No solo el AVE: la otra movilidad que debe entrar en el debate de las próximas campañas electorales

En cada provincia hay al menos una gran carretera prometida sobra la que no se avanza, los núcleos de cercanías apenas están en Sevilla, Málaga y Cádiz, los autobuses urbanos fallan en muchas de las mayores ciudades... El debate sobre el transporte debe ampliarse

El carril bici entre Jerez y La Barca.
28 de marzo de 2026 a las 19:45h

El problema que sufre Málaga con el AVE no debe tratarse con ligereza. No solo porque sea camapaña turística -que es importante, claro, más allá de las cifras exactas de recortes de beneficios-, sino porque la pérdida de prestación de servicios suponen una merma en la vida de la gente en general. Ya antes de la tragedia de Adamuz y de los daños por los temporales de los primeros meses de este año, el prestigio del tren en España iba de capa caída por los continuos problemas que venía sufriendo.

Pero no es la alta velocidad el único transporte público, a pesar de ser el que está en boca de todos en este inicio de la precampaña electoral en Andalucía. Hay muchos otros problemas que diversas administraciones deben resolver. Pueden mencionarse algunos ejemplos.

En cuanto al tren, apenas se reivindican nuevas líneas de Cercanías. Solo tres núcleos tienen Cercanías: Sevilla, Málaga y Cádiz, y en estas tres es bastante mejorable, porque deja fuera a algunas de las ciudades más importantes. Granada, Almería, Córdoba, Jaén y Huelva no tienen, directamente.

Respecto al transporte ferroviario, cualquier ocasión es buena para recordar que el Metro de Sevilla avanza muy lentamente. La inversión siempre es para el largo plazo, y apenas resolverá problemas de movilidad más que en algunos barrios. Debería ser el verdadero transporte metropolitano, el que merece una ciudad como Sevilla. En el resto de ciudades andaluzas con estas líneas, es también testimonial, facilitando la vida a vecinos de algunas zonas si les viene bien la conexión concreta de la línea que le pille cerca, pero que no cumple la función del metro de grandes capitales.

En esta radiografía somera del transporte público, hay que mencionar también las enormes deficiencias que tienen muchas ciudades en autobuses, por ejemplo. Y hablamos tanto de líneas interurbanas y de urbanas. En el caso de los primeros, hay a quienes viene bien porque exactamente tal horario y tal parada les permiten plantearse la opción, pero salvo casos muy puntuales, incluso recorridos cercanos en áreas metropolitanas andaluzas se limitan a un vehículo en la mañana y otro de tarde, a veces sin ni siquiera amoldarse verdaderamente a los horarios habituales de salidas de clases escolares o universitarias. Además, en muchas ciudades, el autobús urbano ha quedado desprestigiado porque los vehículos han envejecido en los pasados años, acumulando incidentes y retrasos, que se multiplican en días de temperaturas extremas. El pasado verano, de hecho, hubo déficit de producción de autobuses para comprar o alquilar y los municipios de media España entraron en un mercado persa por llevarse alguno.

Y si mencionamos el transporte público, no podemos obviar las carreteras, que no están en su mejor momento -no solo por las borrascas-, el firme de las ciudades, las autovías, las nacionales y secundarias, las circunvalaciones de las grandes aglomeraciones urbanas andaluzas -no hay provincia que no tenga un proyecto incumplido-, etc.

Junto a ello, las ciudades y municipios medianos viven varios retos, como es el control de las emsiones. La aplicación de zonas restringidas viene obligada por Europa, pero no ha habido una estrategia coordinada sino que cada ayuntamiento la ha aplicado como ha querido, a menudo sin un verdadero interés en reducir emisiones, sino parcheando para cumplir con lo que marca la ley y molestar lo menos posible a los vecinos. En algún caso, más de un conductor se pregunta si está o no en marcha -en Granada ha sido muy mejorable, por ejemplo, con multas astronómicas para conductores recurrentes-. 

A eso se suma que muchas ciudades en las pasadas dos décadas apenas han creado una red de carriles bici, a pesar de contar con un ejemplo histórico y envidiable en toda Europa como es Sevilla, que se sobrepuso a las críticas iniciales y hoy permite que miles se muevan en bicicleta cada día, ya que ven útil y posible el viaje en dos ruedas.

En definitiva, todas las administraciones de todos los colores políticos hacen bien en debatir sobre el transporte. No solo sobre uno de ellos, que por supuesto que necesita mejoras e inversiones por parte del Gobierno para que Renfe recupere su prestigio. La precampaña electoral andaluza, y las que vienen por delante de municipales y generales, serán largas. Así que seguro que hay ocasión para que se incluya todo lo mencionado -y más- en ese debate.