Más que un ministro rosa

En nuestro país, al contrario que ocurre en Estados Unidos, cuando alguien famoso se posiciona se le lapida.

Màxim Huerta firmando su último libro.
Màxim Huerta firmando su último libro.

¡Oye, que ser periodista tiene salidas! Màxim Huerta es el claro ejemplo. Ha llegado a ministro. Bromas aparte. Lo de que Pedro Sánchez haya nombrado al valenciano ministro de Cultura y Deporte me parece un acierto. Fue el nombramiento que más reacciones generó el miércoles pasado. Más incluso que el de Pedro Duque. Y la mayoría de esas reacciones venían a juzgarle por haber trabajado en El programa de Ana Rosa durante años. Quien se quede ahí es que no conoce la trayectoria de este hombre, del que soy fiel seguidora desde hace tiempo.

En cuanto al periodismo y la televisión ha trabajado en radio, en medios escritos, ha presentado informativos, ha participado en mesas de actualidad política y social y ha presentado el programa de viajes 'Destinos de película' (muy recomendable, por cierto). Hace unos años dejó a un lado su faceta periodística para dedicarse a su gran pasión, la escritura. Ha publicado varios libros y ha ganado premios literarios de relevancia (si les pica la curiosidad y quieren leer algunas de sus obras les recomiendo La noche soñada y El susurro de la caracola). Van a comprobar su sensibilidad. Pero ya se sabe que a los que alguna vez nos hemos dedicado a la información del corazón se nos considera de un perfil periodístico más bajo y eso hace que se olvide el resto de méritos. No hay que dejar pasar que esta información rosa existe y es exitosa porque la demanda gran parte de la población. Y siempre que se haga con respeto es un género igual de digno que cualquier otro.

La notoriedad del presentador hizo que pasados unos minutos desde que el presidente del Gobierno pronunciara su nombre, los más avispados recuperaran algunos de los tuits que el periodista publicó hace tiempo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que los hizo cuando no tenía cargo político. Algunos hacían referencia al caso de los ERE en Andalucía. Es normal que critique este hecho, igual que deberían hacerlo sus compañeros por mucho que pertenezcan al mismo partido que los imputados. En un mensaje de 2010 escribió "me cago en el puto independentista". Muchos lo han relacionado con el independentismo catalán, y lo cierto es que hacía referencia al espontáneo que subió al escenario durante la actuación de Daniel Diges en el Festival de Eurovisión aquel año. Le llovieron críticas injustas fuera de contexto.

También escribió que le gusta la agilidad de Albert Rivera. ¿Es malo reconocer algo positivo de quien ahora va a ser tu rival? En otros escritos criticaba a los políticos. "Juro cumplir las obligaciones de ministro jajaja...", "que ni PP ni PSOE digan que han ganado nada porque es un batacazo" o "de pronto eres Ministro y haces lo que te da la gana" son algunos de los comentarios con los que ha hecho referencia a la labor de sus predecesores. Eso no le incapacita para ejercer su nuevo puesto, al contrario, si es fiel a sus críticas lo hará mejor que los anteriores. Si en algún momento lo hace igual de mal, entonces será el instante de echarle en cara sus palabras. Mientras, juzgar a una persona por comentarios realizados hace años y ponerlos en un contexto equivocado no tiene sentido.

Otros escritos, los más sonados, hacían referencia a que no practica el deporte y a que no le gusta el fútbol. "Menos deporte, creo que hago de todo", "desconozco el mundo del deporte, pero lo imagino. Mi respeto". Esos son algunos de los comentarios que ha escrito en los últimos meses. Que no le guste ir al gimnasio o no tenga conocimientos profundos sobre lo deportivo no le inhabilita para hacerse cargo de este ministerio. A través de sus redes sociales ha asegurado que piensa "mimar y amar" el deporte. Demos un voto de confianza y un mínimo de tiempo. Con su trayectoria ha demostrado que está capacitado para aprender, ponerse al día y respetar y preocuparse por el deporte. Lo que ocurre es que en este país la mayoría de ocasiones prevalece más lo deportivo que lo cultural. ¿Qué hubiera pasado si hubiesen nombrado a Iniesta, por ejemplo, responsable de este ministerio? Seguro que hubiese habido más aplausos por eso de estar relacionado con el fútbol. Repasando otros ministros que han ocupado este cargo algunos no se han preocupado ni por lo uno, ni por lo otro.

Lo que no se recuerda son los tuits y las publicaciones de Instagram en las que hace gala de su amplia cultura. Porque si algo caracteriza a Màxim tanto en su trabajo como en lo personal es que es una persona culta, sensible, comprometida y preocupada por el país. Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que tiene grandes amigos en el mundo de la cultura. Escritores, actores, cantantes y periodistas, entre otros, se alegraron por su nombramiento y le desearon lo mejor en esta nueva etapa. Y eso dice mucho de una persona. Que quienes pertenecen al sector que le va a tocar capitanear confíen en él es comenzar con buen pie. Resulta extraño ver a Màxim ahora como ministro porque no estamos acostumbrados a ver caras tan familiares salidas de la televisión ocupando una de las carteras.

En nuestro país, al contrario que ocurre en Estados Unidos, cuando alguien famoso se posiciona se le lapida. Pero claro, si eres Terminator y decides dejar el cine para ejercer de gobernador del estado de California todo el mundo te admira. Hay que ver de forma positiva que algunos de los rostros del equipo de Sánchez resulten familiares para gran parte de la sociedad, de alguna manera eso acerca la política a la ciudadanía. A partir de ahora habrá que ver cómo lo hace. Esperemos que ese regalo envenenado en forma de ministerio no haga que el periodismo y la escritura pierdan a un gran profesional y que cuando abandone el cargo, sea cuando sea, no se olvide de que ante todo es periodista y escritor.

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