Habla el himno de Andalucía que los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos y ese debe ser el lema que está empujando a más de mil vecinos de Grazalema y también de otros pueblos de la sierra de Cádiz como Ubrique o Torre Alháquime, por poner sólo algunos ejemplos, a recuperar las vidas que disfrutaban antes de los daños provocados por la sucesión de borrascas que hemos venido sufriendo en nuestra provincia.
Escuchaba estos días en el Hoy por Hoy de Angels Barceló en Grazalema como una vecina desde la más profunda serenidad y conciencia hablaba de que por ahora, tras la vuelta a casa, nada es aún como antes, les falta algo que no acertaba a definir más allá de lo que puede sugerir la palabra vacío y que en cierta forma asemejaba a la sensación que la pandemia nos había provocado. Pero con la misma rotundidad se reafirmaba en la idea de que serían capaces de superar esa sensación porque los habitantes de Grazalema también quieren volver a ser lo que fueron.
A nadie escapa que tener que abandonar tu casa, el reducto más intimo de cualquier ser humano, quizás el rasgo más extremo del sentimiento de pertenencia a una tierra, ha sido un duro golpe para los habitantes de Grazalema y ha supuesto un trauma colectivo del que intentan rápidamente salir con el mismo coraje y valentía de aquellos terribles días. Pero nunca es fácil volver a ser lo que fuimos sobre todo cuando tuvimos que dejar de serlo por obligación y bajo la sombra del miedo.
Y en estos días en los que recordamos lo que supuso aquel 28 de febrero para que el pueblo andaluz se reafirmara en su identidad colectiva, días en los que reafirmamos nuestra voluntad de volver a ser lo que fuimos tal como glosara Blas Infante en nuestro himno, es buen momento para caminar junto a estos andaluces y andaluzas, gaditanos y gaditanas, que quieren volver a ser lo que fueron y terminar de llenar de normalidad ese vacío que aún marca estos primeros días de la vuelta a casa. Es bueno que ahora, el día después de la tragedia, se sientan tan acompañados como cuando tuvieron que cerrar sus puertas sin tiempo para mirar atrás.
