Imagen retrospectiva del edificio de Materno-Infantil del Hospital de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA
Imagen retrospectiva del edificio de Materno-Infantil del Hospital de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA

Hace más de una década que el Servicio Andaluz de Salud implantó el modelo organizativo denominado ‘Gestión Clínica’ y, transcurrido este tiempo, es deseable que tanto los profesionales del SAS como sus dirigentes reflexionen sobre el resultado de dicha implantación. Es el momento de analizar si el marco teórico en el que se sustenta (hacer que los profesionales participen de la gestión de los recursos que ellos mismos utilizan en su propia práctica clínica) se ha visto reflejado en una mayor implicación de los profesionales, en la relación de continuidad asistencial entre Atención Primaria y Atención Especializada, en la mejora de la organización del trabajo y en un aumento de la satisfacción de los pacientes.

Decimos que es el momento de hacer examen porque lo que percibimos —tanto como trabajadores de la sanidad pública como representantes sindicales— es que no se han cumplido los objetivos de este modelo. En cuanto a la implicación de los profesionales, únicamente se han implicado —bajo las directrices que vienen marcadas por la Gerencia del SAS— los directores de Unidades de Gestión Clínica, que aceptan sin dudar los objetivos marcados, dejando poca participación a los profesionales, que se ven relegados al papel de ejecutores de los mismos recibiendo a cambio un incentivo económico que más que motivar, consigue la desmotivación de todo el personal salvo, obviamente, los directores de Unidades de Gestión.

En cuanto a la continuidad asistencial entre la Atención Especializada y Atención Primaria es fácilmente constatable que deja mucho que desear. Conseguir una derivación desde Atención Primaria al especialista del Hospital es muy difícil puesto que repercute en los objetivos económicos del Centro de Salud. El seguimiento domiciliario de los pacientes dados de alta desde los hospitales se ve igualmente comprometido por la escasez de personal y la prácticamente nula sustitución de las incidencias del personal (como bajas, jubilaciones o vacaciones).

La mejora de la organización del trabajo es siempre gracias al esfuerzo y la profesionalidad de los trabajadores, a los que el Servicio Andaluz de Salud premia con escasa remuneración (estamos a niveles salariales del año 2010), y una productividad dirigida a premiar a los directivos, etcétera.

Por todo ello, los pacientes, —al igual que los trabajadores— no han mejorado su satisfacción sobre el funcionamiento del sistema público de salud. Encuentran demoras quirúrgicas, listas de espera eternas —sobre todo para consultas sucesivas—, altas hospitalarias prematuras y escamoteo de las recetas.

En resumen, la Gestión Clínica es un modelo de gestión privada aplicada al sistema sanitario público andaluz, fundamentada claramente en criterios económicos, que se observan en las políticas de ahorro de la contratación de profesionales, medicamentos genéricos o altas prematuras de los trabajadores enfermos. Los profesionales de la sanidad trabajamos con personas y nuestros objetivos son de calidad en la atención al ciudadano, como servicio público, y no pueden estar supeditados a la rentabilidad económica. Los profesionales de la sanidad pública necesitamos que todos los recursos se dirijan a mejorar la calidad de la atención, a incentivar y proteger a los trabajadores y a garantizar el servicio asistencial que merecen los ciudadanos, que son quienes, con sus impuestos, lo sustentan.

Antonio Prieto Freyre es delegado sindical de CSIF y enfermero en Hospital de Jerez de la Frontera.

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