, con una mirada que transmite paz y respondiendo con educación, calma y amabilidad. Me atrevería a decir que es gran periodista y mejor persona.

Si me quedo con algo de Pampliega es con que en cada una de sus entrevistas repite una frase que su padre le ha repetido en numerosas ocasiones “Tú no tienes un trabajo, tienes un hobby muy caro”. Y así es. Él lo ha reconocido y está dispuesto a que esa sea su forma de vida. Y a personas como él hay que darles las gracias porque dignifican la profesión. Casi siempre los que nos dedicamos a esto tenemos que elegir entre el periodismo y la estabilidad. Él ha elegido, y no debe arrepentirse de nada. La próxima vez no dejaré que la emoción me gane y no perderé la oportunidad de al menos saludarle y darle las gracias por no desistir. Porque personas como él son necesarias para la profesión. Si tienen la oportunidad, lean y escuchen a Pampliega. Les enriquecerá, les emocionará y les hará reflexionar. Algo que hoy en día pocos consiguen.



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