Una persona ondeando la verdiblanca con la insignia de la confluencia Adelante Andalucía durante un mitin celebrado en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA.
Una persona ondeando la verdiblanca con la insignia de la confluencia Adelante Andalucía durante un mitin celebrado en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA.

El medio rural andaluz necesita que se siga construyendo Adelante Andalucía como sujeto político propio que sueñe, trabaje y hable en andaluz, desde lo rural a lo global, es decir desde los pueblos a las ciudades.

Un medio rural que para el centralismo español de las izquierdas o de las derechas somos la Andalucía profunda, pueblos perdidos, los del rebujito, gambas, ferias y carnavales. ¡Dejen de enseñarnos a pescar y devuélvanos la caña! Aunque después de cientos de años de expolio y explotación, mejor os la vamos arrebatar.

Ese sujeto político propio que ya es una realidad pero en construcción, tiene que seguir creciendo pero sobre todo rompiendo con el marco en el que nos hemos encasillado y que los medios de comunicación repiten y repiten para hacer de altavoz limitando a Adelante Andalucía a la suma de siglas IU+Podemos. Si queremos convertirnos en herramienta útil para los que vivimos en el medio rural tenemos que sobrepasar las siglas para ensanchar el espacio político. Mientras no nos perciban como un sujeto andaluz y si como la suma de Podemos e IU no vamos a crecer y echar raíces en el medio rural.

Adelante Andalucía no tiene que estar integrada por Podemos, IU, Primavera o Izquierda Andalucista, cada cual que milite de la forma que desee en sus partidos, que construya partido e identidad del mismo, pero Adelante tiene que ser la suma de hombres y mujeres que independientemente la afiliación que se tenga, estén dispuestas a trabajar por Andalucía, estén dispuestas a convertir los sueños de utopía y libertad en realidad. Ni logos en la papeletas ni logos en los carteles ni sumas ni divisiones. Multipliquemos para que la ecuación solo nos dé ¡Adelante Andalucía!

De esta forma Adelante Andalucía no puede quedarse encasillada en una izquierda vieja, en una izquierda simplona que se organiza solo para decidir cuántos recursos económicos nos repartimos y cuántos nos pertenece dentro de las listas electorales. O aspiramos a ser herramienta de trasformación desde la coherencia, la honestidad y la ética o nos conformamos con ser la oposición y alternancia al PSOE en el medio rural pero su muleta en el Gobierno central, Junta o diputaciones, y no una herramienta trasformadora. Un sujeto político que hable de pueblo y no de territorios, que defienda y trabaje por Andalucía, que no guarde la bandera en un cajón y la saque el 28 de febrero. Que no busque el enfrentamientos entre pueblos del Estado ni reciba órdenes de Madrid, que trace su hoja de ruta junto a los andaluces y las andaluzas, que exija competencias, que sea vanguardia en el diseño del nuevo modelo de Estado que se va a decidir desde Madrid y que decida cómo quiere convivir con el resto, que no decidan por Andalucía. Porque si el andaluz rico piensa en Madrid y el andaluz pobre en Cataluña ¿quién piensa en Andalucía?. Pues Adelante Andalucía tienen que ser la que ponga en valor nuestro autogobierno, nuestra identidad, la construcción de una Andalucía de presente y de futuro y no una Andalucía que solo se cabrea cuando nos dicen más allá de Despeñaperros que hablamos mal o que nuestros niños tienen menos capacidad. Necesitamos de orgullo, sentimiento, trabajo y rebeldía para afrontar los nuevos tiempos que nos quedan por venir, el modelo de Estado y la reforma constitucional.

Una alternativa en el medio rural no tiene que tener complejos para decir que no queremos prejubilar a nuestros jóvenes con 30 años con subsidios para que su futuro sea malvivir en sus pueblos; una izquierda rural sin complejos tiene que hablar de reforma agraria, de industrias de trasformación y no de subsidios. Una izquierda que hable de cambio de modelo productivo, que apueste por las energías renovables, por la formación, por la vivienda social, por empleabilidad de la mujer, por el feminismo, por fijar a la población. Una izquierda rupturista que no se parezca a la de los pelotazos urbanísticos ni en los andares, que no hable de cambio de modelo productivo y te recalifique terrenos para hacer urbanizaciones alejadas de los núcleos urbanos. Un sujeto político que ponga por delante a la gente y no los sillones, una alternativa que no sea “quítate tú que me pongo yo”, no es cuestión de siglas sino de políticas, por eso hay que auditar las políticas que nos han traído hasta esos días para no volver a repetir y abrir las ventanas de los ayuntamientos de par en par.

En definitiva, Adelante Andalucía como sujeto político propio, Andalucía como sujeto propio por sí, como reivindicaron en las calles aquel 4 de diciembre de 1977 y por el que dieron la vida muchos andaluces y andaluzas. Un pueblo necesita de la autoorganización de su gente, de proyectos colectivos que no se piloten desde Madrid, necesitamos de nuevos espacios de debate y construcción de un andalucismo del siglo XXI. De un proyecto que ponga al medio rural andaluz en el centro del debate y de la construcción del sujeto político, porque somos la mayoría de la población de Andalucía.

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