El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, durante la reunión con colectivos sociales.
El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, durante la reunión con colectivos sociales.

La crisis generada por la pandemia del Covid-19 está acentuando, más si cabe, la incompetencia de numerosos cargos públicos que intentan ocultar la pésima gestión realizada con campañas difamatorias y continuas grescas políticas. Estas acciones deliberadas son claros ejemplos de "mala praxis" de este gremio tan cuestionado.

Es bochornoso ver, día sí y día también, cómo el gobierno local alardea de ser el más social en la historia de Algeciras, articulando argumentos sin consistencia que caen por su propio peso. Ya está bien de tanta reunión monográfica cuyo único objetivo es publicar notas de prensa para aparentar un esfuerzo económico que nunca se lleva a cabo.

La última cacicada del alcalde ha sido excluir a varios colectivos sociales de una reunión organizativa mantenida con los portavoces de la oposición, y cuyo supuesto objetivo era planificar las acciones que pretenden ejecutar para hacer frente a las consecuencias del repunte del coronavirus en nuestra ciudad; curiosamente, no convocó a las ONG que han mostrado su disconformidad con la gestión municipal realizada desde el inicio de la pandemia.

Landaluce vuelve a olvidar que si no fuera por la enorme labor que realizan todos los colectivos sociales, hasta los que no le tocan las palmas, no sería capaz de atender a todas las personas desfavorecidas que tan mal lo están pasando debido a la crisis económica y social que estamos sufriendo. La ciudadanía debemos exigirle mayor altura de miras, que deje de lado su ostracismo hacia las organizaciones críticas y se centre en dedicar más recursos para ayudar a las familias que tanto lo necesitan.

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