Los jóvenes y la prostitución

A veces por ataques de sinceridad, y la gran mayoría de las veces por pura vanidad, se me vienen a la memoria hasta 10 jóvenes que me contasen que hicieron uso de la prostitución

Una cartera con dinero en una imagen de archivo.
Una cartera con dinero en una imagen de archivo.

En los últimos días ha vuelto más fuerte que nunca el debate sobre regulación o abolición de la prostitución. Adelanto ya que me postulo como abolicionista. De momento, la sensación que me da es que el debate es demasiado teórico, y que ha sido un tema discutido solo entre mujeres. Esta semana le comenté a mi pareja que quería hablar sobre este tema en la televisión, cosa que le pareció poco adecuada ya que consideró que dos hombres hablando sobre la explotación de la mujer carecen de legitimidad. Sin embargo, en lo que a la postura abolicionista respecta, es necesario darle voz a los hombres que la defienden por una razón muy simple. Mientras que los hombres que hacen uso de la prostitución nunca le contarían su experiencia a una mujer, suelen compartirlas abiertamente con otros hombres, que al final por esta vía conocen los horrores de sus prácticas.

Es realmente curioso. Es difícil ver a un hombre que le cuente a otro cómo son las relaciones sexuales con su pareja. Como si no quisiera dar a conocer algo que inconscientemente considera su propiedad. Sin embargo, en lo que a prostitución se refiere, la cosa cambia por completo. Te narran la experiencia con pelos y señales al máximo detalle, aunque no lo hayas pedido. A veces por ataques de sinceridad, y la gran mayoría de las veces por pura vanidad, se me vienen a la memoria hasta 10 jóvenes que me contasen que hicieron uso de la prostitución. Puede parecer un número alto, pero hay que recordar que las últimas estadísticas apuntan a que el 40% de los hombres han hecho uso de ella alguna vez. Se dice que no se puede trazar un perfil del putero debido a su heterogeneidad, pero creo que, si hablamos de jóvenes, en la mayoría de los casos, es fácil observar el narcisismo como característica común.

De todas las historias que me contaron, hay una en especial que no se me va a olvidar nunca de lo realmente traumática que era. Todavía no tengo claro si se trataba de un ataque de sinceridad o estaba fardando. El chaval en cuestión me contó que, tras terminar, la prostituta le empezó a decir que nunca nadie le había follado como él, que por favor, se casase con ella y la sacara de allí. No se trataba de una broma, la mujer empezó a insistir cada vez más. El putero en cuestión acabó levantándole la voz, para gritarle que qué decía, que solo era una puta y que no quería nada con ella. La escena se fue violentando y finalmente los porteros del prostíbulo echaron al chaval.

Lo más seguro es que aquel chaval no entendiese los matices de su propia historia. Puede incluso que aquella mujer fuese víctima de trata. El caso es que no aguantaba más en su situación de explotación, necesitaba salir de allí fuera como fuera y no podía hacerlo. Quizás por motivos económicos o quizás la retenían contra su voluntad, pero en todo caso estaba atrapada.

Aquella historia que nunca pedí y que me perseguirá en mi memoria es lo que me reafirma en mi postura abolicionista. Da igual lo estricta que sea la regulación de la prostitución, mientras siga siendo legal, este tipo de escenas van a seguir repitiéndose en todos los prostíbulos a lo largo y ancho de nuestra geografía, que no son pocos. Desconozco la postura de los demás hombres que me acompañan en ese 60% no usuarios, pero por sería muy triste que defendiesen esta y muchas más de las bravuconadas insensibles y crueles que el otro 40% cuenta.

 

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