Más que a un fascista amante de un totalitarismo o una dictadura Orwelliana, ya sea de un lado u otro, hay un personaje al que desprecio con mucha más fuerza aunque parezca increíble. Pululan en cualquier evento ocioso de mi ciudad y del mundo, pero aquí debido a lo heterogéneo del asunto, pueden debutar con más precisión y éxito. En nombre de que toda persona tiene un lado moderado, en una intención por obviar el pasado y por aceptar esa desmemoria estándar a la española, nuestro camaleón va de “bien queda” por los mundos de dios. Una especie de analfabeto apolítico que se vanagloria de serlo y que en cualquier debate llega a la conclusión de que todos son iguales y en el término medio de la cuestión está el colchón más mullido, para nunca estar expuesto a enfrentamientos entre hermanos de la patria. No te metas en “ná”..., dice. Ese es su eslogan.

Yonky de su ego y poseedor de magníficas herramientas para encajar golpes en cualquier contexto, nuestro amiguete es capaz de llevar un día una pulsera de España, con las intenciones pertinentes, y a continuación acordarse de la lucha de clases durante la República si se ve acorralado en un ambiente más sensibilizado con el asunto. No escatima en lamer ortos cuando se camufla y va a corrillos donde, salvo porque tiene cincuenta euros diarios en el bolsillo, jamás encajaría. Pero de hecho no encaja, y es solo un bufón para esa verdadera élite jerezana nostálgica, que lo tiene como un divertimiento matinal de sábado en un bar de la avenida Álvaro Domeq... pero por suerte, él también nos hace un favor a todos los mortales y es capaz incluso de ir al bar de una barriada de “tiesos” a alternar sin el más mínimo problema. Evidentemente es calado por el barman, que tiene más tiros dados que los patos de la feria. No sabe que en ese estrés por quedar bien se empantana y le quedan pocas puertas por donde escaparse, y Jerez no perdona.

Asimilando su éxito se permite el lujo de hablar sobre partidos populistas emergentes y de sus líderes vagos y vividores que solo buscan lo que otros ya tienen, poder. Y se queda tan pancho. Personaje digno de una novela picaresca. Desde la centralidad imparte doctrinas a diestro y siniestro, sin compasión, no sabiendo ni por asomo por dónde les han venido y por donde jamás le vendrán a sus hijos, por más que éstos le superen en inteligencia emocional, cultura y valores.

Este tipo de lazarillo de lo inmediato y de la novedad seducido por el liberalismo de garrafón, en el fondo está condenado a destapar su pesada careta y termina siendo ignorado y descubierto por quienes de verdad tienen un fondo y una verdadera importancia a lo hora de poder ser etiquetados como amigos y por gente verdaderamente politizada. No son nada sin dinero en la cartera, y encuentran cuando convidan a quienes les proporcionan atención, en el momento preciso del día, a su amigo del alma.

Hoy de izquierdas, mañana de derechas, urbanita, campero, o lo que sea menester.... de la bahía a la sierra en un santiamén sin inmutarse, cosa no del todo anormal si se enfocase con salubridad mental pero no desde la ansiedad por contentar a todo el mundo. Un perfil de votante que empieza a diseñar ya los resultados en ayuntamientos y naciones por su siniestra centralidad. Condescendiente ante el pueblerino y de un humor zafio al insultar a los de abajo por su tiesura, no duda en agasajar a quién considera un gañán sin fundamento para llevarse a casa las mejores cabrillas, espárragos o votos y presumir de ello, si fuera el caso, del pueblo al que le haya tocado, por suerte, regalarle esa mañana con su ilustrada presencia. Gente sin sustancia pero muy empoderada en Jerez que ve en los naranjitos la solución, por lo despolitizado y fácil del asunto.

¡Cómo triunfan estos tipos! Desde el cinismo y con la pulsera naranja del partido del cuñadísimo disfrutan más que nadie. Quizás los tontos somos otros, porque como dijo aquel, esto son dos días y uno está lloviendo. Y éstos siempre terminan vendiendo los paraguas. ¿Sueñan con tener un disfraz para cada ocasión o es mejor tomarte una cerveza con los de siempre, los que te quieren tal y como eres sin necesidad de ese maldito estrés por la moderación de los que disfrutan en el centro?

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