La primera pegada de carteles del PSOE.
La primera pegada de carteles del PSOE. JUAN CARLOS TORO

Diógenes debía de creer que a veces algo de cinismo no hacía mal.

Se acercan elecciones y me han vuelto a la cabeza algunas de mis “genialidades” que otros insisten en llamar desvaríos.

La felicidad total se alcanza con la ignorancia total.

El conocimiento de la verdad descubre a la mentira y ello te hace infeliz.

¿Para qué la verdad? Mejor vivir en la higuera. Aunque esté seca.

No pensar. Al hacerlo se  pierde un valioso tiempo que puedes utilizar en nada.

Nada es la ausencia de algo o todo, generalmente problemas ¡Viva la nada!

Dice la sabiduría popular: “Quien bien te quiere te hará llorar"

¿Entonces? Votar

Cuanto más reaccionario mejor. Hay buenas alternativas para llorar.

A la hora de votar votemos por quien nos quiere ignorantes y…  felices.

Si puedes comes perdices y si no te jodes… y también felices. 

Olvidemos a quienes proponen cosas difíciles. 

¿Hay algo más coherente que estar orgulloso de ser ignorante?

Si somos coherentes, no pensemos. Quien piensa jamás será totalmente feliz.

Pueblo, no dudes, votemos por quien nos quiere ignorantes y felices, con o sin perdices.

Pueblo. ¿Qué  es pueblo?¿Un grupo de casas?  

¿O?«...pueblo es un sentimiento de pertenencia a un grupo humano, una cultura, una historia, tradiciones compartidas (religiosas, alimentarias, vestimentarias, artísticas, etc.), a veces una lengua».

Hay una tendencia a generalizar las cosas cuando hay mayorías, minorías e incluso excepciones. 

No nos engañamos en decir que hay que dar al pueblo lo que quiere el “pueblo”. 

¿Qué quiere el pueblo? ¿Quiere lo que pide? ¿Sabe lo que pide? ¿Pide lo que otros quieren y le dicen al pueblo que es lo que “quiere”?

Por salud moral, al pueblo hay que decirle lo que se le da aunque no sea lo que pide, que a veces es lo que sin saber quiere.

¿Por qué en algunos políticos ese empeño en decir y defender lo contrario a la realidad?

La mayoría (digo mayoría) del pueblo llano y no llano, gente humilde y no humilde, es conservadora en su aspecto negativo (tb. tiene el positivo)  y consciente o inconscientemente actúa como  de “derechas” aunque se diga de “izquierdas”. Objetivamente con sus silencios, temores y aceptaciones, defiende a las “derechas”, aunque circunstancialmente y por intereses “barriguistas o barrigueros”, se alíe y hasta defienda tesis de izquierda.   

Conseguido el mínimo objetivo, se olvida del pasado, tanto del reciente como del antiguo y prima el presente. 

La historia reciente y escrita a lápiz es fácil de borrar, hasta sin goma. Ya la escrita con sangre es más difícil, aunque a veces hasta se consigue. Y si no, a lo que veo me remito.

Pueblo, hoy, es el lugar donde se nace o vive. No hay sentido  de colectividad social, prima la individualidad. Lógicamente casi todos quieren triunfar como sea e imitan y se ponen cerca de  quien  creen que ha triunfado. Le adoran y balan  a su alrededor solicitando su atención, agradecen el ramo de alfalfa que les dan, cuando se lo dan.  En cualquier caso hay que ser quien bala más fuerte y mejor. 

El poderoso,  siempre tendrá a flor de labios lo que indefectiblemente acabará diciendo: el esfuerzo personal. Apelará a los pocos ejemplos de gente humilde,  que con su esfuerzo “han llegado” a algo, pero olvidando el cómo  han  llegado. 

A los poderosos, les interesa destacar esa entelequia de la «meritocracia». El sufijo «Cracia»  está claro de donde proviene: ‘gobierno', ‘dominio' o 'poder’. Y ¿el “mérito”? ¿De dónde viene?

Ponen el ejemplos de algunos pobres (muy pocos), que con su esfuerzo y a veces otras cosas llegaron a lo alto. Aquellos que en algún momento de dificultad pidieron prestados a sus padres altas cantidades de dinero (entonces no eran tan pobres). Otros/as se casaron con personas  que tenían  algunos milloncejos, y también están aquellos que olvidando o traicionando su origen explotaron y explotan de forma inmisericorde a quienes para ellos trabajan. 

¿Es necesario citar nombres? Que importa. Se les admira y en el fondo ese Pueblo “sabio, sano y desinteresado”, qué sabe lo que quiere, quiere emularlos “para hacer crecer el PIB del país”, y les vota.

El Pueblo, en su mayoría, es oportunista, y como buen oportunista frecuentemente se equivoca. Cree saber (a veces sabe), lo que quiere  en cada momento, olvidando o ignorado el significado real  de momento. No quiere oír del pasado, no cree en el futuro pues no lo ve  y “ojos que no ven…”

¿Pueblo sabio? ¿Qué es sabio? Dejémoslo en Pueblo.

El Pueblo, sano o puro, no es engañado, se engaña en un falso  cálculo de interés oportunista. 

Pero también hay un pueblo ignorante y malo. Porque para defender a las derechas, además de ignorante, hay que  tener altos acopios de maldad. 

Ignorantes nacemos todos, pero ni buenos ni malos. Nos condiciona la herencia cultural y los medios  a nuestro alcance. Por circunstancias varias, unos pueden  salir de la ignorancia, otros jamás se libran de ella, sea por imposibilidad o por decisión propia.  Ya la maldad, generalmente se adquiere, se supera y se llega a la exaltación y sofisticación de la misma. 

La bondad (que cursi hoy) y la maldad son características humanas que se adquieren con la vivencia y con la educación recibida. Como dijimos, no se nace  bueno o malo. La persona  que  abandona la ignorancia puede encaminarse hacia  el bien o hacía el mal.  Pero quien por las razones que sean, permanece ignorante creyéndose docto, generalmente, consciente o inconscientemente se dirige hacia la maldad y es lógico; prevalece el yo, se busca el triunfo  personal  ya que el colectivo implica responsabilidades y reparto, y si reparto bien… ¿Cómo yo voy a tener más? ¿Cómo enriquecerme?  

Esta condición se impone  por costumbre y hasta por la llamada “educación”.  Por eso el lento avanzar en zig-zag o  en espiral con sus puntos bajos.

El  ignorante sabe que no tiene conciencia, aunque de ella presuma, el ignorante la sustituye por creencia y obediencia. Obedece leyes, costumbres e instintos de los más peregrinos. La ignorancia lleva a la obediencia o aceptación sin análisis de aquello en lo que crees. Creencia es lo contrario a conocimiento aunque tantos lo confundan.

La obediencia es algo humano  que puede transformarse en algo inhumano, animal. Cierra las puertas del conocimiento, abre  de par en par las de la esclavitud. Una cosa es estar de acuerdo y aceptar normas de convivencia y otra “obedecer”. Solo los animales amaestrados obedecen sin cuestionar, la mayoría de las veces, por algún tipo de miedo o por la persistencia, esa fuerza repetitiva de la pereza mental, que lleva a la domesticación, y que anula la característica natural de todo animal (incluido el humano): la rebeldía. “No solo el novillo embiste, conducido al matadero: hasta el humilde cordero en hiriéndole  resiste”. (Miguel Antonio Caro- Colombia-) ¿Será que ya ni corderos somos?

Mis conclusiones.

El pueblo en general, es oportunista  sin principios y sin fines.

Se dice  que es quien manda y es una frase  muy bonita  que nadie que piense se cree. El pueblo es mandado y generalmente no bien. Es protestón y obediente (los dos polos), hace lo que le mandan.

¿Puede ser de otra manera  con  más del 90%  de los medios de información en poder  de su enemigo disfrazado de amigo? (ver elecciones II) Con la educación, formación y comunicación en manos del enemigo. Con los “sabios de la información” (¿chismorreo?), en general vendidos, y teniendo como misión principal el confundir. 

Luego están algunos partidos importantes y muy votados, que siempre van a hacer lo que no hicieron ni hacen, cuando tuvieron o tienen el poder, y sin embargo para el Pueblo Sabio, los culpables, a quienes piden cuentas, es a aquellos partidos que nunca tuvieron el poder real y por lo tanto no gobernaron. ¿Citamos?

Incongruencias.

La ignorancia de las leyes no excluye de su cumplimiento. Pero sin embargo, algunos,  ni las ignoran ni las cumplen.

¡El pueblo unido  jamás será vencido!  Qué bonito ¿Qué es pueblo? ¿Cuándo unido?

No sería mejor decir: ¡El pueblo vencido jamás estará unido! 

Si contra toda lógica: la necesidad divide… habrá que acabar con la necesidad.

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