Una sanitaria realiza un test para detectar covid.
Una sanitaria realiza un test para detectar covid. MANU GARCÍA

España ha realizado unas 45 millones de pruebas diagnósticas desde el inicio de la epidemia. Hasta el 11 de marzo se habían realizado 41.884.958 pruebas. Esta cifra incluía 27.591.134 pruebas PCR y 7.932.369 test de antígenos, además de 3.064.095 de test rápidos de anticuerpos, y 3.297.360 pruebas rápidas de otro tipo. 

Y cómo dice @nopanaden sobre TRANSMISIÓN y PRUEBAS DIAGNÓSTICAS:

1. #SARSCoV2 se transmite en asintomáticos y en los 2-3 días previos a empezar con síntomas. Esto ha sido CLAVE para que el virus haya provocado tanto daño. Otros virus lo hacen pero con menos "habilidad".

2. Los portadores asintomáticos parecen transmitir menos que los sintomáticos... pero son muchos más de los esperados. Eso también ha derivado en una mayor dificultad para el control de la transmisión de la enfermedad.

3. La PCR es la prueba de elección en los cribados. Detecta a los unos y a los otros. Es la más sensible. Cada vez se informan con más rapidez pero es una técnica compleja.

4. Los test de antígenos son menos sensibles. Pueden no "ver" asintomáticos o presintomáticos. Son rápidos y accesibles. Para superar sus limitaciones hay que repetirlos varias veces.

5. A falta de PCRs bueno son test de antígenos pero bajo criterios epidemiológicos (alta transmisión) y siempre repitiendo tantas veces como se pueda. Un test negativo o una PCR en un asintomático con contacto estrecho no exime de aislar.

6. El papel de los niños no está claro. Existe un "sesgo pandémico" que podría estar subestimándolo (se interviene sobre colegios para que haya menos impacto). Contagian y se contagian, eso es evidente. Es una población a estudiar y atender a este respecto.

7. En caso de síntomas en adultos tanto PCR como antígenos son estupendos. Los segundos dan resultado en minutos. En la población pediátrica los test de antígenos han dado resultados contradictorios. Ante síntomas y test negativo la PCR suele ser necesaria.

Progresivamente, se han ido desarrollando nuevas técnicas para el diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2, como es el caso de las pruebas rápidas de antígeno. Hasta septiembre de 2020, ese tipo de pruebas no se popularizaron. Antes de ese mes, las comunidades alternaban entre las PCR y los test de anticuerpos para detectar la enfermedad o aseverar que una persona había contraído el virus. A partir de entonces, ese tipo de pruebas dejaron de utilizarse de forma progresiva.

En ese marco, hace unos seis meses, Voro Peiró e Ildefonso Hernández, dos imprescindibles salubristas escribían un artículo en TheConversation titulado Test, test y más test: ¿es esa la solución frente a la COVID-19?, en el que terminaban diciendo: El uso de pruebas diagnósticas ya es bastante complicado. Mejor no complicarlo más desde la ignorancia o el populismo.

En el artículo decían que la complejidad del testado en la COVID-19 es obvia. Diversidad de pruebas, con distinta capacidad para contribuir a la correcta toma de decisiones, es decir, con rendimientos diagnósticos diferentes (incluso dentro de las mismas familias de test), con indicaciones diferentes e interpretaciones complejas que, en parte, dependen de las características y el historial de exposición del candidato. A lo que se suman las discrepancias sobre a quién y cuándo realizar cada una de las posibles pruebas.

Confusión. Y los medios de comunicación generales, al parecer incapaces de comprender que la utilidad de las pruebas diagnósticas depende de la prueba que se use, de en quién se use y de en qué momento se use, contribuyen notablemente al desconcierto.

Y yo me pregunto: ¿Ayudaría tener test de diagnóstico para realizar en casa? Un estudio indica que su uso masivo y frecuente, aun siendo imperfecto, contribuiría a un mejor control de la pandemia, y a un precio razonable. Hay que decir que la FDA autorizó la primera prueba casera (sin receta) para diagnóstico del SARSCoV2, con capacidad de identificar el 96% en personas sin síntomas y 100% en sintomáticos.

Y además sería importante hacer monitorización de aguas residuales. Y es que una de las técnicas más interesantes de detección precoz del SARSCoV2, es su monitorización en aguas residuales. Algún estudio apunta a su capacidad de predecir la evolución de los infectados con 3 semanas de anticipación. Son datos que deberían aportarse para conocer tendencias.

Creo en más testeo y en mejor rastreo. Esas dos claves nos pueden ayudar a conseguir mejorar la situación para tender hacia un covid-zero. Mientras tanto para llegar a cifras que nos permitan vivir con más tranquilidad es necesario conseguir que los tests sean más fáciles de usar y más baratos y que el rastreo que tiene un beneficio de 1 a 7 y si le añadimos calidad de vida de uno a casi veinte, sean dos herramientas imprescindibles para un futuro cercano. 

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