Jamás nos volverán a hacer callar

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Alba Ruda

Responsable de Feminismos y Juventud en Podemos Jerez.

Manifestación feminista del 8M del 2018 en Córdoba.
Manifestación feminista del 8M del 2018 en Córdoba.

El 8 de marzo de 2018 España retumbó; mareas de mujeres desbordaron las calles, las plazas, las ciudades alzando sus voces contra las violencias estructurales que a día de hoy seguimos sufriendo por ser mujeres. Cuando hablo con las compañeras de los colectivos que convocaban, hay algo que todas me dicen, en los días previos a ese 8 de Marzo se respiraba algo diferente, nervios de anticipación, ilusión, la sensación de que ese día sería importante. Lo cierto es que ese día fue histórico, marcó un antes y un después tras esa manifestación. El movimiento feminista había logrado sacar a las calles a miles de mujeres, poniendo sobre la mesa las reivindicaciones que tantas antes de nosotras habían defendido pero de una manera mucho más masiva. Durante los siguientes años, el 8M ha seguido siendo una de las fechas más importantes para el moviemiento feminista, las mujeres han seguido saliendo a manifestarse, haciendo huelga y los colectivos feministas son uno de los colectivos que más capacidad de convocatoria tienen, demostrando que si nosotras paramos, se para el mundo.

El 14 de marzo de 2020 el Gobierno de España declara el estado de alarma en todo el país. Nos enfrentabamos a algo que nunca habíamos vivido, una pandemia que cambiaría nuestras vidas y una crisis sanitaria, social y económica que de nuevo dejaba de manifiesto que las crisis afectan de manera desigual a las mujeres que a los hombres. El confinamiento dejó en casa a millones de españoles y españolas pero hubo personas que siguieron trabajando presencialmente al pertenecer al grupo de servicios esenciales. Cajeras, limpiadoras, sanitarias, cuidadoras, trabajadoras de profesiones feminizadas y precarizadas que estuvieron en primera línea.

A esto se sumaba los impactos del teletrabajo y la dificultad, prácticamente imposibilidad de conciliar. Está de sobra demostrado que la carga de los cuidados recae mayoritariamente sobre las mujeres, en este confinamiento en el que los coles cerraron y las redes sobre las que las mujeres se suelen apoyar para llevar a cabo la conciliación como son los familiares, abuelos y abuelas no podían verse y hacerlo, muchas madres se enfrentaban a jornadas imposibles. Por todo ello es fundamental que lo que viene reivindicando el movimiento feminista desde hace años se ha de traducir en trabajar en la corresponsabilidad y en políticas públicas para la creación de un Sistema de Cuidados Estatal, como ya ha anunciado el Ministerio de Igualdad entre tantas otras medidas.

Actualmente, aún seguimos inmersas en esta pandemia, estamos viendo los primeros estragos de esta crisis y creo que ha quedado claro que para salir de ella la única respuesta posible es hacerlo de manera diferente a la del 2008, de manera valiente, ya que todas la políticas neoliberales que se implementaron en ese año no hicieron más que seguir feminizando la pobreza.

Nos enfrentamos a un 8M distinto a los anteriores, las feministas, las activistas, las mujeres del movimiento popular con más capacidad de transformación a nivel mundial hemos tenido que modificar la manera de hacer escuchar nuestras reivindicaciones durante todo el año, para que cumpliesen en todo momento las recomendaciones sanitarias. Este 8M hay compañeras que han decidido no convocar manifestaciones o ni siquiera concentraciones, otras han decidido hacerlas en sus barrios para que sean menos numerosas, otras no ir a las convocadas, otras han decidido que sí, que con todas las medidas de seguridad van a salir a las calles. Todas y cada una de ellas, estoy segura que han tenido un gran debate interior para valorar la mejor opción para que primase la seguridad. Este año muchas de nosotras no saldremos por diferentes motivos, pero tampoco vamos a juzgar a quien lo haga.

En este año hemos visto manifestarse o concentrarse a cayetanos, ultraderechistas, negacionistas, personas contra la nueva ley educativa, mítines de Vox, sin ir más lejos este 28F veíamos a Olona venir a Sevilla. Sin embargo solo ha sido en los días cercanos al 8 de marzo en los que han saltado todas las alarmas, se han hecho campañas de desprestigio contra el movimiento feminista, se han recrudecido los ataques, se nos ha acusado de irresponsables y se han llenado las redes de mensajes en contra, todo para criminalizar al feminismo. Esto ha derivado en la prohibición de las concentraciones en Madrid, las únicas que se han prohibído durante todo el año. Está claro que cuando se trata del movimiento femisnista no existe la misma vara de medir y es de justicia denunciarlo también.

Atacan por tierra, mar y aire porque intentan que nos demos por vencidas, que no seamos visibles, intentan hacernos retroceder pero frente a esto seguiremos demostrando que el movimiento feminista es fuerte, que las feministas seguimos luchando, que cada vez más espacios también son nuestros, que adquirimos más derechos y que no daremos ni un paso atrás.

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