La doctora Pataki, en una imagen de su cuenta de Twitter.
La doctora Pataki, en una imagen de su cuenta de Twitter.

Leer historias es algo que ayuda a aprender de ellas. En este caso, son dos historias, una de @ivette_pataki, médica de Guadalajara, México. Y la segunda de un médico veterano de urgencias durante treinta años. De las dos he aprendido algo más sobre lo difícil que es la atención a pacientes con Covid-19. Y el porqué de la alta mortalidad. Aquí están los dos casos:

La primera la encontré por casualidad en twitter con su experiencia de su primera guardia y en la cual nos contaba: "Ayer fue mi primer guardia en un área Covid-19 en un hospital, y siento que si hubiera podido grabar un video de cómo es estar ahí cómo paciente, NADIE saldría de sus casas. Ni de vacaciones, ni de fiesta a la casa de un amigo, ni... Había diez pacientes. La mayoría de mas de 60 años, sí. Pero había una chavala de 22 años. Tuvo un bebé 15 días antes, y supongo que se infectó durante el trabajo de parto, en el hospital. Así que no, no es solo una enfermedad de viejos. Primer punto: Una vez que entras ahí, ya no puedes tener contacto con NADIE que conozcas. Solo ves doctores con traje de astronauta, sin caras, todos escondidos detrás de respiradores. La única forma de saber algo de los astronautas que te revisan o te dan medicamento, es leer sus nombres escritos sobre el traje. No vuelves a tener contacto con tu familia, ni con tus amigos, al menos hasta que salgas de ahí. Si sales. Ella estaba muriendo de ansiedad, llevaba cuatro días encerrada, sin saber nada de su bebé o de su familia. Solo que le mandan saludos. Tuvimos que sedarla, no había manera de calmarla. Estar encerrado, despierto, rodeado de personas conectadas a ventiladores y personas a las que no puedes verles la cara, es horrible. Créanme; lo vi en su cara. Necesitamos hacer cambios constantes entre enfermería y médicos, es imposible estar por más de 6 horas en ese traje, bañados en sudor, sin poder respirar bien. Por lo que es difícil que el seguimiento sea personalizado con los pacientes, aunque queramos".

Y seguía contando: "Si cumples con la definición operacional, que es muy ambigua, pasas directo al área Covid. Así que, aún las personas con otras causas de insuficiencia respiratoria, terminan ingresando, todo es Covid, hasta demostrar lo contrario. Así que, créanme, no es buen momento para enfermarse de nada. Estamos tratando de optimizar el sistema, de adaptarlo, de hacerlo más eficiente. Pero estamos aprendiendo. Todo es nuevo para nosotros. La cantidad de pacientes nos rebasa, y esto se va a poner peor. Peor, por toda la gente que decidió salir de vacaciones, irse a la playa, salir a de fiesta con los amigos, ignorar la cuarentena. Todos esos contagios van a venir en ola".

Y hacía una petición: "Así que, la siguiente vez que creas que por ser joven no te va a pasar nada, piensa en la chica de 22 años con la crisis de ansiedad que no para de gritar, piensa en lo señores de más de 60 años, y en tus papás. Piensa, eso es lo que pido. No necesitas vivirlo en carne propia para cuidarte, no necesitas ver a alguien entrar en un hospital y no volver saber de él hasta que sale caminando, o incinerado. No necesitas ver para creer. Lo único que podía pensar ayer mientras caminaba con mi traje de astronauta ahí adentro, era que, esa área, parece la película de Apocalipsis, ojalá pudiera tomar un video para que lo vieran, para que creyeran, para que hicieran todo lo posible, por no tener que entrar. O ver a algún familiar hacerlo. Ojalá les sirva de algo. Ojalá entiendan qué hay actividades que, de verdad, no son indispensables. Por favor, quédense en casa".

Y terminaba diciendo: "Si creen, además, que el manejo se los va a dar alguien experto en cuidados intensivos, están muy equivocados. Nosotros ya somos la tercera línea de apoyo. No hay suficientes expertos, estamos convirtiéndonos todos, aún los que no tenemos nada que ver con esa área. Es real. Y no me avergüenza decirlo, estamos ahí con la mejor disposición de ayudar, de aprender, de mejorar. Pero somos reumatólogos, hematólogos, nefrólogos... ¡no somos expertos! Porfavor, no saturen más los hospitales. Y con otra petición: Para los que piensan: de algo me tengo que morir. Sí, solo piensen cómo. ¿Solos? ¿Sin despedirse de sus familias? ¿Con la sensación indescriptible de no poder respirar? ¿Llenos de ansiedad? ¿Encerrados? Se los dejo de tarea".

Y mientras tanto en el segundo caso el médico nos contaba en el @nytimes que en 1994, inventó un sistema de imágenes para enseñar a intubar, el procedimiento de insertar tubos de respiración. Esto le llevó a realizar investigaciones sobre este procedimiento y posteriormente a impartir cursos de procedimientos de manejo de las vías respiratorias a médicos en todo el mundo durante las dos últimas décadas.

Así que, a finales de marzo, cuando los pacientes de Covid-19 comenzaron a saturar los hospitales de la ciudad de Nueva York, se ofreció como voluntario para pasar diez días y ayudar en el hospital donde se formó. Durante esos días, se dio cuenta de que no estaban detectando la neumonía mortal que causa el virus con la antelación suficiente y que podríamos estar haciendo más para no tener que conectar a los pacientes a los respiradores artificiales… y para mantenerlos con vida. En el largo viaje a Nueva York llamó a un médico amigo de urgencias en el Bronx, que ya estaba metido en el asunto. Quería saber a qué se enfrentaba, cómo mantenerse a salvo y qué sabía él del manejo de las vías respiratorias con esta enfermedad. Y le dijo, “no se parece a nada que haya visto antes”. Tenía razón. La neumonía causada por el coronavirus ha tenido un impacto impresionante en el sistema hospitalario de la ciudad. Normalmente en una sala de emergencias hay una mezcla de pacientes con condiciones que van desde las graves, como ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares y lesiones traumáticas, hasta las que no ponen en peligro la vida, como laceraciones menores, intoxicaciones, lesiones ortopédicas y migrañas.

Sin embargo, durante su reciente estancia en el Hospital Bellevue, casi todos los pacientes de urgencias tenían neumonía por Covid-19. En la primera hora de su primer turno, intubó a dos pacientes. Y esto es lo que realmente les sorprendió: estos pacientes no dijeron tener problemas para respirar, aunque sus radiografías de tórax mostraron una neumonía difusa y sus niveles de oxígeno estaban por debajo de lo normal. ¿Cómo podía ser? Para su sorpresa, la mayoría de los pacientes que atendió dijeron que habían estado enfermos durante una semana más o menos con fiebre, tos, malestar estomacal y fatiga, pero que solo sintieron que les faltaba el aliento el día que se presentaron al hospital. Es evidente que la neumonía llevaba varios días, pero para cuando sentían que tenían que ir al hospital, a menudo ya estaban en estado crítico. La gran mayoría de los pacientes de neumonía por Covid-19 que conoció tenían una saturación de oxígeno notablemente baja en el triaje —aparentemente incompatible con la vida—, pero todavía usaban sus teléfonos celulares mientras los conectaban a los monitores. Aunque respiraban rápido, no parecían estar sufriendo demasiado, a pesar de los niveles peligrosamente bajos de oxígeno y la terrible neumonía que mostraban sus radiografías de tórax. Una de las principales razones por las que esta pandemia está poniendo a prueba el sistema de salud es la alarmante gravedad de las lesiones pulmonares que tienen los pacientes cuando llegan a las salas de emergencia. Casi en todos los casos, la COVID-19 mata a través de los pulmones. Y debido a que muchos pacientes no van al hospital hasta que su neumonía ya está muy avanzada, muchos acaban necesitando respiradores artificiales, motivo por el cual esos equipos escasean. Y una vez que están conectados a los respiradores, muchos mueren.

Habrá muertes y malos resultados que no se puedan prevenir. No entendemos por completo por qué ciertos pacientes se enferman tanto ni por qué algunos desarrollan una falla multiorgánica. A muchas personas mayores, ya débiles por enfermedades crónicas, y a aquellos con enfermedades pulmonares subyacentes no les va muy bien con la neumonía por Covid-19, a pesar del tratamiento agresivo. Pero podemos hacerlo mejor. En este momento, muchas salas de urgencias se están viendo rebasadas por esta enfermedad o están esperando a que llegue. Debemos dirigir los recursos para identificar y tratar la fase inicial de la neumonía por Covid-19 antes, mediante la detección de la hipoxia silenciosa.

Y así termina una visión de la realidad de un día de médicos de Mexico o de Nueva York pero igual que de Madrid o de Barcelona o de Cádiz o de Granada en un hospital, trabajando en una unidad de #covid_19. Increíble pero cierto.

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