Algo huele mal en el fútbol español

Reacción mundial a los insultos racistas del domingo en el estadio del Valencia, que pone de nuevo a la Liga ante las miserias que viene arrastrando por consentimiento o por omisión

El Valencia, por el videomarcador, censurando los insultos racistas a Vinícius, habituales en el fútbol español.
22 de mayo de 2023 a las 19:41h

El fútbol español vivió el domingo un nuevo bochorno, con los continuos insultos racistas que se produjeron en el estadio de Mestalla. Después del llamado 'caso Negreira', los insultos de contenido racista que profirió parte del público contra el jugador del Real Madrid Vinícius Jr –gritos de "mono",  además de "tonto"–, en un partido de máxima tensión, vienen a corroborar que La Liga española tiene serios problemas, en muy distintos ámbitos, que convendría afrontar lo antes posible.

Vinícius, del que hay que decir rápidamente que tampoco es precisamente un jugador ejemplar en el campo, sufrió un auténtico linchamiento moral en Valencia y luego respondió a lo ocurrido muy duramente a través de las redes sociales, llegando a señalar que, debido a estos hechos y otros que se vienen produciendo a lo largo de la competición, hoy por hoy España se contempla desde Brasil, su país de origen, como un país racista. De hecho, sus comentarios han encontrado un gran eco mundial, con mucha gente del fútbol solidarizándose con el jugador madridista y preguntándose qué ocurre en la Liga española. Incluso también ha habido comentarios desde el mundo de la política brasileña, con el propio presidente Lula da Silva dando su apoyo a su compatriota.

El árbitro activó el denominado 'protocolo antirracista', pero de manera solo parcial, sobrepasado en todo momento por la situación, sin plantearse en ningún momento la suspensión, siquiera momentánea, del encuentro.

Hace ya años que el insulto grueso, como el de contenido racista, está terminantemente prohibido en el fútbol y es objeto de consecuencias penales, otra cosa es su pervivencia de manera más o menos velada, más o menos grosera, como lo ocurrido el domingo en Valencia, algo que es totalmente inaceptable y que debe poner de una vez por todas al fútbol español ante su propio espejo: una competición en la que sigue habiendo fenómenos propios de hace un par de décadas, como los insultos y cánticos racistas; una competición cuyos arbitrajes están bajo sospecha después de que se destapara el 'caso Negreira'; una competición en la que muchos equipos siguen consintiendo de manera más o menos subterránea a sus ultras... esa es una competición que tiene un problema, un problema que nada tiene que ver con la hora en que se ponen los partidos para que se vean en China o en los países árabes.

Claro, que este asunto trasciende lo estrictamente deportivo y tampoco se puede decir que haya encontrado hasta ahora grandes respuestas en el ámbito judicial. Si bien la Fiscalía ha anunciado que va a actuar de oficio en este asunto concreto, lo cierto es que a lo largo de los años la propia Fiscalía ha ido archivando, por un motivo u otro, distintas causas por este tipo de insultos, pese a quedar acreditados los hechos.