La debilidad, el principio del fin

Más que nunca es conveniente ese papel de Pepito Grillo que el presidente español está jugando en el panorama internacional mientras las Ayusos y los Feijóos andan atados a la noria del antisanchismo

10 de enero de 2026 a las 08:22h
Sánchez en la última cumbre internacional.
Sánchez en la última cumbre internacional.

La debilidad como respuesta al matonismo puede ser el síntoma más clarificador de que estamos viviendo el principio del fin del mundo tal como lo conocíamos. Y no solo cabe referirse al caso más conocido de matonismo, el que viene poniendo en práctica la administración Trump, sino también a otros más cercanos en el tiempo y en el espacio como el que cada día ejercen personajes vinculados a la extrema derecha a través de esos mensajeros infernales en que se han convertido buena parte de las redes sociales.

El caso de las balizas V16 es uno de estos casos, minúsculos en comparación con el secuestro de Maduro y el bombardeo de Caracas, que ponen de manifiesto la debilidad como respuesta. En este caso la batalla desatada por personajes identificados con los postulados ultraliberales en las redes sociales queriendo convertir una medida encaminada a la seguridad de los conductores en caso de avería de su vehículo en un mero intento de recaudación fiscal ha tenido la debilidad como respuesta por parte del Ministerio del Interior.

Se acabó ya el tiempo en que los gobernantes eran consecuentes con aquellas medidas y decisiones que entendían beneficiosas para los gobernados y no tienen pudor en poner en cuestión sus propios convencimientos. Quizás por eso sorprende el empeño de la ministra de Sanidad en mantener sus posiciones sobre el Estatuto del personal sanitario, vamos a ver cuanto dura tan digna decisión.

Pero si nos atenemos a la escala jerárquica de esos gobernantes la debilidad se ha apoderado del escalón superior, el que rige los destinos europeos con la presidenta Von der Leyen a la cabeza. Nunca sentí tanta vergüenza de ser ciudadano europeo como con la respuesta de los 27 a la batalla comercial que Trump ha iniciado con la imposición de aranceles desorbitados a los países de la Unión Europea.

Pero si la debilidad ha sido la nota dominante en relación con los aranceles americanos aún más terrible lo ha sido en la respuesta al secuestro de Maduro y la acción bélica en la capital venezolana. Pareciera que la naturaleza dictatorial del régimen chavista indultaba la grave transgresión del derecho internacional por parte de ese pirata del Caribe, nunca mejor dicho, en que ha degenerado por ahora el presidente norteamericano.

Aquellos polvos venezolanos trajeron estos lodos en los que naufraga ahora la Unión Europea ante el oscuro panorama que se adivina tras la intención última del matón americano en relación con Groenlandia, parte de la propia Unión y de la OTAN.  

Se ha criticado mucho a Sánchez, por parte de la derecha extrema y la extrema derecha, su constante oposición a los planteamientos militaristas y en materia de derechos y libertades de la administración Trump, pero ahora más que nunca es conveniente ese papel de Pepito Grillo que el presidente español está jugando en el panorama internacional mientras las Ayusos y los Feijóos andan atados a la noria del antisanchismo.

Líbreme Dios de ser un sanchista converso, pero tengo claro que hoy en día la voz de la conciencia de Europa es la del presidente español mal que les pese a tantos falsos abanderados de la libertad.

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