Leonor, la heredera casi dos siglos después

La ausencia de ministros y decenas de diputados en su jura a la Constitución evidencia que la aceptación de la monarquía no es unánime y que es una opción abrir en el futuro un debate sobre la Jefatura del Estado

La princesa Leonor estrecha la mano de gente apostada a las puertas del Palacio Real.
La princesa Leonor estrecha la mano de gente apostada a las puertas del Palacio Real.

La princesa Leonor ha jurado la Constitución en el Congreso de los Diputados tras alcanzar la mayoría de edad en un acto al que acudieron los Reyes y las principales autoridades del Estado, además de todos los cuatro expresidentes del Gobierno vivos. Casi dos siglos después -la última fue Isabel II– España vuelve a tener una heredera a la Corona. 

Se trata de un acto de normalidad que obviamente se reviste de la solemnidad y el boato de las grandes ocasiones que cada cierto tiempo precisa la monarquía como forma de gobierno ya que, valga el tópico, es una institución que debe ser moderna, pero que pierde todo su sentido si se desprende por completo de la tradición. La monarquía en España es, al fin y al cabo, bastante sobria, con unas pretensiones muy alejadas de las de otras casas reales europeas.

Lo que no ha resultado muy normal ha sido la incomparecencia de los ministros en funciones de IU y Podemos, en una decisión en la que las convicciones republicanas no dejan de tener un cierto postureo debido a sus responsabilidades institucionales, que deberían ir por delante. También han faltado decenas de diputados independentistas y nacionalistas.

Lo que no ha resultado muy normal ha sido la incomparecencia de los ministros en funciones de IU y Podemos. La responsabilidad institucional debe prevalecer al postureo

En cualquier caso, esta decisión sirve para recordar que para muchos ciudadanos la democracia española tiene latente un debate sobre la Jefatura del Estado desde que el dictador Francisco Franco optara por la restauración de la monarquía tras su fallecimiento.

La Constitución de 1978 introdujo el matiz de monarquía parlamentaria, al estilo de las que perviven en Europa, pero pasado todo este tiempo y con la espuela que han supuesto los excesos de Juan Carlos I, probablemente hay un número creciente de españoles a los que les gustaría que pudiera votarse la Jefatura del Estado, si se mantiene la monarquía o se restaura la república. Es evidente que la respuesta de “ya se votó en el 78”, en referencia a que este tema iba en el texto de la Constitución, en un paquete a todo o nada, no satisface a buena parte de la población, sobre todo a los que ni siquiera habían nacido por entonces.

El PSOE, que se define como un partido republicano, nunca ha tenido ninguna intención de abordar realmente este asunto en los últimos 45 años. De hecho, durante el período de Juan Carlos I, mantuvo siempre buenas relaciones con el monarca. Con la caída en desgracia de Juan Carlos I, los socialistas han endurecido posturas —ahí está el ‘exilio’ del emérito— pero dejando siempre claro que una cosa son las personas y otras las instituciones.  

Bien… es el día de la princesa Leonor y solo cabe la felicitación y desearle suerte, lo que no está reñido con recordar que el de monarquía o república es un debate que está ahí y que una sociedad suficientemente madura debería poder abordarlo con tranquilidad en el futuro.

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