Hacer la pelota

Hacer la rosca o dar coba son expresiones símiles, la finalidad es idéntica, la de obtener algún beneficio o ser reconocido tras la acción de adular

Zipi y Zape.
02 de febrero de 2026 a las 11:03h

Cuando era niña empecé a escuchar esta expresión en el colegio.

También la escuchaba en conversaciones de los mayores cuando se encontraban por la calle, o cuando venían a recogernos al cole y coincidían en la puerta.

Se saludaban y a veces se agasajaban, ensalzando cualidades que, en el caso de la “belleza”, yo no entendía.

No podía alcanzar a comprender como decían "qué guapa está tu mujer" o "qué inteligente te ha salido el niño ¡se parece a ti!"; cuando realmente esa señora era muy fea como podía observar con mi corta edad, y el niño verdaderamente era un zopenco por lo que yo escuchaba en mi clase y según comentaban después los vecinos de mis padres, esos que eran mentirosos y aduladores.

Yo preguntaba a mi abuela, que era quien solía recogerme del cole, que porque mentían si eso era pecado como nos enseñaban las monjitas del colegio, a lo cual ella me respondía que... Hacían la pelota.

Eran tiempos bajo el régimen franquista, mi abuela era viuda de guerra del bando “rojo”. Ante el persistir de mi pregunta, me explicaba que esos vecinos nuestros trabajaban bajo la supervisión de ese señor de mujer “fea y de hijo zopenco”. Él era jefe de la empresa Standard Eléctrica S.A. en la que trabajaban nuestros vecinos que le hacían la pelota.

No entendía muy bien aún aquello hasta que fui adolescente y algo más mayor.

Después fui testigo de circunstancias con la policía montada por Madrid, y otras historias más en el Retiro …

Cuando fui aún más mayor supe que este jefe de esa empresa, era fascista. La empresa aunque no era controlada directamente por el gobierno franquista, si se beneficiaba, de las políticas de inversión y de la mano barata del régimen, al igual que otros grupos empresariales extranjeros.

El colegio -instituto en el yo estudiaba principalmente era femenino.

Los niños podían matricularse desde los cuatro hasta los siete años solamente, etapa que llamaban “maternales”.

Era regentado por las monjas de la Caridad, con prioridad del idioma francés. Las monjas vivían en el colegio y eran maestras y profesoras, compartiendo con otros docentes no religiosos externos, las diferentes asignaturas.

En ocasiones, como era un cumpleaños, entre toda la clase aportábamos lo que cada uno podía, unos céntimos o algunas pesetas para comprar un obsequio a la monjita o al profesor por su cumpleaños.

Algunos padres llevaban regalitos a monjas y profesores fuera de sus cumpleaños. Después comprendí que eso también era hacer la pelota.

Esta expresión está aprobada por la RAE, y define a la persona que adula como “pelota”. Ser un pelota es el que adula o ensalza a alguien para obtener algún beneficio, o bien para que se fijen en él y así captar la atención del adulado.

En países de habla española, como Chile, se les denomina “ser patero”. En Argentina utilizan la misma expresión que nosotros “ser un pelota”.

Hacer la rosca o dar coba son expresiones símiles, la finalidad es idéntica, la de obtener algún beneficio o ser reconocido tras la acción de adular.

Pero … ¿De dónde procede esta expresión y costumbre?.

Proviene de los ambientes de la prostitución callejera entre el siglo XIX y XX.

En la calle, mientras las prostitutas adulaban y piropeaban a los que pasaban “aunque fueran feos” impulsadas por los proxenetas, captaban así su atención para conseguir clientes “haciendo la pelota”. A ellas se las comenzó a llamar pelotas.

De ahí nos viene la expresión, que quiere decir adular o ensalzar para obtener beneficios llamando la atención .

Hay otra teoría menos creíble por la mayoría, proveniente del siglo XIX igualmente.

Se cuenta que cuando el rey Fernando VII jugaba al billar, sus cortesanos le colocaban las bolas bien situadas y fáciles para que le sirviera de éxito en el juego.

Con esta expresión sigo recordando mi infancia del siglo XX, aunque en este siglo XXI observo igualmente personas pelotas a mi alrededor.

En la política, por ejemplo, en asociaciones, en grupos religiosos y en muchos órdenes de la vida...

Con siete años, escuchaba por las tardes en la radio una serie de teatrillo radiofónico Matilde, Perico y Periquín; en la serie se escuchaba esta expresión y fue cuando empecé a comprenderla más...

En el Tebeo que leía, también me encontraba lo de ser un pelota, sobre todo en Mortadelo y Filemón haciendo la pelota a su jefe el “Super”, Vicente.

En Zipi y Zape se podía leer como la hacían ellos a sus superiores para evitar castigos.

Una manera humorística de hacer la pelota.

Decir la verdad sin lastimar, aunque duela, además de ser un acto noble y valiente es un mandamiento cristiano.

Las monjitas de mi colegio decían la verdad.

Deuteronomio 5:20

No dirás falso testimonio contra tu prójimo.