Una mujer abriendo la puerta de su casa. CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.
Una mujer abriendo la puerta de su casa. CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.

La verdad, no sé cómo empezar esta carta. Solo sé que hoy estoy un poco triste, nostálgica, sin ganas de nada. Es una sensación un poco mala y extraña tener un "problema" y, por más que busques, no encontrar una solución.

Quiero empezar diciendo que no sé muy bien explicarme y que no tengo don de palabra, pero voy a escribirlo lo mejor que pueda. Mi carta va dirigida a Amancio Ortega, y espero que por todos los medios llegue a él y que pueda hacer algo, si está en sus manos.

Decirle, que me alegro de que le vaya muy bien la vida, al menos en la parte de ser millonario. Que el señor siempre le bendiga y que dure muchos años para poder disfrutarlo, de corazón.

Ahora le voy a robar un par de minutos para contarle mi "problema", que al contrario que usted, no he sido tan agraciada en el dinero. Aunque me sienta rica en amor, porque tengo dos hijas que me dan fuerza y vida todos los días para que, a ratos, se me olvide nuestra realidad —María de 10 años, y Saray, que tiene un año y siete meses—, soy pobre en recursos. 

Me llamo Rocio y soy madre. Actualmente estoy en paro, aunque siempre he trabajado en muchos sitios, solo que en estos momentos, con la crisis, es muy difícil encontrar trabajo. Yo sobre todo he trabajo en hostelería —también en otros sectores—, pero ahora esos horarios me es casi imposible compaginarlos con mi hija pequeña puesto que es la que más me necesita... y la hostelería son muchas horas.

Mi familia la formamos mi pareja, que no voy a hablar mucho de él, puesto que prefiere mantenerse al margen, porque tiene un trabajo que no gana mucho (unos 20 ó 30 euros según el lugar y el acuerdo, sin dar de alta y tampoco son todos los días cuando lo llaman), pero para él "el que dirán" es muy importante, y más ahora que lleva unos años intentando acercarse un hueco en su mundo, con su nombre, no le gustaría tener que volver a empezar.

Yo cobro una ayuda del INEM de 430 euros (del que me quedan cuatro meses). Vivimos en una casa en la que llevamos cinco años, que es del banco, y no quieren llegar a un acuerdo con nosotros para un alquiler social. Por lo que nos desahucian el próximo 19 de septiembre. O sea, en tres meses.

No encontramos ni un alquiler que esté por debajo de 400 euros. Y aunque encontremos uno así y nos ayude el Ayuntamiento, no nos la alquilan por no tener nómina ninguno de los dos. El Ayuntamiento te dice que ellos no tienen casas vacías de protección oficial; la asistenta, que te busque un alquiler que te ayudarán en algo y no de por vida, claro, y que las de emergencias están todas ocupadas.

Me encuentro súper mal, porque es un círculo del que no hay salida por ningún sitio. No encuentro una solución y tampoco me ayudan los que deben hacerlo, no me gustaría, ni sería de agrado para ninguno de mi familia, en especial para mis hijas, que llegase el día del desahucio y vernos en la calle.

Le expongo mi súplica, le ruego que, si está en su mano, poder ayudarme. No sé adónde acudir ya. Había pensado que, como usted es conocido por buenas acciones y sé que tiene dinero para poder ayudarme —que sé que es suyo y hace lo que quiere para eso lo ha ganado—, no quiero que me regale nada, ni quiero nada por la cara, he pensado que por donde yo vivo no hay viviendas muy caras de unos 30 ó 40.000 euros que se podrían pagar en cuotas bajas que están a mi alcance entre 150 y 200 euros... He pensado que usted comprase una y me la alquilase o con un alquiler con opción a compra.

No sé, yo lo único que le puedo prometerle, por mis hijas, que no le dejaría de pagar nunca porque movería cielo y tierra para pagarlo todos los meses sin fallarle, firmando un contrato como fuese. Consentiría que me faltase la luz y el agua, y no faltarme un techo donde mis hijas estuvieran recogidas en verano de la calor y del frío del invierno.

Hoy en día quien tiene un techo y un trabajo, tiene un tesoro. Llevo muchas noches sin dormir pensando en los días que me quedan para el desahucio, aunque ese día me levante con una sonrisa para mis hijas, ya que ellas no lo entienden.

Por favor, le suplico, si pudiese ayudarme..., se lo agradecería toda la vida. Vuelvo a repetir, para que luego no haya comentario feos, que no pido nada regalado. Pagaría como cualquiera, pero de acuerdo con mis ingresos, no los de un político, aunque cobremos poco, lo pagaríamos, solo queremos ir progresando día a día, no volver atrás, que ya antes hemos tenido los dos tiempos malos.

Solo espero que esta carta llegue a sus manos, pueda usted leerla, y ponerse en contacto conmigo. Con lo que sea, de todos modos, gracias aunque sea por leerla. Siempre todo por un futuro y por mi familia.

Fimardo: Rocío A.

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