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Si de algo podemos estar seguros a estas alturas de la película, es de que más pronto que tarde el Reino Unido abandonará la Unión Europea y, consecuentemente, Gibraltar deberá hacerlo, por mucho que su población quisiera de manera mayoritaria permanecer en el proyecto común europeo. No sólo los gibraltareños opinan de manera distinta al resto de sus compatriotas, la comarca del Campo de Gibraltar, y en especial La Línea, hubiese votado que no en el referéndum si hubiesen tenido oportunidad. Ahora, todos se preparan para el momento en el que Gibraltar, y el Reino Unido al completo, sea una frontera como la que es actualmente Marruecos, por poner un ejemplo. Miles de trabajadores se verán afectados por esta situación, aún no sabemos en qué medida.

Por eso, porque no sabemos cómo nos va a afectar, me parece precipitado querer establecer meses antes las circunstancias y medidas concretas que regirán las relaciones con Gibraltar cuando llegue el Brexit. Existen determinados aspectos en los que se puede ir avanzando, sobre todo en materia fiscal y social, pero a otros niveles es complicado porque desconocemos las circunstancias que nos impondrán desde las altas esferas de la política europea.

Está muy bien eso de reunirse y decir que se estará con los trabajadores, pero primero tendremos que saber qué se decide en Europa, porque los mandatarios europeos han dejado claro que en las negociaciones Gibraltar tendrá poco que decir y, por supuesto, decidir. La reunión entre Susana Díaz y Fabian Picardo no sirve más que para escenificar la necesidad que los unos tienen de los otros. Pero ni la Junta de Andalucía ni el gobierno de Gibraltar van a decidir nada, como ya quedó claro. Muchas buenas palabras, pero nada de compromisos o medidas concretas.

Sea como fuere, el gobierno de España, que sí que participará en las decisiones y que debería ser el interlocutor al que dirigirse desde la Junta, debe garantizar las mejores condiciones para los trabajadores transfronterizos, porque lo contrario sería una desgracia para la comarca y para La Línea, tan castigada social y económicamente. La dependencia de Gibraltar no es el mejor futuro para La Línea. Y si en los próximos años se ven alterados los beneficios que en la actualidad se disfrutan en el Peñón, muchos trabajadores que ahora cruzan la verja para ganarse la vida podrían verse forzados a abandonar esos empleos.

Y el panorama que espera en La Línea no es el mejor. Ahora más que nunca, se necesita un plan especial que, independientemente del Brexit, procure mayores oportunidades de empleo para los linenses. La famosa ITI Empleo Cádiz prometida por Báñez y Sanz en octubre de 2016, es más necesaria que nunca.

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