Es pronto para decir adiós

Vuelvo a sentir la necesidad de atender una vez más el empeño que ponen la vida y mi alma en que yo escriba lo que ellas me cuentan

Fuegos artificiales en fiestas de la provincia de Cádiz.
04 de mayo de 2026 a las 09:56h

Honestamente, escribo sin proponérmelo, sin saber ni tan siquiera el por qué. Lo siento y las palabras se empiezan a suceder en mi mente. Chispazos que duran unos minutos y cuando me doy cuenta ya está todo en el papel. De verdad que no elijo a lo que le escribo, hay cosas que pasan a veces a simple vista delante de mis narices y otras que únicamente se desarrollan dentro de mí, pero ambas me conmueven y me mueven a coger el lápiz y la libreta. Mi madre me pide que le escriba a esto y a lo otro. La gente me pregunta que de dónde me viene la inspiración, ¿y yo qué carajo sé? Tan solo sé que ocurre

Pues bien, tras el inciso aclaratorio inicial toca decir que esas sensaciones tuvieron lugar hace unos días para escribir sobre la nostalgia de algo que se sabe que acaba pero que aún no, algo que he denominado los “casi finales”. Está ocurriendo y lo estás viviendo, pero sabes que se acaba. Aún no puedes hablar de ello en pasado, porque es presente. Estás en las postrimerías, instantes previos a la despedida, puro desenlace de algo que sabes que va a finalizar y probablemente conozcas bien hasta cómo va a ser el broche final. Quizás ustedes puedan saber de lo que le hablo si le hago alusión a algunos de esos momentos donde aún no toca decir adiós, pero eres consciente de que se acerca irremediablemente. 

Quedan horas para los fuegos artificiales, pero sabes que ya no hay más feria hasta el año que viene. La tarde del Viernes Santo trae una luz que parece decir adiós antes de que caiga la noche. El mes de junio llena las escuelas de niños ansiosos por la llegada del verano, pero con el vacío interior ante la inminente despedida del compañero de pupitre. El camino que lleva consigo un “te acompaño hasta la esquina”. La canción de fin de fiesta. Los últimos días de agosto entre bicicletas y amigos en el pueblo. La penúltima copa. Recorrer la ciudad que vas a dejar atrás tras tantos momentos vividos, con unas calles llenas de recuerdos, de inmensas alegrías compartidas y de paseos solitarios con el eco de tus pasos. Las relaciones que van sumando besos al contador poco antes de echar el telón y dar por concluida la función. 

Y ahora vuelvo a sentir la necesidad de atender una vez más el empeño que ponen la vida y mi alma en que yo escriba lo que ellas me cuentan. Sabían a despedida, así que ya todo está consumado. Conozco el final, pero lo niego todo. Así que puedo decir que nunca sabré decir adiós, aunque sí que tengo más claro que Roma otros, el mundo es demasiado grande para no disfrutarlo con quien te quiere. Ciao bella.